13 de abril de 2024

envivo

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Felicidad repartida

La felicidad de actuar es un texto, de plurales autorías, que ve la luz bajo la coordinación del periodista Jesús Arencibia Lorenzo y la edición de Miriam Rodríguez Betancourt en Editorial EnVivo.
libro La felicidad de actuar

libro La felicidad de actuar

Detrás de cualquier empeño humano con resonancias públicas, en especial aquellos de carácter artístico, hay siempre apoyos menos visibles. Diversas instituciones, o personas, garantizan muchas veces con su quehacer anónimo la posibilidad de que otros brillen ante las audiencias. Rara vez, ese personal anónimo tiene la oportunidad de ser identificado por el mismo público que aplaude a sus ídolos.
   De tal modo, la casa editorial En vivo publica una compilación de entrevistas donde se trazan dos líneas temáticas en paralelo. A la par de figuras muy reconocidas de nuestro parnaso de las tablas, la radio, la televisión y el cine, se suman otras cuyas labores como administrativos o personal de apoyo contribuyen en grado sumo al logro de muchos de esos objetivos artísticos.

Así sucede con el libro La felicidad de actuar. Se trata de un compendio, de plurales autorías, que ve la luz bajo la coordinación del periodista Jesús Arencibia Lorenzo y la edición de esa gigante maestra de tantos comunicadores que es la profesora universitaria doña Miriam Rodríguez Betancourt.
   Las otras dos novedades en la concepción de este volumen, radican justamente en sus creadores y motivos de nacimiento. La agencia ACTUAR, a propósito de sus cuarenta años de existencia. se aboca al mejor de los homenajes posibles: preservar la memoria y la obra de sus integrantes. Por eso la unión entre reconocidos actores con otras personas de menos renombre público, pero igual de importantes en sostenes, por detrás de las luces y los aplausos.

 La otra característica a subrayar es que la edición y concepción de los diálogos estuvo a cargo de alumnos y profesores de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Esta labor, en coordinación con la agencia, se hizo siempre en función de que honrar fuera el verbo de orden en cada cuartilla.
   Aunque resulta imposible mencionarlos a todos, vale la pena un apretado pase de lista por los nombres de los autores. Conviven juntos, compartiendo iguales brillos con figuras más bisoñas, los más veteranos periodistas Roger Ricardo Luis, Iraida Calzadilla, la propia Miriam Rodríguez y el compilador Jesús Arencibia, estupendo comunicador a pesar de su todavía joven talento.

Del lado en crecimiento están Mario Cremata Ferrán, Claudia González Corrales, Leslie Alonso Figueroa y Odette Domínguez Calvo, entre varios otros nombres. Una alineación donde la experiencia y la juventud se mezclan con magníficos resultados.
   No resulta ocioso agregar que el libro cuenta con dos anexos donde se enumeran importantes datos de la agencia ACTUAR. En uno de ellos se relaciona el nombre de los profesionales que han sido galardonados con el Premio ACTUAR por la obra de la vida. No pocos se incluyen entre los entrevistados.

 El otro acápite relata la historia de la agencia y su evolución en el tiempo, así como datos de interés como su estatus jurídico, objeto social, misión y visión organizacional, estructura y objetivos.
   También hay convivencia en los entrevistados. A los conocidos apelativos de Verónica Lynn, Ana Nora Calaza, Martha del Río, Frank González o Teresita Rúa se suman los de trabajadores vitales como Lucía Alicia Pineda, Ada Sánchez, Jorge Ariel Paumier, Emérida Rosabal y Leonardo Ilisástegui, entre muchos otros.

 Por supuesto, faltan nombres en ambas listas. Deberá ir a descubrirlos el lector y no le faltarán las buenas sorpresas en las treinta y seis entrevistas que atesora este volumen.
   Como bien dicen los editores en la nota de presentación, este es un libro feliz, más allá de la presencia de tal palabra en su título. “Un libro de entrevistas es casi siempre una invitación a la intimidad, un «entrever», asomándose respetuosamente a lo que cada quien guarda en el espacio en el que no se trasiega con mentiras.

Si el diálogo fluye, con conciencia de su propia dramaturgia, pero también apostando a lo natural y sincero como premisas de unión, se arriba sin sobresalto ni impostaciones a las esencias humanas. A eso aspiramos, a esencias que se compartan y repartan en voces de auténticos creadores.”
   Así pues, la invitación a la lectura de La felicidad de actuar queda hecha.

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