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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Héctor Quintero y la música de las palabras

Recordamos al prestigioso dramaturgo Héctor Quintero, en el décimo aniversario de su fallecimiento este 6 de abril
Héctor Quintero

Héctor Quintero

La inconfundible voz de Héctor Quintero parece quedar en el Complejo Cultural Dos Gardenias, gracias a su encomiable rol de director artístico en el popular centro nocturno, o tal vez permanece resguardada en algunas de las escenas protagonizadas por Maritza Rosales con su personaje de Nenita Pubillones, en la telenovela El año que viene. Cualesquiera de esas propuestas, por solo mencionar algunas, exclamaría hasta el delirio su nombre.

Desde el 6 de abril de 2011, Quintero solo habita en la memoria cultural de la Isla. Hablamos de uno de los artistas más completos de la escena cubana, a quien le debemos experiencias memorables desde las tablas, la gran y pequeña pantalla.

Maestro de la ironía y la sátira costumbrista, el también Premio Nacional de Teatro (2004) escribía con imágenes que convidaban a ser llevadas a cualquier medio. Sus personajes— convincentes por la intensa carga contenida en su trama—permitían desde la lectura más simple hasta la más elaborada visión semiótica. Cada situación creada por él contenía múltiples significados.

La Corte Suprema del Arte Infantil en Radio Mambí lo vio triunfar de niño y nunca más el éxito se le apartó, sobre todo porque consiguió el más difícil de los logros en la actuación: la aceptación popular.

Su talento para la palabra hablada le permitió ser locutor radial, escritor de libretos y versionar clásicos de la literatura mundial, pero es sabido que el teatro fue su gran y apasionado cobijo. Llegó a fundar y liderar el Teatro Musical de La Habana, espacio que le permitió incursionar en la interpretación, así como en el continuo y aplaudido ejercicio de la declamación.

Obras suyas de teatro como Contigo pan y cebolla y El premio flaco, también llevadas al cine, junto a Los muñecones, Los siete pecados capitales, además de su versión de Los cuentos del Decamerón, así como La última carta de la baraja, Sábado corto y Esto no tiene nombre, entre otras piezas, refieren la vasta inspiración de un creador que, a partir de héroes sencillos, propiciaba una lectura inmensa del valor del ser humano, sujeto a sus circunstancias.

Aún parece escucharse al cantante Isaac Delgado interpretar El año que viene, tema de la telenovela homónima con la virtud de ser la única entrega de este tipo escrita y dirigida por Quintero. La escenografía de la propuesta televisiva ponderaba el espacio cerrado como símbolo de las relaciones estrechas, íntimas y a veces dolorosamente cercanas entre los personajes, mientras que la comicidad, que nunca faltó en Quintero, fue más allá la carcajada por su poder de convocar a la reflexión.

El prestigioso dramaturgo sacó música de las apalabras, en ocasiones más agudas y otras veces más graves. Su atracción por las melodías lo marcó de manera favorable, de ahí que su sello en el Centro Cultural Dos Gardenias fuera único.

En ese sitio hizo converger lo más representativo de la interpretación del bolero con versos de exquisita factura. Su última gran pieza teatral dedicada a Bola de Nieve lo regresa de nuevo a la música, como principio y fin de una obra que para beneplácito de los cubanos pertenece a cada uno de nosotros.

 

 

 

 

 

 

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