13 de abril de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Homenaje a un cubano por los cuatro costados

Palabras de presentación de la obra El abrazo que perdura, en la Casa del Alba Cultural, durante la Feria Internacional del Libro, La Habana, 2023

“Un cubano por los cuatro costados”, así se define Jesús Orta Ruiz, El Indio Naborí, en este libro. No me esperaba un libro como este, sorpresa para mí. Insólito, si lo comparamos con otros que se han acercado a la vida y obra del poeta. Me asaltó el ingenioso y consecuente lenguaje marcado por una filosofía de gratitud desde su título: El abrazo que perdura.

Un abrazo significa encuentro, pero, sobre todo, acogida y protección. Es un contacto físico que lanza un mensaje: tranquilo, aquí vas a estar bien. Un abrazo es dar la bienvenida y brindar un lugar seguro, de cobija e incluso de consuelo. Un abrazo nos hace sentir especiales y nos reconforta. Y si ese abrazo perdura, continúa existiendo, se mantiene y permanece en el mismo estado a pesar del paso del tiempo. Otro entonces no podía ser el título para este viaje a la palabra, entre amigos.

Este es el libro número 21 de Roberto Rodríguez Menéndez, periodista, poeta, narrador, profesor de Dramaturgia aplicada a la radio y director de programas radiales. El año pasado, Roberto me contactó a través de una llamada telefónica para comentarme su libro y quedamos en vernos en mi casa, fue una tarde especial, y por supuesto, de alguna manera, Naborí entre nosotros.

Conocía de estos encuentros de ambos y que habían decidido reunirse los domingos porque, según el Indio: “Los domingos eran buenos para las confesiones”.

Para nada estos encuentros fueron casualidad, en común, los unía el Cucalambé, muy conocedores del bardo y de la décima. Además, eran dos hombres de la Radio Cubana. Recordemos que la labor de Naborí en la radio data de 1939, en El Progreso Cubano, hoy Radio Progreso. Allí se presentó como trovador unas veces y otras como escritor.

Fueron varia citas, hablaron de todo, en un diálogo armónico y profundo: “Estoy tratando de fijar su imagen física en mi memoria –comentó Naborí–. Me lo represento como un amigo entrañable y me reconfortan espiritualmente sus visitas a mi casa…, la posibilidad de estos encuentros donde hablamos de lo posible e imposible”.

Cito a Roberto: “Nunca había tenido un amigo ciego con tanta luz en la mirada, con tanta sensibilidad humana que, detrás de sus espejuelos oscuros –quizá por su condición de poeta– vio el mundo que le rodeaba como pocos”.

“Vivir la filosofía”, así encabeza el autor uno de esos encuentros en el que me detuve en su lectura. Ese día, la conversación fluyó como una controversia de grandes improvisadores en terreno seguro para el diálogo y las confesiones.

En voz de Naborí: “De tantas cosas hemos hablado que siento que un aire fresco y sostenido revolotea nuestras cabezas y permite las confesiones que no se confiesan, las palabras que no se dicen, pero permanecen entre nosotros pidiendo espacio”.

Casi finalizando el libro, le pregunta el autor al poeta: “¿Qué no hubiera podido ser usted en esta vida?”.

Y Naborí responde: “En realidad, no hubiera podido ser matemático, ni traidor a la patria, ni traidor a los principios humanistas en defensa de los pobres. Esa es mi gran verdad”.

Gracias, Roberto, por tu libro y gracias a la Editorial En Vivo. Para la cultura cubana era muy necesario, un testimonio de vida donde se aprende, sencillo como Naborí, pero cubano, musical, sincero. Un canto desde esos espacios de la memoria y retomando tus palabras: “como esos frutos que asombran, en el amanecer, sobre la tierra generosa”.

Fotos: Ilaín de la Fuente

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