16 de abril de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Ciencia ficción para la televisión de verano

Mucha ciencia ficción no emana de cómics y muchas historietas son ajenas a la ciencia ficción, aunque a menudo coinciden es inequívoca relación. Se impone comenzar por preguntarnos, ¿qué entender por ciencia ficción? Aquí damos pinceladas de este género en la televisión de verano.
Ciencia ficción para la televisión

Ciencia ficción para la televisión

Llega otro verano con una nueva programación de televisión con aciertos y desaciertos. Existen programas que recesan estos meses por ser clasificados “culturales” y no ser el “entretenimiento” esperado por el imaginario populista, al oponer ambos términos (lamentable y fatalmente. Sin embargo, no pocos de esos espacios “culturales” han demostrado su importante lugar en el gusto de los más diversos sectores del público y, sobre todo, han generado (a menudo, revalidado) otros disfrutes populares.

Ya casi es un clásico en esa programación de verano el espacio Cuadro a cuadro, que inmediatamente sentimos remitir a la ciencia ficción y a las adaptaciones al cine de cómics (o historietas), tan asociados al esparcimiento veraniego que requieren jóvenes y adolescentes, lo que deviene otro dogma, al menos en la actualidad.

Quizás por haber sido su distracción durante décadas, abundan adultos mayores que ansían esas propuestas, y muchos de menos edad prefieren otras opciones. De todas formas, ya no hace falta que llegue el verano para disfrutarlas o no, pues no todas son disfrutables: todo el año los tenemos a disposición en series y películas, lo cual por supuesto, es mucho mejor.

Para conceptuar la ciencia ficción  

Mucha ciencia ficción no emana de cómics y muchas historietas son ajenas a la ciencia ficción, aunque a menudo coinciden es inequívoca relación. Se impone comenzar por preguntarnos, ¿qué entender por ciencia ficción? Muchos contestarían que es un género de la literatura y del cine, lo que evade su esencia y la reduce; muchos confunden la ciencia ficción con la ficción: un género que, a diferencia de los documentales que buscan testimoniar, es más creación humana que realidad, aunque ni una ni otra faltan nunca. Su prevalencia los define.

La ciencia ficción es la ficción generada a partir de avances científicos, ciertos o no; o sea: no se limita a extraterrestres como muchos reducen, y pueden ser también viajes en el tiempo, a profundidades submarinas o terrestres, alteraciones de cualquier naturaleza en los organismos, y un sinfín más de opciones.

No se concreta por tanto en un género, sino que es el abordaje multi-temático del impacto de las ciencias, que se aprecia no solo en todos los géneros literarios y cinematográficos (la novela, el cuento, la poesía, etcétera), sino también en todas las artes, como demuestra la música de Juan Blanco y de Edesio Alejandro con que ambientamos las tres primeras (y hasta donde sé, únicas) exposiciones de ciencia ficción en las artes plásticas cubanas, con que el Departamento de Arte de la entonces Dirección Municipal de Cultura Plaza de la Revolución, homenajeamos al V aniversario del Taller Literario de Ciencia Ficción Oscar Hurtado (nombre del habanero que en 1964 se erige como su precursor en Cuba, con un antecedente decimonónico en Esteban Borrero). que entonces sesionaba en la Casa de Cultura Comunal Roberto Branly paralelo al Patio de María y su peña de rock en calle 39 entre Paseo y 2 (Plaza de la Revolución), no en balde afines entre sí; ejemplo en la escena cubana es la ópera rock Violente, y en televisión, las aventuras Shiralad: el regreso de los dioses (1993), entre otros ejemplos en todas las artes.

Génesis e historia

Sin restar méritos a sus reconocidos “padres”: el francés Jules Verne (1863) y el inglés Herbert George Wells (1895), ni los antecedentes reconocidos al italiano renacentista Leonardo da Vinci y otros, habría que remontar la génesis de la ciencia ficción, al Frankenstein de la inglesa Mary Shelley (1818): el médico que induce la vida desde la muerte; no por azar, eran los albores de un romanticismo más allá de su realidad, y de la posmodernidad que ya entonces, se comenzaba a cuestionar a la modernidad burguesa y a toda su ciencia mecanicista.

En Cuba, aquel taller de ciencia ficción estaba dirigido por Daína Chaviano y Bruno Henríquez (con ellos, José Miguel Sánchez Gómez, “Yoss”), precursor del referido programa veraniego de televisión que sistematizaría Jorge Oliver.

Las tres exposiciones fueron en la Casa de Cultura Municipal (Calzada y 8, julio de 1986); del 19 al 21 de diciembre de 1986 en la Casa del Joven Creador (no en balde, se remitía a esas edades) en San Pedro # 262 esquina Sol, Habana Vieja, sede nacional de la Asociación de Jóvenes Artistas de Cuba Hermanos Saíz que ese mismo mes de diciembre (día 10) se había recién creado, incluyendo a no pocos de estos creadores cubanos de ciencia ficción; y en los primeros meses de 1987, de nuevo en la Casa de Cultura Municipal, Calzada y 8.

