17 de octubre de 2026

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Editorial envivo del ICS

Del trueno que ilumina al afecto que acompaña

En el natalicio de Corina Mestre, los actores y directores Juan González Fiffe, Rubén Darío Salazar, Arneldy Cejas y Ernesto Parra evocan en una conversación coral su legado como actriz y pedagoga.
Corina Mestre

Corina Mestre

Ese 12 de octubre, día del natalicio de Corina Mestre (1954–2024), vibró mi teléfono de una manera diferente. Ella habría cumplido 72 años, pero su voz (que sigue viva en nosotros) me hizo sentir una periodista dichosa porque, a pesar de las ocupaciones de cada uno, de las distancias geográficas, de las malas conexiones y de los compromisos de ensayo y de gira, todos acudieron al llamado. Nos une Corina.

En este grupo de WhatsApp estamos separados por geografías y circunstancias: Rubén Darío Salazar recién llegado de la celebración por el aniversario de Matanzas, Juan González Fiffe en medio de la Fiesta de la Cubanía en Bayamo, Arneldy Cejas desde Colombia (con una hora de diferencia respecto a Cuba), interrumpiendo su gira internacional para sumarse y Ernesto Parra desde el municipio de La Lisa, lejos de donde estoy en San Miguel del Padrón.

Les explico de manera simultánea que, desde la premisa de la permanencia de la huella ética y humana de Corina, quiero contar con sus testimonios como regalo a la Maestra. Lanzo ideas sin un orden lógico ni un acabado perfecto. Lo hago para provocarles y que expresen sus puntos de vista. Gestos, palabras, recuerdos, enseñanzas que hayan dejado Corina en sus vidas.

Fiffe responde de inmediato: “Hay personas que entran sin previo aviso y se quedan cómodas en el lado bueno de la memoria; traen una rara mezcla de pasión, humildad e intransigencia, así llegó Corina Mestre al Teatro Andante, en un momento circunstancialmente complejo para la enseñanza del teatro. No había entre nosotros más que el compromiso con la formación actoral en el país y el sostenido reclamo de dignificar, desde la enseñanza del arte, especialidades como el clown y los títeres… Necesitábamos una visión revolucionadora, una voz potente, un compromiso ético a toda prueba. Esa era Corina».

Igualmente, recuerda cómo levantó su voz para dejar el legado de dos academias —la Escuela Nacional de Teatro en La Habana y la Academia Manuel Muñoz Cedeño en Bayamo—, además de la unidad docente Carucha Camejo de Teatro para Niños y de Títeres en Matanzas y la Escuela Nacional de Clown en Las Tunas. Evoca también la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa, donde Corina compartió colchonetas, ríos y jornadas de campaña con los titiriteros. “No queda otra opción que creer en ella”, escribe, y el silencio del chat se llena de respeto.

Rubén confiesa: “Corina vino a un ensayo general de A dónde van los ríos, texto teatral de María Laura Germán que sirvió para hacer el espectáculo-examen del primer curso de la Unidad Docente Carucha Camejo, la cual funciona desde 2019 en Teatro de Las Estaciones».

De acuerdo con Salazar, hasta antes de comenzar la presentación, ella era la maestra, la colega de profesión. «Pero una vez apagadas las luces la que estaba sentada al lado mío era la madre», dijo. Para entonces, estaba desarrollándose la historia de la Mamá Carpintera que no puede impedir la decisión de sus hijos de ser marineros, a pesar de haber nacido aves y por más señas carpinteros. Ante tal escena, según el maestro, sus sollozos deben haberse sentido en el Parque de La libertad.

«Le apreté la mano y apretó la mía. Recuerdo con nitidez sus palabras: -No pasa nada Rubén Darío, puedo parecer muy fuerte por fuera pero mi corazón es como el de todas las madres, que no se acostumbran a decirle adiós a sus hijos».

Rubén escribiendo…

“Dentro del escenario hiciera La duodécima noche con Vicente Revuelta, Con ropa de domingo con Ariel Bouza o Momo con Augusto Blanca. Corina siempre era intensa, plena, poderosa. Tenías que mirarla sí o sí. Su voz potente y su sinceridad desarmaban al más pinto». Y añade: “Cuando mi espíritu de combate se tambalea pienso en lo que diría o haría ella. No toleraba la mediocridad, la doble moral ni el oportunismo».

