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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Hasta el tema más espinoso se puede abordar en un espacio de opinión

Entrevista con Francisco Rodríguez, comentarista de Palabra con Filo, una de las secciones más esperadas de la revista informativa Haciendo Radio
Hasta el tema más espinoso se puede abordar en un espacio de opinión

Hasta el tema más espinoso se puede abordar en un espacio de opinión

A Paquito se le conoce así en casi todos los lugares, pero su nombre es Francisco Rodríguez. Por muchísimos motivos es un hombre inspirador. Lo conocí hace tiempo, antes de ser compañero suyo durante mis meses por el semanario Trabajadores. Yo no soy su amigo. No lo conozco de la infancia, ni siquiera somos contemporáneos en cuanto a edad. Lo admiro por todo lo que es y lo que ha logrado, por la sonrisa de siempre y por su bien argumentado periodismo.

Paco es un hombre popular, sobre todo en la red social Facebook, y él lo sabe. Desde allí gestiona contenidos de temas diversos que casi siempre traen aparejado alguna broma, pero solo es una manera inteligente de provocar criterios y reflexiones, y saber por dónde va la opinión pública. Aunque, por ciertas publicaciones, seguramente en algún momento, tuvo algún llamado de conciencia.

Hace más de 10 años Paquito es el responsable de Palabra con Filo, una de las secciones más esperadas de la revista informativa Haciendo Radio, de la emisora Radio Rebelde. Llegó allí por un llamado de la dirección de entonces, cuando el gran maestro del periodismo y la locución, el chileno-cubano Orlando Contreras, dejó de trabajar. “La sección existía desde hacía años. Fue una gran responsabilidad porque era un espacio muy conocido y de mucha repercusión, por la propia manera en que Contreras lo hacía”, señala Paquito.

Palabra con Filo es una sección que lleva al oyente a la reflexión sobre temas nacionales. Algunos de los contenidos sugeridos para el comentario a Paco no le parecen apropiados por el tono crítico que debe llevar el mismo, y, cuando se da esa situación, cuenta que busca alguna alternativa de enfoque o de arista del asunto.

“El colectivo del programa discute los temas del comentario, que a veces coindice con lo que se va a tratar ese día en la revista. Eso ha variado mucho en esta década de trabajo. Generalmente, la sugerencia de los temas que me piden pueden cambiar, a veces yo mismo introduzco otros que me parecen más oportunos y tienen mayor actualidad”.

¿Por qué tu cometario es leído por un locutor y no por ti?

-Mi voz es horrorosa y poco radiofónica. Cuando estudié Periodismo, el profesor de Locución me decía que yo tenía pereza articulatoria. Lo intenté al inicio. Grabé algunos programas, pero agradezco mucho a todas las voces que han llevado el comentario en estos 10 años. A veces, como autor, me gustaría que algunas ideas se hubieran enfatizado más, pero luego se me pasa cuando entiendo que con mi voz se oiría feo.

Son más las satisfacciones que los contratiempos que Paquito ha tenido haciendo Palabra con Filo. No enfatizo la idea por capricho sino por la responsabilidad que tiene el periodista cuando desde cualquier escenario transmite un criterio con el cual, a grandes rasgos, pudiera cambiar los puntos de vistas de los oyentes, en este caso.

“Ha sido mínimo el trabajo de edición desde la dirección de la revista. Hay buena recepción al material y, en cuanto a la repercusión, muchas veces llaman personas para comentar sobre el asunto tratado y otras me contactan después. A veces me solicitan que les envíe el material de manera impresa a determinados organismos.

“Yo me siento muy contento con la manera en que se recibe el comentario. No recuerdo ningún caso de conflicto extremo con la fuente o a partir de la crítica hecha. Quizá porque el arte del comentario está en decir lo que hay que decir y tratar de que sea de manera respetuosa y balanceada, teniendo en cuenta todos los puntos de vistas, poniéndonos en el lugar de la otra persona y uno mismo ser parte y contraparte al elaborar la opinión”.

Todos los temas tienen su complejidad y, a la misma vez, no lo son tanto, confiesa Paquito. “Me cuesta un poco más de esfuerzo cuando es alguna sugerencia a un asunto muy específico, relacionado con alguna efeméride de la que no tengo suficiente información. O puede suceder que al tipo de hecho o de planteamiento de la solicitud del comentario no le halle la posibilidad de ejercer la reflexión, que siempre defiendo como perfil del comentario. Cuando sucede esto, lo que hago es buscar otro tema y le explico a los editores que no me sentía cómodo con el enfoque o que no comparto la manera en que me piden el comentario, y lo hago sobre otro asunto”.

¿Te has autocensurado en Palabra con Filo?

-Si con autocensura te refieres a dejar de tratar algún tema que creo necesario, no lo he hecho. Hasta el tema más espinoso se puede abordar en un espacio de opinión. No estamos hablando aquí de un comentario que haga localizar nombres, instituciones a las cuales dirija la crítica. Busco un enfoque valedero y que tenga alcance nacional. No sería correcto dedicar un espacio de peso crítico a enfocar a un fragmento de la realidad cercana. Trato de ver los temas con equilibro y desapasionamiento, sin dejar de darle fuerza a lo que quiero comunicar, con la mayor imparcialidad posible.

“Si entendemos autocensura como el hecho de no abordar algo sobre lo cual no tengo todos los elementos para formarme un juicio, eso sí me ha pasado. Cuando no tengo todos los elementos para hacer el comentario, lo dejo para más adelante, hasta encontrar un enfoque más integral para no quedarme solo en la crítica pequeña o una porción de la realidad”.

Sobre lo que significa para Paquito la verdad, nos conceptualiza que esta siempre es una aproximación colectiva a un fenómeno. “Las críticas a la prensa son necesarias, son inspiradoras, para tratar de escuchar a la colectividad, a la ciudadanía y, de alguna manera, saber reflejar esa intención y el consenso que hay alrededor de cualquier fenómeno. A veces hay críticas injustas o generalizaciones y absolutizaciones que van más allá de defender o no la verdad”.

A juicio del comentarista, determinadas afirmaciones, en vez de ayudar, lo que hacen es enconar, dividir, alimentar el descontento para tratar de socavar los paradigmas y las bases de un periodismo que pretende ser diferente a partir de la responsabilidad y el compromiso con la alternativa de sociedad que queremos construir.

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