16 de abril de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

En Nitza se dieron cita talento y voluntad

Nitza Villapol recolectó recetas de la cocina cubana y se adentró en la historia de tal arte que le dio un sello auténtico, el cual llegó a la televisión mediante el programa Cocina al minuto con más de cuatro décadas, como un bastión para educar en ese campo.
Nitza Villapol

Nitza Villapol

   Nueva York. Primer tercio del siglo XX.

   En el hogar del matrimonio Villapol-Andiarena, exiliados cubanos suelen reunirse, en comidas, con sus compañeros de credo revolucionario. Entre ellos, ese coloso que se llamó Pablo de la Torriente Brau.

   La anfitriona ha logrado que, sin invertir mucho esfuerzo, salgan siempre satisfechos los invitados. Pablo solía decir: “Juana María Andiarena cocina al minuto”.

    Mientras, todo lo está observando la pequeña Nitza, quien con el pasar de los años tomará la frase escuchada para acuñar el nombre de su espacio televisivo.

   Llegó por fin el día en que desapareciese del panorama político cubano el “Mussolini tropical” que había ensangrentado al país. Y el matrimonio regresa jubiloso a la patria.

   Nitza ha sobrevivido a la poliomielitis, que iba a dejarle una renquera de por vida. (Que no lograría derrotarla, a ella, un espíritu fuerte).

   Matricula Pedagogía en la colina, donde se doctora en 1948.

   Está recolectando recetas de la cocina cubana. Y se adentra en la historia de tal arte. Llega a la conclusión de que nuestra cocina comienza a ser cubana cuando los frijoles se suprimen del ajiaco y así éste deja de ser la llamada olla podrida, el cocido de carnes, hortalizas y legumbres que heredamos de los ibéricos.

   La joven está sufriendo, en cuanto a la locomoción, la secuela de la enfermedad que la atacó en su infancia. Y decide que necesita un auto que le permita moverse. Pero, ¿de dónde sacar el dinero para adquirirlo? Ni corta ni perezosa, comprende cuántos recursos se mueven en torno a la televisión. Y se acerca al  empresario Gaspar Pumarejo, quien derrotó al clan de los Mestre al sacar al aire nuestra primera emisión televisiva en blanco y negro y también la inaugural a color. Pumarejo acepta su proyecto de programa, dedicado a la cocina cubana.

   Se ha producido el milagro. Cocina al minuto se mantendrá en el éter televisivo durante más de cuatro décadas, como un bastión para educar en ese campo, tanto en lo nutricional como en lo económico-culinario, cual obra magna de Nitza y de su compañera en tales trajines, Margot Bacallao.

   Pumarejo declaró que en Nitza habitaba el ángel necesario para trabajar en la televisión. Y que su carisma era innegable.

   Publicará libros de su especialidad que batirán records de ventas. Y cuando la UNESCO decide publicar el texto África en América, que se daría a conocer en varios idiomas y tiene ya diez ediciones, el capítulo dedicado a la cocina estaría  a su cargo.

   La incansable comunicadora descendió al sepulcro el 20 de septiembre de 1998, mientras su pueblo, que tanto la amó, acongojado inclinaba banderas.

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1 comentario en «En Nitza se dieron cita talento y voluntad»

  1. El artículo relata magistralmente la fascinante historia de Nitza Villapol, una personalidad carismática y pionera en la difusión de la cocina cubana en la televisión. A través de su programa «Cocina al Minuto», Nitza y su colaboradora Margot Bacallao lograron educar a generaciones en temas nutricionales y económico-culinarios. A pesar de los desafíos que enfrentó desde su infancia, Nitza demostró una fuerza de espíritu admirable, convirtiéndose en una figura icónica del pueblo cubano.

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