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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

El maestro de la escenografía en Cuba

Detalles de la vida de José Jauregui, reconocido diseñador y escenógrafo

Se trata de uno de los más consagrados y exitosos profesionales de nuestra televisión. Su nombre ha aparecido durante muchos años en los créditos de infinidad de programas. A pesar de sus bien cumplidos 80 años sigue ligado a la pequeña pantalla.


Recuerda que cuando era niño no existía la televisión, solo el teatro. Se precia de haber conocido al maestro de la escenografía Luis Márquez, a Manuel Roig y al mexicano Luis Gallardo, que eran compañeros de su padre, el escenógrafo al que considera más completo, pues diseñó vitrales, panteones e iglesias, subido en andamios muy altos.

Su vida está llena de anécdotas; nos cuenta una de ellas. Su padre estaba decorando un techo en la iglesia de los Padres Salesianos. En esos momentos estaba de moda una canción que interpretaba la mexicana Toña la Negra, “Angelitos negros”. Una estrofa decía: “Siempre que pintas iglesias, pintas angelitos blancos pero nunca te acordaste de pintar un ángel negro (…)”.

Inspirado en la canción, pintó su padre un angelito negro junto a los blancos. Al ver eso, el superior de la congregación le dijo que eliminara al negrito, pues “parecía un pajarraco, un totí”.

En ese tiempo llega a Cuba un famoso cantante mexicano, José Guadalupe Mujica, que ya había tomado las órdenes eclesiástica y se había hecho sacerdote franciscano. Este le dio la razón a su papá y el angelito negro finalmente se quedó. Más tarde, apareció otro negrito en la iglesia de Regla.

Cuando surge la televisión, José estudiaba en la escuela San Alejandro; en ese tiempo su padre buscaba diseñadores y lleva a la televisión a Roig y a Gallardo, así el joven comienza a conocer la televisión.

De esa época recuerda también que Antonio Camacho viaja a Canadá y descubre el empleo de la fibra de vidrio. A partir de 1954 se comienza a trabajar con este material. El atrezzo ya no se usaba.

Camacho le pide al padre de Jauregui que lo traiga a trabajar, pero sin pago en CMQ. Era tanto el trabajo, que “Ñico” abre un taller para fabricar las escenografías; entonces comienzan a pagarle semanalmente, pero como jornalero, no tenía derecho a vacaciones.

Apunta también que la televisión comienza a nutrirse del teatro; las cámaras eran muy pesadas y no podían sacarlas para la calle, por tanto se utilizaba mucho la escenografía en la decoración para aforar con telones como en el teatro. Entonces se ponían una cámara de cine y se filmaba, de esta manera surge el kinescopio.  

Traen a Rubén Vigón para que se encargara de la ambientación, labor que concretó lo que antes realizaban con mucho trabajo. Considera Jauregui que Vigón fue un mago en su oficio.

En 1959, con el triunfo de la Revolución, comienzan a encarecerse los productos y materiales, sobreviene el éxodo de artistas y también de algunos técnicos. Camacho se va y Luis Márquez trae a José al Departamento de escenografía, allí comenzó como realizador y lo incluyen en la plantilla, pero no trabajó mucho tiempo con su padre.

En 1960 se hizo escenógrafo. Desde ese momento realiza todo tipo de programas: musicales, dramatizados. Recuerda con cariño novelas como El viejo espigón, de Mayté Vera. La serie De tu sueño a mi sueño, bajo la dirección de Eduardo Moya.

 Hubo momentos en que hacía varios programas al mismo tiempo, y pasaba continuamente de un set al otro. Eso le sucedió con dos novelas: Entre mamparas y Polvo en el viento. También hizo programas infantiles como Caritas.

Cuenta asimismo que cuando filmaron la novela Tierra Brava, el actor Fernando Echevarría, en el protagónico Nacho capitán, estaba muy delgadito, y tuvieron que inventarle unos molleros para que se viera fuerte. Esa novela la dirigió Xiomara Blanco.

Con Erich Kaupp, el rey de las aventuras, hizo muchas; recuerda con gran orgullo La máscara roja.  

Este reconocido escenógrafo no ha cesado de trabajar, sus 80 años aun no le pesan. Entre sus obras más recientes se halla la serie juvenil Adrenalina 360. Lo enorgullece haber tenido en su equipo a compañeros de probada calidad, como Miguel Ginarte, productor de avanzada.

Jauregui es presidente del Consejo Artístico y de la Comisión de Evaluación del Icrt. En su larga y fructífera carrera ha recibido varios galardones y reconocimientos, entre ellos la condición Artista de Mérito, Premio Caracol de la Uneac y la condecoración Por la Obra de la Vida entregada por la Asociación Hermanos Saiz.

Felicitamos a este artista que, a fuerza de mucho laboreo y resultados sobresalientes, hoy es reconocido por las nuevas generaciones como “El maestro de la escenografía”.

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