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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Ave sin nido

Aproximaciones a la primera novela original de la radio cubana, antecesora de El derecho de nacer

Desde 1937, en Cuba se difundieron las primeras adaptaciones de soap operas1 norteamericanas, aunque muy pronto comprendimos que las diferencias entre sus producciones y las nuestras radicaban en las esencias culturales.

Poco después escribimos las primeras adaptaciones de famosas novelas las literarias europeas. Sin embargo, el mayor reconocimiento histórico de las radionovelas cubanas recayó en aquellas historias de la vertiente sentimental creadas para la radiofonía habanera que proyectaron internacionalmente a sus creadores. A este tipo de relatos se les llamó entonces “originales”.

La novela sentimental se nutrió de los códigos románticos, melodramáticos y folletinescos latentes en la novelística literaria europea y el folletín  impreso, que una y otra vez se replicaron en nuestros periódicos y leyeron en nuestras tabaquerías. De su versión electrónica anglosajona tomamos el formato y las prácticas mediáticas, comunicativas y mercantiles.

Pronto, las aventuras heroicas y novelas románticas mostraron contenidos humanos y sociales afines a lo latino y coexistieron con las series inspiradas en la radio y los comics norteamericanos.

Así las cosas, en nuestro sistema radial las crecientes audiencias se reencontraban con símbolos y signos ya conocidos.

En su primera etapa, entre las más exitosas radionovelas estuvieron:
– Ave sin nido, de Leandro Blanco (1941).
– El collar de lágrimas, de José Sánchez Arcilla (1944)2.
– Por la ciudad rueda un grito3, de Reynaldo López del Rincón.
Ave sin nido, de Leandro Blanco4, se estrenó en CMQ Radio a partir de enero de 1941, en formato episódico continuo entre lunes y viernes. Casi en paralelo se esparció por América Latina5. En La Habana se sucedieron sus versiones.

En los guiones originales de La novela Mejoral, cuyos 178 capítulos se emitía cada día a las 3:32 de la tarde, con el patrocinio de Sterling Products Int. Inc., entre el 1 de enero y el 15 de julio de 1958, pueden identificarse prácticas consolidadas: como el narrador y el capítulo promocional previo a la historia.

Conformaron el equipo de realizadores: Ángel Fernández de Bulnes (productor-director),  Carlos Paulin y Ricardo Jorge (narradores), Margarita Prieto (locutora).

Los protagonistas eran: Gina Cabrera (Anita), Jorge Félix (Alfredo), Marta Falcón (Carlota) y Mendoza (César Carbo).

El cuadro dramático reunía a: Alfredo Perojo, Hada Béjar, Lydia Montes, Homero Gutiérrez, Ángel Espasande, Pedro Ma. Planas, Mario Martín, Roberto Gil, Octavio Álvarez, Rogelio del Castillo, Carlos Barba, Miguel A. García, Aurora Pita, Naida Santi, Rolando Barral, José A. Insua, Manuel Pereira, Enrique de la Torre, José Díaz Lastra, Elena Huerta, Nilda Rodríguez, José A. Rodríguez, Esperanza Andrea, María Marques, Nidia Sarol ,Gaspar de Santelices, Sol Pinelli, Alberto Ramírez, Octavio Álvarez, Pipo de Armas, Lolita López, Hilda Saavedra, Luis Oquendo, Vicente Revuelta, Jorge Marx, Arildo Quiñones, Carlos Orihuela, Alejandro Duval, Rogelio del Castillo, Ramón Chao, Alberto Ramírez, Luis Rielo, Juan A. Salgado, Osvaldo Álvarez, Gastón Palmer, Luis Manuel Martínez Casado, Carlos A. Badías, Miguel A. García, Rolando Leyva, Hilda Rodríguez, Blas Soler Díaz Castro, Leonor Borrero, Miguel A. Herrera y Enrique Almirante.

El análisis de contenido de sus libretos revela, junto a los ejes esenciales de estas  radionovelas,  algunas de las singularidades que marcarían a nuestras producciones: aunque la protagonista (heroína y víctima del amor) y la villana aparecen como personajes estereotipados, sus decisiones retan los férreos presupuestos del entorno moral de la época.

No podía faltar lo que Jesús Martín Barbero llama “las fidelidades primordiales”, es decir, las paternidades ocultas, los múltiples triángulos amorosos, los prejuicios clasistas y la referencialidad alternada con anticipaciones, reiteraciones, secretos y casualidades.

Para sorpresa nuestra, en esta obra –que se considera la primera novela original de la radio cubana–6 encontramos el debate moral y social sobre el tema de la maternidad que en lo adelante aparece una y otra vez.

Desde el 26 de mayo de 1941, RHC, Cadena Azul, inaugura La Novela del aire, espacio que por 11 años ininterrumpidos consolida al género. Mientras, los habituales de novelas sentimentales se esparcen por las numerosas emisoras habaneras.

Entre 1933 y 1948,  Félix B. Caignet estructura una fórmula narrativa integrada por códigos y recursos expresivos de su preferencia, que vuelca a sus series, aventuras y novelas sentimentales, hasta devenir marca genérica de estas producciones simbólicas.

Desde el 1 de abril de 1948, cuando Caignet estrena en CMQ Radio El derecho de nacer, la historia protagoniza uno de los fenómenos comunicativos más trascendentes de la Industria Cultural contemporánea.

Sin embargo, al intentar rescatar la memoria colectiva del género radio-telenovela cubano,  no puede olvidarse que sus esencias ya estaban presentes en Ave sin nido.

Notas:
1  Vocablo norteño que designa a las novelas radiales y televisivas.
2  Desde enero de ese año emitió 965 capítulos durante dos años y medio seguidos.
3  Donde nace el tema de las villas miseria. El grito era: HAMBRE.
4  Español con larga residencia en La Habana, donde escribió para la radio y la televisión. Una de sus múltiples ediciones habaneras tuvo por título el nombre del personaje protagónico: Anita de Montemar, práctica replicada después en la telenovela azteca.
5 Ejemplo: En México, entre 1941 y 1949, la emisora XEW transmitió Ave sin nido. Las protagonistas fueron: Enma Telmo y Rita Rey. Supera los mil capítulos. Por su impacto en las audiencias, en 1943 surge una versión para cine de Ave sin nido. En 1967 se transmite Anita de Montemar por TELEVISA, Canal 2, con 60 capítulos. Fue una adaptación de Leandro Blanco, con la dirección de Jesús Valero. En el elenco aparecieron: Amparo Rivelles, secundada por Sara García, Raúl Ramírez e Irma Lozano.
En 1947, Bestow Productos, publicitaria de los hermanos Mestre Espinosa –con el tiempo dueños del consorcio mediático CMQ– vendió a las más importantes emisoras de la región, la obra de José  Sánchez Arcilla, incluida su radionovela El collar de lágrimas.
6 La mayoría de los latinoamericanos -expertos, neófitos o iletrados- consideran a El derecho de nacer la primera radio-telenovela cubana y, con ello, obvian la obra precedente de múltiples autores y del propio Caignet. Aunque no es cierto, esa certeza se ha consolidado en el imaginario popular del continente.

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