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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Amada Morado: 50 años en la escena

La destacada actriz fue homenajeada por colegas y amigos

Amada Morado fue homenajeada recientemente por sus 50 años en la escena cubana. Acompaaron a la actriz, colegas, amigos, periodistas y directivos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).


En la especial ocasión el crítico de los medios audiovisuales Yuris Nórido Ruíz  comentó: “Amada Morado tiene el privilegio de permanencia. Siempre ha estado ahí, en el teatro y la televisión, asumiendo sus personajes con una sencillez y una capacidad que la hacen grande. Es una actriz entrañable para muchísimos cubanos. Celebrarla es celebrar su compromiso con un arte y una época, una vocación, un aliento que no mengua”.

En una sala colmada de público, tanto de actores y actrices, como de público que la admira, se le ofreció esta actividad que casi fue para ella una sorpresa, pues ignoraba qué iba a suceder.

Entre los asistentes se encontraban dirigentes del Ministerio de Cultura como Lucía Sardiñas y miembros de la Agencia Caricatos, institución cultural creada por el inolvidable actor Enrique Almirante.

La presentación estuvo a cargo del cantante y excelente animador Omar Amhed, que dirigió todo el espectáculo con gran maestría, bajo la dirección artística de Irene Borges.

El programa estuvo lleno de sorpresas, como apuntamos antes, hubo poemas por parte de Pedro Ruíz Ramos, canciones interpretadas por esa gigante de la canción que es Niurka Reyes, una actuación digna de recordar de la actriz Liudmila Alonso.

Amada Morado se dirigió a los presentes muy emocionada y con lágrimas en los ojos, dio las gracias y entonces el escenario fue invadido de ramos de flores.

El espectáculo terminó con todo el elenco cantando y bailando y el público coreando la canción “¡Qué manera de quererte, qué manera!

Para concluir esta reseña referimos las palabras de la directora Irene Borges: “Los que hemos tenido el privilegio de compartir con ella una aventura teatral, conocemos de su rigor y su sabiduría. Siempre recordaré aquella noche llena de aplausos interminables, cuando Amada levantó su brazo con el puño cerrado y, a la vez, levantaba la vida, mientras gritaba con todas sus fuerzas:  Viva el teatro, viva el teatro”.

Quienes admiramos y queremos a Amada Morado le deseamos que siga entregándonos esos personajes inolvidables.

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