Por su parte, Arneldy apunta: “De Corina hay varias palabras que usaba cotidianamente y que en ella eran premisas: calidad, entrega, fidelidad, talento, cubanía… Todo eso buscaba y valoraba en sus estudiantes, en sus colegas y en sus compañeros de trabajo».

Además, agrega otro mensaje que llega con la misma fuerza: “A Corina le debemos la creación del perfil de títeres dentro de la Escuela Nacional de Teatro. Ella, junto a Christian Medina, fueron los principales impulsores y luchadores por hacer ese sueño realidad. Muchos años había sido un reclamo de actores, directores, titiriteros… en numerosos eventos, festivales, en Congresos, reuniones de la Union Internacional de la Marioneta, de la Asociación Internacional de las Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Era una tarea pendiente la inexistencia de una escuela para formar titiriteros.

Corina planteó esa solicitud en diferentes espacios hasta que logró que se abriera ese perfil. Gracias a su pasión, entrega y compromiso tenemos hoy las escuelas donde se enseña nuestro arte».

Y concluyó: “Corina está presente en cada estudiante graduado, en cada profesor que se empeña en continuar esta labor, en cada grupo que trabaja con calidad, en cada artista fiel a su arte y a su patria».

Mientras, Parra pide disculpas por la mala conexión que propicia el atraso en sus mensajes y escribe: “Su principal gesto era su constante preocupación por resolver todos los problemas que dificultaban el desarrollo de la enseñanza artística, no sólo en el teatro, sino en todas las demás especialidades. Una mujer de acción, su palabra iba de forma activa a acciones concretas en pos de la solución».

Su mensaje se siente cercano, como si hablara al oído en la penumbra: “Llevó de manera paralela, sin concesiones de ningún tipo, la docencia y el ejercicio profesional del teatro. Siempre mantuvo ambas cosas de manera íntegra y con un alto grado de calidad. Cada día, cada paso, lo hago pensando en sus enseñanzas, en su legado, en dignificar desde mi especialidad lo académico y lo profesional. ¡Hacer del teatro una vocación de servicio!», expresó.

La razón de esta conversación es clara: Corina Mestre levantó con su voz y su empeño un mapa de escuelas y academias que transformaron la enseñanza artística en Cuba. No solo fue actriz de teatro, cine y televisión, sino también pedagoga incansable, profesora durante más de tres décadas en la Escuela Nacional de Arte y en la Universidad de las Artes, donde llegó a ser jefa de la Cátedra de Actuación. Por esa entrega recibió el Premio Nacional de Enseñanza Artística en 2015 y el Premio Nacional de Teatro en 2022.

Su legado se extendió más allá de La Habana. Por eso, esta conversación coral no es casual: Fiffe representa la Academia de Bayamo; Rubén, la unidad docente de Matanzas; Arneldy, el perfil de Títeres en La Habana en la escuela que hoy lleva el nombre Corina Mestre; y Parra, la Escuela de Clown de Las Tunas. Ellos son los guardianes de ese legado y sus voces confirman que Corina Mestre permanece viva en cada estudiante, en cada maestro y en cada artista fiel a su arte y a su patria.

La conversación por WhatsApp se convirtió en un abrazo cálido. Aunque cada uno estaba en un lugar distinto, Corina Mestre nos reunió. Su natalicio fue la excusa, pero su legado la verdadera razón. No solo fue actriz temperamental que se movía en cada medio «como pez en el agua», sino maestra, madre y compañera que dejó una huella ética y humana imborrable.

Ese día, en su cumpleaños, las voces de Fiffe, Rubén, Arneldy y Parra se entrelazaron en un chat que parecía poesía. Y en esa conversación confesional, la idea que se repite en todos ellos se confirmó: Corina Mestre fue coherencia, entrega y acción; permanece como un trueno que ilumina y un afecto que acompaña.

Autor

  • Yoamaris Neptuno Domínguez

    Licenciada en Comunicación Social, profesora instructora de Teatro, educadora popular, promotora cultural y gestora de proyectos. Es especialista en Política Cultural Artística del Consejo Nacional de las Artes Escénicas y se desempeña como asistente de dirección en la Televisión Cubana, además de colaborar con programas radiales y publicaciones digitales. Egresada del Centro de Estudios de la Radio y la Televisión como asistente de dirección, colaboradora de radio y televisión y del Curso de Actuación en Radio.

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