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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Alicia de todos los tiempos y para todos los tiempos

Cuba y el mundo honran la memoria de la excepcional artista cubana al cumplirse su centenario el 21 de diciembre de 2020
Alicia Alonso

Alicia Alonso

Alicia Alonso es una bailarina de todos los tiempos y para todos los tiempos. Su arte, tal como dijera el escritor Lezama Lima: “no es de sorpresas y de aventuras, sino de perfección, ademán que no presumió de único, para mostrar la curvatura de su distinción como estilo también habitado por su pueblo”.

Ubicó al Ballet Nacional de Cuba entre las compañías nacionales de mayor prestigio. La Escuela Cubana de Ballet creada por La Alonso devino en referente para quienes buscan dentro y fuera de nuestras fronteras la perfección artística como garantía en la enseñanza de la danza. La prima ballerina assoluta fue directora del Ballet Nacional de Cuba (BNC) durante mucho tiempo. Desde esa institución de la cultura cubana se erigió como una de las personalidades más relevantes en la historia de la danza, figura cimera del ballet clásico en el ámbito iberoamericano.

Eminente representante de la vida cultural universal, ella supo como nadie despertar grandes emociones en un público que le aplaudió hasta el delirio; alabanzas y loas eran tan recurrentes en sus presentaciones que le hacían regresar una y otra vez al escenario. Únicas e imperecederas fueron sus interpretaciones de Carmen, sensual e intrépida, del Lago de los Cisnes y de Giselle, por solo mencionar algunas de las obras en las que demostró su descomunal virtuosismo.

Alicia rompía las leyes de la gravedad suspendida en el aire. Más que una ballerina parecía un ángel caído del cielo sobre todo cuando recorría el escenario de un lado a otro con pequeños saltos y giros mágicos. Su destreza escénica llevó a la poetisa Dulce María Loynaz a expresar: “Nuestra Alicia es leve, ondulosa, casi traslúcida. La bailarina cubana paseó su arte por todo el mundo, creó un estilo único que la convirtió en diva universal de la danza, en la gran maestra, en la leyenda eterna que todos querían conocer y palpar para saber si era real, además de maravillosa.

Quienes la conocieron profundamente hablan de sus cualidades humanas, de su valor e incondicionalidad con la Revolución Cubana, a la que no traicionó jamás a pesar de propuestas llegadas del norte. Sobre su humanismo Alberto Juantorena indicó: “Alicia es un símbolo que encierra en sí misma no solo ese exquisito talento innato que posee para la danza, sino, sobre todo, es de una humanidad que causa la admiración de todos lo que tenemos el privilegio de conocerla”.

La temprana ceguera no fue óbice en la consolidación de la creación artística de Alicia. Cabal y comprometida con su profesión, ella elaboró una obra sin límites, sin precedentes dotada de honores y distinciones, entre ellas, el Premio Nacional de Danza, otorgado por primera vez en 1998 por el Consejo Nacional de las Artes Escénicas del Ministerio de Cultura de Cuba y la Asociación de Artistas Escénicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

En el centenario de su natalicio Alicia sigue entre los telones y mamparas de su teatro, ahora con su nombre. Se hace perdurable en la obra, esculpida en bronce por José Villa Soberón, que refleja la viveza y la majestuosidad de los giros y el espíritu en la escena de la legendaria bailarina, quien cumpliría este 21 de diciembre un siglo de vida.

De no haber partido a la gloria, con seguridad Alicia estaría dando los toques finales a una nueva puesta o asesorando a sus pupilas en el empeño por erradicar posibles imperfecciones o errores. No obstante su desaparición física, la prima ballerina assoluta aún vive entre los amantes del ballet como la bailarina que es, de todos los tiempos y para todos los tiempos, como la Maestra, la diva eterna de la danza, la artista cubana que inscribió su nombre y el de su país con letras de oro en el Olimpo imborrable del arte danzario.

El nombre de la prima ballerina assoluta identifica al Gran Teatro de La Habana desde el 2015
Alicia Alonso interpretó las más importantes obras del ballet clásico.
La bailarina cubana en 1954, cuando presentó El lago de los cisnes.
En el Ballet Nacional de Cuba, fundado por Alicia Alonso en 1959, se han formado generaciones de bailarines muy prestigiosos a nivel mundial.

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