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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Ramón Espígul: medio siglo en frecuencia con la radio cubana

Entrevista al prestigioso radialista Ramón Espígul
Ramón Espígul,

Ramón Espígul, reconocido director de programas

La radio cubana —está celebrando su centenario y muchos son los motivos para festejar; uno de ellos es el medio siglo en las frecuencias radiales de Ramón Espígul, uno de los imprescindibles cuando de este medio en Cuba se habla.

Para conocer parte de la historia dentro de los estudios como periodista o director de programas, llegamos a su casa en el habanero municipio Centro Habana, allí supimos de sus frustrados intentos como estudiante de Arquitectura, sus estudios en Historia del Arte (una de sus pasiones) y su formación como periodista.

«La vida da muchas vueltas», decía mi abuela y es una verdad que se pone de manifiesto en la de este carismático habanero, quien confesó que de muy joven comenzó a trabajar en construcciones militares y un amigo de su padre se dio cuenta de que eso no era su profesión verdadera.

“Habló con Luís Más Martín, quien era el director de Radio Rebeldey así comencé en el espacio Festival de aficionados, que dirigía Rafael Cruz (Crucito), y desde entonces me atrapó la radio, el cuatro de enero de 1972, con solo 20 años de edad”, afirma Espígul.

“Confieso que ni sabía que me iba a gustar tanto la radio, mi padre que era artista —nunca quiso que yo lo fuera— él y mi abuelo dieron vida a muchos «negritos» del teatro vernáculo cubano”, precisa el talentoso radialista.

Aunque siempre ha estado muy cercano a Radio Rebelde, otras estaciones radiales también han tenido su impronta, entre las que sobresalen Radio Progreso, Radio Ciudad de La Habana y Radio Metropolitana.

Proveniente de una saga de Ramones Espígul, el tercero de la lista, este profesional reconoce que algo especial lo ha hecho permanecer en la emisora de la Revolución por tantos años: «Me fui para Liberación porque mis expectativas profesionales no se estaban cumpliendo, pero nunca hubiese querido irme de Rebelde, lo hice porque en la otra tenía más posibilidades de desarrollo profesional entonces», reconoció.

A la interrogante del porqué permanecer en esta emisora (en referencia a Radio Liberación), su respuesta no se hizo esperar: «Me desarrollé muchísimo desde lo profesional, allí alcancé lo mejor de mi carrera”.

Después, cuando nació Rebelde, con sus expectativas relacionadas con la información, decidí regresar y continuar en este constante aprendizaje, y aquí he vivido la pasión por el arte de la radio», añade.

La impronta de Ramón Espígul es de especial significación en este medio siglo de radio en Cuba. Su quehacer se ha convertido en un referente en la dirección de programas de diversas temáticas, de respeto al oyente, a la emisora y a él mismo, así como de ética profesional, sus principales cartas credenciales como hombre de radio.

A lo antes expuesto se suma, como guinda de pastel, su condición humana y sentido de la amistad, conformando una personalidad honesta y sensible poco común en estos días.

Desde los primeros años de la década de los 70′ del pasado siglo este hombre se dedica a la dirección de programas radiales de diferentes estilos, pero todos con la particularidad que le han imprimido su talento y compromiso.

«Mi generación tuvo la suerte de enfrentarse a todo tipo de programas, incluso los en vivo que eran los que menos se hacían en aquel momento, nos dieron la posibilidad de escribir y dirigir espacios infantiles, humorísticos, dramatizados, musicales y deportivos”.

“Las generaciones actuales no han tenido esa oportunidad, creo que no tienen todas las herramientas, en mi criterio, porque los veo muy centrados en un tipo específico de programas”, considera Espígul.

“Ahora son pocos los espacios grabados y estos aportan muchísimo en cuanto al margen para la creatividad y el desarrollo profesional. Los que son en vivo, por su parte, tributan grandemente a la dramaturgia de dirección de locutores, del equipo técnico y la capacidad de tomar decisiones en el momento, por eso es necesario experimentar ambos», sentenció.

Su apego a la música cubana y al conocimiento que tiene de ella, unido a su talento y carisma son los principales ingredientes para el éxito de quien ha dejado su firma en muchos otros espacios.

Como aderezo para su vínculo con la música destaca la herencia de su abuelo y su padre, cantantes y compositores, así como el haber crecido junto a una madre amante de la radio y de programas musicales, especialmente los españoles, todo ello presente en sus estudios inconclusos de trompeta, solfeo, teoría y apreciación musical.