Diversidad en la ciencia ficción

Aquellas tres exposiciones evidenciaron la diversidad dentro de la ciencia ficción y dentro de las artes visuales, término que así empezó a abrirse paso más rico y actual que el de “artes plásticas”: historietas desde El profesor Timbeke (cómics del villareño Horacio Rodríguez Quesada, precursor de la ciencia ficción cubana hacia 1940), distintas técnicas de la pintura y del dibujo, óleos, tintas, acuarelas, en la escultura bronces y tallas en madera, cerámica, collage, fotografía, fotonovelas, fotomontajes, grabados, ilustración de libros y de revistas, de discos, instalaciones que a la sazón iniciaban en Cuba, papier maché, orfebrería, tapices, artesanías, acrílico, caricatura, maquetería, diseño de vestuario, diseño escénico (vestuario, escenografía, luces), etcétera, reuniendo casi medio centenar de artistas (incluidas cumbres de nuestras artes visuales) y tendencias.

Aquel estudio fue recomendado para su publicación en la revista Unión de la Uneac por el Simposio de Cultura de la Ciudad de La Habana (noviembre de 1986 y en 1987), y se publicó el 7 de mayo de 1997 por la Biblioteca Científico-Técnica de la Academia de Ciencias de Cuba (resolución 60/92) a propuesta del consejo de redacción de la revista Cine Cubano, recogida el 22 de diciembre de 2002 al Internet en “Angel Arango´s Cuban Trilogy: rationalism, revolution and evolution”; y en la Revista 23 y C de la Escuela Experimental de Artes Plásticas hoy llamada José Antonio Díaz Peláez, en su número 0 noviembre de 2001, y con el título Atisbos más allá del horizonte, en su número 1 p.4-5 y luego, en el sitio Letras de Uruguay, http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/couceiro_rodriguez_avelino/, el 25 de marzo de 2013: Atisbos más allá del horizonte: la ciencia ficción en las artes plásticas cubanas.

Ejemplos de la diversidad dentro de la historia de la ciencia ficción en el cine

La gran diversidad de la ciencia ficción se evidencia en el cine tan temprano como demuestran Viaje a la Luna (1902, George Melies, Francia) y Metrópolis (1927, Alemania), y generando sus secuelas y sagas, las películas estadounidenses Frankenstein (1931), El hombre invisible (1933), La Guerra de los mundos (1953, tras la adaptación radial de Orson Welles de 1938), 20,000 leguas de viaje submarino (1954), Planeta prohibido (1956), La Mosca (1958), Viaje al centro de la Tierra (1959), La máquina del tiempo (1960), Viaje fantástico (1966: recorre en la sangre un cuerpo humano para una delicada operación), de 1968 El planeta de los simios y 2001: Odisea del espacio; La guerra de las galaxias (1977-2019, debatida al carecer de explicación científica, sin ver que los satélites son producto de la ciencia), El imperio contraataca (1980), de 1982 Blade Runner y Tron; Terminator (1984), Regreso al futuro (1985), Robocop (1987), Están vivos (1988), Doce monos (1995), Gattaca (1997), Matrix (1999.2021), Primer (2004), Avatar (2009), son solo algunos títulos cimeros, entre muchísimos más.

En el listado anterior algunas se distinguirían apostando por la mejor convivencia, como serían El día en que paralizaron la Tierra (1951), o ET, el extraterrestre (1982) También estadounidenses pero con otros países, hay que citar de Estados Unidos con el Reino Unido de la Gran Bretaña, Alien (1979-2017) e Hijos de los hombres (2006), o Latitud cero (1969, con Japón), La cosa (1982, con Canadá), y de otras naciones, los filmes japoneses Voltus V (1983) y Akira (1988), Solaris (1972, soviético), Videodrome (1983, Canadá), Exmachina (2014, británico), Mad Max: furia en la carretera (2015, Australia), Shin Godzilla (2016, Japón), entre muchos más; y de Cuba Cucarachas rojas (2003), Molina´s Solarix (2007, corto), Omega 3 (2014), y de 2021, Corazón azul y Tundra.

Epílogo

Tan complejo y rico para la indispensable fantasía, la creatividad y progreso de la Humanidad, la ciencia ficción ha sido y sigue siendo muy subvalorada por muchos al entenderse como “arte para niños” (para muchos, ni es arte: similar ocurre con el arte ambientalista) lo cual lo discrimina tanto como a la infancia. Empezaron estas líneas por conceptuar la ciencia ficción; ahora alertemos contra los peligros de estas y otras etiquetas, sobre todo en la actualidad cuando se desdibuja con otros llamados géneros como el cine fantástico y el de terror; cada uno en universo propio o compartido, inagotable y fecundo, a valorar obra por obra.

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