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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Enrique González Mántici: un consagrado de la sensibilidad sonora

A la consagración de este músico contribuyó sobremanera la emisora cubana Mil Diez

Enrique González Mántici era un consagrado al mundo espiritual del arte. Con solo diez años debutó en la Academia de Ciencias de Cuba como escenario, y alcanzó allí la primera medalla de oro revelando a un futuro gran violinista.

Cinco años después, se graduó y obtuvo a la vez el Primer Premio de Violín y Medalla de Oro en el conservatorio, ejecutando el clásico Movimiento perpetuo, de Paganini, que ha servido de modelo para los grandes violinistas de todas las épocas.

En el contexto de la crisis económica, política y social en que se debatió Cuba desde los albores de la década de los años treinta del siglo XX, su familia fue sacudida por este momento. Provenía del seno de la pequeña burguesía afectada por tal circunstancia, por lo cual tuvo que renunciar a dos becas que se había ganado en el extranjero.

La primera beca se la cede a quien después sería un destacado violinista, Ángel Reyes, que se encontraba para ese tiempo fuera de Cuba, carente de recursos. La segunda beca la pierde cuando la policía lo detiene por sus primeros enfrentamientos contra la tiranía de Gerardo Machado.

Adolescente aún, ingresó en 1929 en la Orquesta Sinfónica de La Habana y, tiempo después, forma parte del Cuarteto Clásico de La Habana, como su primer violín. Pero la situación económica tan deplorable de manera en que se encontraban los artistas cubanos en el período de la República, hace que  comparta el arte con las actividades de peón de albañil, empleado de una gasolinera, cobrador u otros muchos oficios secundarios; esto provoca su renuncia a la aspiración de ser de manera sostenida atril en una orquesta sinfónica, y tiene que dedicarse a la música popular.

Al fundar la Orquesta  Riverside y volcar en cada uno de los ritmos sincopados del jazz todo su espíritu artístico, Enrique González Mántici se preparaba para los días en que Europa iba a reconocer a través de su dirección moderna y depurada, la rítmica de Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla, que compartían bajo batuta cubana, el impresionismo de Debussy y el arrebato lírico de Tchaikovski.

Las influencias de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) permitieron que a Cuba vinieran uno de los grandes de la música de todos los tiempos, Erich Kleiber. Esto contribuyó a que la Orquesta Filarmónica, conducida por aquel genial antifascista alemán, volviera a tomar contacto con el público cubano. Fue precisamente Erich Kleiber la primera autoridad musical que descubrió en el ya forjado músico Enrique González Mántici, la capacidad suficiente para conducir una orquesta de primer orden en cualquier pódium del mundo.

No podemos dejar de mencionar que en su consagración como músico influyeron sobremanera la fundación de la radioemisora Mil Diez y de su Partido Socialista Popular. Allí, tanto González Mántici como Roberto Valdés Arnau, tienen por primera vez la oportunidad de dirigir a plenitud la música sinfónica y de cámara, para la que se sentían definitivamente consagrados.

Al primero se le estimará como uno de los que más contribuyó, en la República, a que la mejor música sinfónica y de cámara estuviera accesible a nuestro pueblo. Fundó orquestas para el disfrute de todos. Creó en 1949 el Instituto Nacional de Música, junto a otros músicos valiosos de nuestro país que militaban con firmeza en la izquierda agrupada en torno a la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo.

En la Cuba de las décadas de los años 40 y 50 del siglo XX, la emisora Radiocentro CMQ ocupó uno de los primeros lugares en cuanto a audiencia, pues ella respondió al objetivo de atraer a los oyentes desde las esferas de la música, la divulgación de noticias y el dramatizado.

En la sección La CMQ en Avance, se presentó como el maestro Enrique González Mántici. Dirigió el Concierto Sinfónico. El número fechado el 7 de octubre de 1946, destacaba:
“Nuestro artista exclusivo, Enrique González Mántici, uno de los valores musicales cubanos más aplaudidos, tendrá oportunidad de lucir sus dotes como director en el Concierto Sinfónico que ofrece la Sociedad Popular de Conciertos y la CTC, desde el palco escénico del Teatro Auditórium, esta noche a las nueve en punto.

“El maestro Mántici al frente de una orquesta de 92 profesores, otra de nuestras estrellas exclusivas, Paquita Godino, como solista, ofrecerán: Las Bodas de Fígaro, de Mozart; Concierto de Schumann: Nocturno (Nuages y Fetes)  de Debussy; y Capricho Español, de Rimsky-Korsakov.

“El maestro González Mántici y Paquita Godino, como dijimos anteriormente, son dos destacadas figuras del Circuito CMQ, que esta noche obtendrán el aplauso del público asistente al Concierto Sinfónico que subirá a la escena del teatro Auditórium a las 9:00 de las noche”. 1

El maestro Enrique González Mántici fue una de las voces más elevadas en el entramado no solo de la radio sino de la cultura en general. Dignificó a Cuba desde un universo abierto de sensibilidades sonoras para un público que demandaba del disfrute de un saber espiritual, que tuviera como referentes los códigos de la creación humana más autóctona.

Este anhelo del público se llevó a cabo también desde los espacios de la radio, donde González Mántici cautivó con lo más notorio a la audiencia cubana e internacional.

* Especialista del Departamento de Etnología, en el Instituto Cubano de Antropología.

Referencia:
  “La CMQ en Avance”, en Publicidad Circuito CMQ, Buró de Documentación del Centro de Investigaciones Sociales del Instituto Cubano de Radio y Televisión, La Habana, Cuba. Recortes de prensa: 7 de octubre de 1946. Véase citado en: Irina Pacheco Valera: Diatribas identitarias culturales de Latinoamérica y Cuba, Editorial En Vivo, Instituto Cubano de Radio y Televisión, La Habana, 2012, pp. 108-109.

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