23 de mayo de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

EL LARGO CAMINO HACIA LA TELEVISIÓN

El 24 de octubre de 1950, ha sido la fecha oficial asumida de inauguración de la televisión cubana, cuando desde Mazón y San Miguel, salió al aire el Canal 4, que pertenecía a Unión Radio Tv.
Televisión cubana

Televisión cubana

El 24 de octubre de 1950, ha sido la fecha oficial asumida de inauguración de la televisión cubana, cuando desde Mazón y San Miguel, salió al aire el Canal 4, que pertenecía a Unión Radio Tv; como toda convención, es necesaria para organizar el conocimiento, pero para ser científica, no puede absolutizarse opacando el vasto proceso en que el hecho se ubica, y que en este caso concreto se remonta a diciembre de 1946, cuando la actriz y cantante María de los Ángeles Santana Soravilla regresa de Estados Unidos con su esposo Julio Vega, y con los hermanos Palau y otros invitados cubanos y de otros países, mediando la firma estadounidense Magestic Machiney Corporation, es el primer rosto de una actriz cubana en una “televisión show” en prueba de la señal de video en circuito cerrado solo para unos 50 invitados en el estudio de la empresa Dumont en 23 y P, en la naciente Rampa, pues no había televisores en Cuba, invento aún muy costoso y reciente; solo estos años previos en Cuba, merecen una monografía.

Así Cuba heredaba y extendía a nuestro pueblo, todo el proceso implícito en esta ya entonces secular tradición del desarrollo tecnológico universal, y que se remonta al propio concepto de televisión: “ver de lejos”, que ya se acunaba en el telescopio que el italiano (Pisa, región de la Toscana) Galileo Galilei presentó el 25 de agosto de 1609, aunque entonces en función de la Astronomía y en el contexto del Renacimiento humanista.

Con la electricidad, desde sus antecedentes entre los que el Antiguo Egipto llamó “peces eléctricos”, en los filósofos de la Grecia antigua, en los siglos XVII y XVIII en Inglaterra, Alemania, Holanda, Francia, Italia y los nacientes Estados Unidos, y sistemáticamente cada vez más al avanzar el siglo XIX, para el medio de unión entre los puntos que captara y recibiera imágenes; y con los movimientos de los sistemas mecánicos (también desde la antigua Grecia con desarrollo ulterior) para los barridos y la descomposición secuencial de la imagen a transmitir, fue que iniciando la década de 1870, el operador de telégrafo Joseph May, mediante el selenio metálico en una estación de cable irlandesa, detectó que ciertas variaciones inesperadas al leer sus instrumentos se debían al efecto de la luz en el selenio, cambiando la resistencia eléctrica del material, proporcionalmente a la intensidad de luz, lo que permitía crear una corriente eléctrica a partir de la misma luz.

Del disco de Nipkow a Baird

En 1884 aparecieron los primeros sistemas de transmisión, mapas escritos y fotografías, llamados telefotos, usando la diferencia de resistencia para la captación; y el polaco (luego estudiante alemán) Paul Nipkow (1860-1940), patentó el que se llamaría “disco de Nipkow”, que captaba y reproducía imágenes: proyectaba la luz reflejada por un objeto sobre células de selenio que enviarían impulsos mediante un cable, y se ha considerado el primer aparato (proyecto) de televisión que ya se usaría desde 1910 y 1911, aun sin movimiento.

Mientras tanto, de 1897 es el primer tubo (de rayos) catódico(s) o tubo de Braun, del alemán Karl Ferdinand Braun antecedido por S. Thomson (1895), y ya en la Exposición Universal de París de 1900, el ruso Konstantin Persky acuñó la palabra “televisión”. En mucho más complejo proceso, en 1906 los franceses Rionoux y Fournier lograron la imagen en movimiento para el naciente medio, mediante una matriz de células fotosensibles que conectaban (inicialmente, una a una) con otra matriz de lamparillas, cada una de las cuales correspondía a cada célula del emisor, y se sustituirían sus tantos cables por uno solo mediante sistema de conmutación, que luego se sincronizaría con la velocidad necesaria para ser percibida por el ojo humano.

Por su parte, el diseño del disco de Nipkow solo se logró en 1907, y en 1922-1923 lo perfeccionaría el ingeniero, físico e inventor escocés John Logie Baird (1888-1946), que logró en 1924 transmitir la imagen parpadeante de una cruz de Malta, el 25 de marzo de 1925 la primera experiencia real utilizando dos discos (emisor y receptor) y transmitiendo la cabeza de un maniquí, y finalmente lo demostró públicamente por primera vez el 26-27 de enero de 1926 en el laboratorio en Londres del Real Colegio Técnico, ante los miembros de la Royal Institution y un periodista, y usando tres discos. Entonces televisó la vieja marioneta que llamaba “Bill”, en una diminuta imagen de muy poca resolución, pero perfectamente reconocible.

Perfilando la naciente televisión

En 1927 Baird pudo, por medio de un cable telefónico (línea de teléfono), transmitir una señal de televisión 438 millas entre Glasgow y Londres, y se logró un servicio regular de transmisión de telefotografía entre Londres y Nueva York, lo que conduciría a los teleinscriptores y su sistema de transmisión, que permitían recibir el periódico diario en casa del cliente, imprimiéndolo desde una emisora especializada. También en 1926 el japonés Kenjito Takayanagi realizó una primera transmisión de televisión mediante un tubo de rayos catódicos. En 1927-1928 Baird fundó la Baird Television Development Company, Ltd, para comercializar el invento, o sea: ya el primer televisor (1926).

