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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Cinemateca de Cuba: conservar e investigar el cine

Durante el año 2020, la Cinemateca de Cuba estará celebrando sus seis décadas
Cinemateca de Cuba

la Cinemateca surgió por la necesidad de conservar, restaurar, estudiar, investigar y sistematizar la historia del cine

Cuando han pasado sesenta años de su fundación, se hace necesario profundizar en una institución de suma importancia en el entramado cultural de la nación: la Cinemateca de Cuba. Fundada en 1960, a partir de una ley aprobada por el entonces presidente del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), Alfredo Guevara Valdés, la Cinemateca surgió por la necesidad de conservar, restaurar, estudiar, investigar y sistematizar la historia del cine, especialmente del producido en nuestro país.

Al frente de la institución fue designado Héctor García Mesa, quien poseía una vasta cultura y se dedicó por completo al nuevo proyecto. En uno de sus primeros artículos sobre el tema, García Mesa escribía: “La Cinemateca y la Sección de Cine Clubs se encargarán de traer al país, y de divulgar ampliamente, las obras maestras del cine de todos los tiempos, así como de aquellos materiales informativos y didácticos que hasta ahora nos habían sido vedados. El complemento de estas actividades especializadas será paradójicamente la exhibición comercial, cuyo objetivo principal, por primera vez en Cuba, consiste en tratar de ofrecer al público films de positivos valores artísticos e ideológicos”.

Desde las palabras iniciales de García Mesa hasta la actualidad, la Cinemateca de Cuba sigue siendo ese espacio de encuentro, motivo para llegarse hasta su sala y disfrutar de buen cine.

Entre los años 2006 y 2013, el cineasta cubano Manuel Herrera fue director de la Cinemateca, a propósito de las seis décadas de su fundación conversamos sobre el tema. “El que considero el evento más importante, en todo el tiempo que estuve en la Cinemateca, fue la celebración del aniversario 50 del Icaic con un ciclo de conferencias y películas. Se exhibieron todas las películas de ficción, documentales y noticieros producidos por el Icaic en ese periodo, incluso las que, por una u otra razón, estaban prohibidas. Solo quedaron excluidas las que por razones técnicas no podían pasar por el proyector como mi largo documental Hombres de mar. Por primera vez, después de muchos años, las obras de Nicolás Guillén Landrián volvieron a salir a la luz”.

Entre las funciones que realiza la cinemateca, una de las más importantes es la restauración de obras que forman parte del patrimonio audiovisual de la nación. Gracias a la propuesta realizada por esa institución, desde hace diez años el Noticiero ICAIC Latinoamericano forma parte del Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO.

Pero la Cinemateca de Cuba ha sido, sobre todo, un espacio de encuentro, un motivo para reunir a los cinéfilos interesados en descubrir las pasiones de los grandes directores de todos los tiempos. Por esa misma razón, muchos han abordado su importancia desde la función orientadora que ejerce. Quizás por eso, el crítico y profesor Virgilio López Lemus define: “La Cinemateca de Cuba es una entre tantas existentes en el planeta, pero la nuestra tiene un valor especial por su arduo trabajo de educación del espectador, por no perder la perspectiva de que no basta con poner a la vista filmes de todo tipo, sino también por reforzar su excelente labor educativa. Creo que su extensión a otros medios de divulgación, como la televisión, la radio, la prensa plana y los medios cibernéticos va siendo otro logro, otro hito institucional”.

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