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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Escala Master: once años radiando el sonido de los maestros

Acercamiento a un programa muy exitoso de Radio Metropolitana
 
Para los que aman la música de verdad y tienen emociones de verdad.
Desde hace once años Radio Metropolitana incluye en su programación un tiempo “para los que aman la música de verdad y tienen emociones de verdad”. Escala Master salió al aire el 14 de febrero de 2006, cuando la bien llamada “radio de casa” comenzó a transmitir durante las veinticuatro horas.  Rápidamente el espacio se ubicó en la preferencia de los públicos más exigentes.

 

La idea de crear un programa dedicado a rescatar y promover los temas clásicos del Rock and Roll fue de Omar González Fernández, su primer director. González fue sustituido por el multipremiado Alberto Cordoví, quien alternó en la dirección durante algunos meses con la novel Judith Díaz Henquén.
 
En marzo de 2008 Díaz asume la dirección general del proyecto, llevándolo junto al realizador de sonido Ovidio Acosta por el camino del éxito hasta la actualidad. Con la también periodista y su realizador estrella conversamos a propósito del onceno aniversario de Escala Master.
 
“Cuando nace el programa no existían las posibilidades que tenemos hoy para difundir esa música que nos distingue, tal vez por eso fue la buena acogida”, reflexiona Judith, con la sencillez que la caracteriza.
 
Sin embargo, hoy existen múltiples plataformas donde encontrar la música deseada; y aun así los oyentes se mantienen fieles como el primer día, ¿por qué?
 
La gente escucha este programa también por nostalgia…, porque les revolvemos un poco los recuerdos, los sentimientos. Pero también porque además de un colectivo de trabajo somos una familia… y eso se transmite; eso los oyentes lo reciben y agradecen.   

Si algo los distingue del resto de la radio es la línea musical.
El programa se centra en la música de los setenta y los ochenta que fueron clásicos  y como tal se ha quedado en la memoria de los oyentes. Al inicio radiábamos solamente 20 por ciento de música extranjera y 80 por ciento de cubana.

A petición de los oyentes eso cambió, y en la actualidad se ponen tres temas de artistas del patio y el resto de música internacional. Si no se hubiera cambiado eso seriamos uno más de los tantos programas que defienden solo la música cubana. Para eso es necesario un colectivo con un conocimiento de esa música y de esa época.
 
¿Ese sello sonoro que el programa ha ganado con el paso del tiempo ha sido casual o es la intención?  
No me gusta el sonido a machetazo del primer plano… La radio te da una formación auditiva que lo logras cundo llevas ya un mínimo de años aquí. Educas el oído completamente. Lo que yo busco en el sonido es una limpieza, que el oyente con los ojos cerrados nos pueda reconocer y diferenciar; que les dé gusto lo que están escuchando, que reconozca que hay una creatividad y que la disfrute. Cada cual tiene su estilo, este es el nuestro.

¿Por qué siempre la conducción de Escala ha estado a cargo de mujeres y como las escoge?
Primero es una estrategia comunicacional, ya que las voces femeninas atraen audiencia de ambos sexos. Pero además me interesa determinado tipo de timbre para que el oyente se identifique. Yo no le hago prueba a las locutoras, pues creo que eso lo que hace es ponerlas nerviosas y limitar su potencial creativo. Yo converso con ellas y ya sé si es lo que busco, luego lo demás se va logrando.
 
La voz inconfundible de Tamara Peró fue la primera en llevar El sonido de los Maestros a través de la 98.3 de la FM. Luego le sucedieron otras excelentes conductoras como Ariadna Santana, Sarahí Vargas, Milene Medina o Ana María Domínguez.
 
Actualmente y desde hace algunos meses, la responsabilidad de presentar este espacio de lunes a sábado es de Amaray, una instructora de arte y actriz devenida en excelente  locutora. Dueña de una de las voces más hermosas en la radio joven cubana, Amaray  le impregna A Escala Master, un toque de frescura que los oídos más aguzados agradecen.  
 
Yo llegué de casualidad al programa, ya trabajaba en esta emisora y un día pasé por la cabina durante la transmisión y me quedé para escucharlo. Quedé impactada. Más allá de la preparación antes de salir al aire es una escuela. Ha sido un reto pues antes había hecho musicales, pero de popular bailable, que es otro ritmo…, otra manera de decir.

Realización de sonido
Sin dudas, para lograr colocar un espacio como este en la preferencia durante más de una década es necesaria una acertada dirección. Pero de igual modo es imprescindible el trabajo de un buen realizador de sonido. Por eso también conversamos con el carismático Ovidio Acosta que ante nuestro micrófono confesó:
 
“Me siento identificado con el espacio, y soy muy afortunado porque más que trabajo, Escala Master es para mí un total disfrute. Es maravilloso poder escuchar diariamente la música que me gusta. Además, tener la posibilidad de contactar con los oyentes, saber cuáles son sus inquietudes musicales, conocer cuál es la música que ellos prefieren y poder regalárselas es a la misma vez un regalo para mí”.
 
Abriendo puertas a las nuevas generaciones
El espacio también sirve para presentar a músicos noveles o conocidos que cultiven este tipo de música y cuyo discurso musical tenga que ver con el programa.
 
“Para invitar artistas al programa no busco que tengan la superproducción, sino que su proyecto sea bueno. Les damos oportunidad a músicos jóvenes, hay muchos consagrados que se presentaron por primera aquí y eso nos enorgullece”, comenta Judith.
 
Durante algún tiempo Escala Master abrió las puertas de su cabina a los más pequeños de casa. Encuentros que se realizaban cada sábado con el objetivo de que pudieran aprender cómo se hace la radio y conocer un poco sobre esa  música.
 
“Los niños que asistían a los talleres son los hijos de esos mismos oyentes habituales del programa y es algo  gratificante saber que no solo estamos haciendo recordar a una generación, sino que estamos enseñando otra”, explica la directora.
 
¿Logros y retos del programa?
“En el camino siempre se ganan y se pierden cosas”, responde la joven realizadora. “Por ejemplo perdimos una sección que se llamaba de lo analógico a lo digital, que era para rescatar los orígenes del pop rock en Cuba. Ahora estamos tratando de recrear esa idea en una nueva sección.
 
“Un gran logro de Escala  es que ha servido también para aumentar la cultura general y musical de las presentadoras que han pasado por el espacio. Algunas llegaron sin conocimiento sobre este tipo de música e incluso sin gustarle, y se fueron adentrando hasta  convertirse en amantes de esos géneros.
 
“Un reto es el dominio del inglés, siendo hispanohablantes y sacar un programa en vivo durante una hora y media en el que se usan muchos términos y nombres en ese idioma”.

Final obligado
Las propuestas musicales vienen siempre acompañadas de informaciones útiles e interesantes sobre los artistas, aunque su directora enfatiza que el objetivo del programa más que instruir es hacer disfrutar. Lo que se logra con creces, pues el disfrute se hace visible en la cantidad de llamadas que reciben durante cada emisión. Una audiencia agradecida con este  colectivo que desde Metropolitana ofrece en un programa ubicado por méritos propios, en la Escala Master de la radio cubana.

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