envivo

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Defender el valor artístico

Acercamiento al escenario mediático donde deben seguir ganando protagonismo programas renovadores, que estimulen los saberes
José Loyoa

El maestro José Loyoa defiende siempre la riqueza de los géneros musicales cubanos. Foto: Jorge Valiente

En la actualidad las tecnologías construyen un nuevo sujeto digital, pues cambiaron las maneras de la participación asumida como una práctica en la apropiación y los usos de todo tipo de mercancías.

La conjunción de pantallas, ordenadores, videojuegos, familiarizan a los públicos con disímiles modos de acercarse al mundo, a lo cual se añade la conciencia de pertenecer a una región más amplia que el país propio.

Los medios audiovisuales son productos comunicativos culturales de trascendencia social. De hecho, la información y el entretenimiento se entregan a domicilio.

Por diferentes vías pululan el peor reality show, la invasión impúdica del ámbito privado, la vulgarización. Igualmente ocurren diálogos almibarados, violencias de todo tipo, que pretenden adormecer el pensar.

No obstante, en dicho contexto es relevante el impacto de la TV, su capacidad para persuadir desde el espacio íntimo, mediante discursos e imágenes susceptibles de ser reveladores de conflictos, circunstancias, en dependencia del interés, la intencionalidad de creadores y televisoras.

De ningún modo por azar el programa Danzoneando (Cubavisión, martes, 8:45 p.m.) logró brindar intercambio y debate sobre géneros musicales, compositores e intérpretes, tendencias, estilos.

Según el maestro José Loyola, director de la Charanga de Oro, quien ha sido invitado en varias oportunidades a las emisiones, “hacía falta conversar, intercambiar, esclarecer ideas sobre las expresiones sonoras, rítmicas. Ya tenemos esa posibilidad que debemos preservar por su importancia cultural, de sano entretenimiento”.

Sin duda, en otras propuestas hay que seguir renovando la imprescindible tríada producción-guion-dirección, lo cual permitirá el incremento de audiovisuales cubanos de calidad.

El valor artístico es una cualidad integradora que nace en el proceso creativo, no admite improvisaciones ni negligencias en detrimento de las partes y el enfoque holístico de los temas abordados.

De ningún olvidamos que la segunda temporada de Danzoneando amplió su universo. El loable empeño propició una mirada novedosa a fenómenos culturales de notable importancia.

De hecho, estamos enunciando las funciones de la comunicación: informativa si es significativa, visibiliza lo desconocido; afectiva porque los públicos establecen una conexión empática y reguladora debido a la retroalimentación del proceso.

Como sabemos Umberto Eco desmitificó la expresión público inteligente, muy usada por algunos realizadores al referir que el público no solo debe comprender los contenidos del mensaje, sino el modo en que el mensaje transmite los contenidos.

En las obras creadas con un punto de vista muy bien definido, en las cuales los autores saben lo que quieren decir, se desmontan los significados, los significantes, aunque el espectador no tenga una preparación académica; descifrarlos no ocurre desde la intríngulis del pensamiento abstracto, sino a partir de la riqueza cotidiana y la propia existencia.

Es necesario defender la cultura y el entretenimiento valioso a partir de un precepto esencial: en el audiovisual todo debe ser investigado para convencer al destinatario. De igual modo hay que tener presente conceptos estéticos: comprender el arte como un sistema de signos, cuyas unidades se articulan con cierta intencionalidad comunicativa, la cual indica un camino para descubrir qué representa lo expuesto, cómo funciona el lenguaje artístico.

Reflexionemos detenidamente en estos aspectos imprescindibles para comprender lo que vemos y escuchamos, desde las pantallas omnipresentes en nuestra vida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

1 × 4 =

| Newsphere por AF themes.