«Siempre he tenido mucha afinidad con la música, es un imán que siempre he sentido hacia ella», manifiesta Espígul.

Frecuencia 650 es el programa que más tristezas le ha causado, dirigido por él, escrito a dúo con Luís Ríos Vega y bautizado por Elva Orosco, jefa de la programación juvenil e infantil de Radio Liberación.

«El estilo de ese programa lo creamos Ríos Vega y yo, escribiendo máquina con máquina las secciones para los diez actores que en él intervenían”, especifica.

“Era un programa humorístico concebido para que los oyentes se sonrieran, que se escuchaba diariamente de cinco de la tarde a siete de la noche, y nos dio muchas alegrías”, señala.

“Su salida del aire me entristeció mucho, incluso cuando pienso en él me da melancolía, por la excelente amistad que logré con sus protagonistas: Yolandita Ruiz, Coralita Veloz, Frank González, Fidel Pérez Michel, Julio Alberto Casanova, Mayito Rodríguez; Rosa María Medel, Ana Luisa Rubio y Teresita Rúa, entre otros prestigiosos artistas”, acota.

De izquierda a derecha, el músico Juan Formell junto a Ramón Espígul.

Aunque ya había hecho programas dramáticos, Frecuencia 650 lo forjó en su trabajo: “Eso se lo agradeceré siempre al colectivo que supo ayudarme a crecer, desde sus ideas y experiencias».

Frecuencia Total y MB caribe, cartas ganadoras

Aún después de algunos años jubilado se disfruta el quehacer de Ramón Espígul en el programa Frecuencia total de Radio Rebelde.

Ahora como conductor de una de sus secciones, también creada por él, desde hace muchos años se dedica a promover y conversar sobre producciones fonográficas recientes, siempre de factura nacional.

En MB Caribe, desde la misma emisora,se le agradece su peculiar estilo como director, la manera tan suya de llegar al oyente y el acercamiento que propicia a lo que en materia musical sucede en el país.

“Estos dos últimos espacios son los que más satisfacción me han dado, desde la relación con los oyentes, con los músicos y con las disqueras», refiere Espígul.

La experiencia de medio siglo y la sapiencia adquirida en el medio le dan autoridad para emitir criterios de significativo valor como el que nos compartió sobre la similitud de los espacios radiales en la actualidad.

«Para mí una parrilla es la que lleva chorizo, carne de cerdo, de res y hasta pescado, ese nombre que ahora se utiliza en la programación radial a mí no me dice nada”, considera el radialista.

“Esa llamada «parrilla de programas» que indica que todas las emisoras del país tienen que ser similares es, en el criterio de alguien que no está muy al tanto de ciertas cosas, la causa de que todas las emisoras suenen a lo mismo”, explica.

“Aunque se ha orientado programas educativos, otros que hablen sobre la niñez y muchas otras cosas iguales, soy del criterio de que los directores y guionistas deben tener la libertad para crear, como artistas que son”.

“No me parece correcto que sea obligatoria una ficha de programa para todo el país, eso contribuye a la monotonía y al desinterés de los oyentes, quienes migran hacia otras plataformas más dinámicas e interesantes”, continúa el periodista.

“Esto no quiere decir que los directivos de programa no dejen su impronta ni que cada emisora pierda sus características, pero hay cosas que se repiten mucho”.

“Creo que los radialistas tenemos que reinventarnos por el bien del medio en la era de Internet, y eso implica cambios en las mentalidades, modos y modas de hacer radio, no por mantener nuestros trabajos, sino por un mantener un medio que es idóneo para que la gente se informe «.

Antes de finalizar, este maestro de maestros ofrece un consejo para quienes han llegado en los tiempos más recientes a la radio: “Primero que todo que busquen las raíces para que las puedan adaptar a la realidad, porque ningún tiempo es mejor que otro”.

“Les recomiendo que respeten a quienes llegaron antes, no existe la radio moderna, existe la radio, quien la hace bien, quien la hace regular y quien la hace mal. También les aconsejo que estudien y que sean fundamentalmente amantes de su país y su cultura».

Por muchísimos otros motivos el septuagenario hombre de radio ha sido merecedor de premios y reconocimientos como la Distinción Por la Cultura Nacional, el Premio Nacional de Radio y el Premio Caracol otorgado por la Asociación de Radio Cine y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

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