En abril de 1927, los Laboratorios Bell (Estados Unidos) exhiben una pantalla de televisión (o receptor) gigante de 2,500 elementos de imagen, formado por una trama de 50 columnas de 50 lámparas de neón cada una, con imágenes en movimiento de gran formato; las lamparillas se fundían con frecuencia y debían ser repuestas, pero demostró la viabilidad del invento en un formato grande, y en 1928 transmitió imágenes de Londres a Nueva York mediante señales de radio (la primera señal de televisión transatlántica) y también desde mitad del Atlántico, a bordo de un trasatlántico, para lo que instaló una pequeña emisora de televisión a bordo. En 1928 Paul Nipkow vio en la Exposición de radio de Berlín un sistema de televisión funcionando perfectamente, basado en su invento con su nombre al pie, y Baird, basándose en la teoría tricromática del inglés Thomas Young y el alemán Hermann Ludwig Ferdinand von Helmholtz (respectivamente: 1802, 1850), experimentó con discos de Nipkow llenándolos de agujeros con filtros rojos, verdes y azules, y así emitió las primeras imágenes en color el 3 de julio de 1928.

Las primeras emisiones públicas de televisión

En 1929 la British Broadcasting Corporation (BBC) inició a emitir regularmente en Londres y Berlín con sistema Nipkow Baird, en banda media de radio. Las primeras emisiones públicas de televisión las efectuó la BBC (Inglaterra, 1927) y la CBS y NBC (Estados Unidos, 31 de diciembre de 1930), origen de los canales de Tv. Ambos usaron sistemas mecánicos y los programas no tenían horario regular.

También la alemana Telefunken tuvo buenos resultados, pero era muy complejo y con tan pequeña área de formación de la imagen, que fracasó, pues solo podía ser vista por una persona, ni siquiera agrandando la imagen mediante lentes. Evolucionaron sistemas basados en cinta en vez de discos, mas, lo que logró resolver el problema del tamaño de la imagen, fue un sistema de espejos montados en un tambor que la presentaban en una pantalla, para lo que el tambor (“rueda de Weiller”) tenía los espejos ligeramente inclinados, helicoidalmente.

Para el desarrollo práctico de estos televisores fue necesario sustituir la lámpara de neón, que no tenían la luminosidad suficiente, por otros métodos, y entre ellos una lámpara de descarga de gas cuya luz pasaba por una célula de Kerr que regulaba el flujo luminoso en relación a la tensión que se le aplicaba en sus bornes. El desarrollo completo del sistema se obtuvo al usar la rueda fónica para sincronizar el emisor y el receptor.

Tan espectacular evento se comercializó hacia el año 1930; era el modelo de televisor Plessey, con el cual unos 3,000 espectadores británicos podían seguir las emisiones experimentales de la época. Los más aventureros podían montar su propio receptor, adquiriendo un kit de piezas desmontadas.

La televisión en vísperas de la Segunda Guerra Mundial

Mientras tanto, en Estados Unidos, el inmigrante (desde 1919) ruso ingeniero Vladímir Kozmich Zvorykin (1889-1982; había estudiado en el Instituto de Tecnología de San Petersburgo y en el Collège de France en París, combatió en la Primera Guerra Mundial, ingresó en la Universidad de Pittsburgh, Pennsylvania, y adquirió la ciudadanía estadounidense en 1924), trabajó en la Westinghouse Electric Corporation de Pittsburgh y en 1923 creó un tubo de rayos catódicos para transmisiones de imágenes, con lo que nació el iconoscopio, la primera cámara capaz de transmitir video, primer tubo de cámara práctico que perfeccionó en 1929, usado en los cinescopios, cambio que traería la televisión tal y como se conoce actualmente y daría paso de aquella televisión mecánica basada en el disco de Nipkow, a la televisión completamente electrónica, que disponía de una tasa de refresco mucho mejor, mayor definición de imagen e iluminación propia. También desarrolló dispositivos que aprovechaban la emisión secundaria de electrones, que se aplicaron a los dispositivos fotomultiplicadores contadores de centelleo e intensificadores de imágenes, y participó en la dirección del grupo que en 1939 desarrollaría el microscopio electrónico.

Hacia 1929-1930, la Oficina de Correos de Alemania estaba trabajando, simultánea e independientemente, en un sistema de emisión de televisión basado en su sistema electromecánico (el fernkino: televisión), y sus científicos requirieron de Baird, gracias a cuya ayuda técnica y logística, Alemania fue la primera nación con una red de televisión por cable, propaganda del empoderado y amenazante gobierno nazi: las Olimpiadas de 1936 fueron las primeras radiadas por televisión desde la emisora Paul Nipkow en Berlín. La televisión nacía entre las más agudas y temibles rivalidades políticas, en vísperas de una de sus más peligrosas y dolorosas vivencias: la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Aunque la potencia de salida no era elevada, Berlín y otras ciudades cercanas disfrutaron de la inauguración y otras retransmisiones deportivas en días sucesivos. La radiotelevisión alemana funcionó hasta 1944, bajo los bombardeos aliados a Berlín.

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