La voz que nunca se apagó
Georgina Almanza
Georgina Almanza Lanz (19 de abril de 1933 – 1 de noviembre de 2023) fue, ante todo, una voz. Una voz que acompañó a Cuba durante más de seis décadas desde los micrófonos de Radio Progreso, donde ingresó en 1949 y se convirtió en parte del elenco estable en 1950. Allí protagonizó espacios como Tránsito y Nosotras, y dio vida a personajes inolvidables en las radionovelas de Dora Alonso: Luz María en Monte Libre y Soledad Meneses en Sol de batey. Su timbre cálido y firme convirtió la radio en un espacio íntimo y colectivo a la vez.
Georgina fue capaz de transformar la cotidianidad en relato, y el relato en memoria. Por eso, cuando en 2007 recibió el Premio Nacional de Radio, el reconocimiento no fue solo a una actriz, sino a una tradición sonora que ella encarnaba.
Aunque transitó por el teatro —con la compañía “Las Máscaras”, en obras como Las brujas de Salem y El jardín de yeso— y por la televisión, donde participó en dramatizados de CMQ y otros espacios que marcaron época, su verdadero territorio fue la radio. Allí construyó un legado que hoy se recuerda como patrimonio vivo. Su voz fue compañía, escuela y símbolo.
La esperantista
Pero Georgina no se limitó al ámbito artístico: también fue miembro honoraria de la Asociación Cubana de Esperanto (KEA) y presidió su filial habanera. El esperanto, lengua de fraternidad y universalidad, encontró en ella una defensora apasionada. Su vínculo con el movimiento esperantista fue coherente con su vocación de comunicadora cultural: la palabra como puente, la voz como gesto ético. En encuentros y actividades promovió el diálogo intercultural, demostrando que la comunicación podía trascender las fronteras nacionales. Así, Georgina no solo habló para Cuba, sino también para el mundo. Su voz, que ya era símbolo de cercanía en la radio, se convirtió en vehículo de un ideal: la comunicación sin barreras, la solidaridad hecha idioma.
En este aniversario de su partida, la semblanza de Georgina Almanza se revela doble y coral: actriz y locutora que dio cuerpo a la radio cubana, y esperantista que abrió caminos hacia la universalidad. Su legado es la voz que permanece, la palabra que une, el gesto que trasciende.