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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

El teatro, semilla de la carrera de Raúl Pomares Bory

Actor de amplio espectro con especial aptitud para la comedia

Pomares, como lo llamábamos cariñosamente sus amigos, poseía ese yo interno que le valió el reconocimiento del pueblo. Su rostro carismático, el dominio de la escena, en cualquiera de los medios en que se desarrolló, resultaron inolvidables en cada uno de los personajes que interpretó.

 Raúl Pomares Bory nació en un poblado de la provincia de Las Tunas, llamado Omaja. Este lugar, que visité con él en alguna ocasión, semejaba un pueblo del oeste norteamericano, pues sus primeros pobladores fueron estadounidenses y las edificaciones recordaban a las de su tierra natal.

Sus principios en las artes escénicas datan de los años ´50, cuando se insertó en un curso de verano en la Universidad de Oriente, que impartió el director teatral Francisco Morín.

Allí fue donde el inquieto Pomares descubrió el método Stanislavsky para la actuación y supo que era eso lo que buscaba: quería ser actor. Llega a las tablas a través de un movimiento de aficionados que era auspiciado en Santiago de Cuba por la Galería de Artes Plásticas. Debuta como actor en la puesta en escena de un clásico: “Las aceitunas”, de Lope de Rueda, y posteriormente en un entremés de Cervantes llamado “El viejo celoso”.

Al triunfo de la Revolución participa en el primer Festival Obrero Campesino celebrado en La Habana. Según decía, este evento constituyó un gran éxito, además de verse actuando en la sala García Lorca, del Gran Teatro.

Hasta ese momento en Santiago no existía un desarrollo teatral, pero la Dirección de Cultura crea el Conjunto Dramático de Oriente, bajo la dirección de dos teatristas argentinos: Jaime Swntinzky y Adolfo Gutkin. Por aquella época Pomares dirigió el Cabildo teatral Guantánamo y comenzó a actuar también en el cine, del cual hablaremos más adelante.

Se inicia profesionalmente como actor en 1961, en el Conjunto Dramático de Oriente, hoy Cabildo Teatral Santiago. Desde el principio comenzó a exhibir su talento y se desdobló en actor, director y dramaturgo cuando montó una pieza de su autoría que para el público fue emblemática en el llamado teatro de relaciones. La obra se llamó “De cómo Santiago Apóstol puso los pies en la tierra”. Fue un éxito rotundo.

Cuando se funda en Santiago la tele transmisora Tele Rebelde, se incorporó con el resto del grupo teatral a esa actividad, apoyando a Jesús “Chucho” Cabrera, que tuvo la responsabilidad de hacer realidad este sueño de las provincias orientales.

La primera aparición de Pomares en el cine cubano fue en la cinta “La primera carga al machete”, dirigida por Manuel Octavio Gómez. Luego, con este mismo director, participó en el filme “Los días del agua” y en “Una mujer, un hombre, una ciudad”. Después vinieron otros filmes como “El hombre de Maisinicú”, de Manuel Pérez, en la ejecutó uno de sus más notables trabajos. En el género de la comedia se lució en el largometraje “Plaff”.

Más de 20 filmes cubanos han contado con el talento histriónico de Pomares. Lo mismo ha ocurrido en sus personajes televisivos. Incursionó en varias telenovelas como: “El naranjo del patio”, “Salir de noche”, “Al compás del Son”.

También trabajó en teleseries e incursionó en la docencia en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños y en la Escuela de Instructores de Arte. Su última actuación fue en la telenovela “Latidos compartidos”, ya enfermo. Falleció en La Habana, el 19 de enero del 2015.

Entre sus múltiples distinciones recibió la de Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión, la Distinción por la Cultura Nacional, otorgada por el Consejo de Estado, y varios premios Caracol de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

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