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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

La capacidad de sorprender

Aseveraciones e incógnitas en el relato audiovisual
Pensando en 3D

Pensando en 3D

De forma progresiva, la TV ha dejado de ser una herramienta de masas para convertirse en un medio de comunicación que se consume en plataformas de forma personalizada.

En la actualidad es infiltrado por los otros –así lo llama Néstor García Canclini-, quien habla de postelevisión como el medio híbrido y mixtificador, logró subsumir al cine que ya no está confinado a la sala oscura, ahora la ubicuidad de la tv posibilita difundir el arte mediante la computadora, a ella acceden los públicos por decisión propia.

La apertura de accesos e intercambios permite conocer producciones de Estados Unidos, las más recientes de China, Corea y otros países; el imperio de Hollywood ha sido desplazado, los monopolios mediáticos diseñan estrategias para seducir a los mejores guionistas y directores de América Latina, activan la fuga de cerebros para rescatar el liderazgo perdido.

El programa Pensando en 3D (Cubavisión, sábado, 2:45 p.m.) incluye filmes y cortos inspirados en dramas que en cualquier lugar del mundo preocupan a los humanos. Este espacio estimula el diálogo y la reflexión sobre asuntos complejos, las relaciones entre padres e hijos, la soledad, el desempleo, la vejez.

Con independencia de los modos de ver, apreciar de la familia, es en el hogar donde ocurre la lectura y apropiación de la televisión por parte de los destinatarios, heterogéneos, participativos, de ahí la importancia de proponerles opciones que los hagan cambiar conductas, actitudes y procederes ante fenómenos diversos.

¿Cómo lograrlo? Según Picasso: “En el arte no basta con intenciones y, como decimos en español,: obras son amores y no buenas razones. Lo que cuenta es lo que se hace, no lo que se tenía la intención de hacer”.

El entrenamiento de la mirada propicia una mejor comprensión de lenguajes visuales y narrativos incorporados a la tv, por su parte, algunas producciones dirigidas al espectador infantil requieren la compañía de adultos.

No siempre el acontecer de la cultura se convierte en una experiencia cotidiana, la confrontación de ideas forma parte de la naturaleza del trabajo intelectual, es un estímulo para el desarrollo de la personalidad en diferentes etapas de la vida.

Aunque las pantallas son omnipresentes en la mayoría de los entornos, la TV tradicional se apropia de múltiples voces para concebir un polidiscurso, el cual explora la dimensión afectiva de los públicos.

Cada televidente es un consumidor simbólico, mediante su particular subjetividad resignifica lo que ve en la pantalla, coloca lo verosímil en la encrucijada entre lo posible y lo real, desde una perspectiva válida para todos: la cultura es un mecanismo de producción de textos nuevos.

Ninguna historia ficcional resulta totalmente ajena a la vida, dada su condición de universo representativo, en el que tiempo, espacio, causalidad, se constituyen en el contexto y la razón de ser del espectador.

Con independencia del género dramático, la refiguración de la experiencia temporal se expresa en recursos narrativos que influyen en la velocidad del relato, el desarrollo psicológico y argumental de lo contado.

Según el reconocido director Jesús (Chucho) Cabrera, Premio Nacional de Televisión, “el policiaco tiene códigos inviolables. Hay que mantener el juego con las expectativas, el suspenso, pero sobre todo convencer con la trama y las soluciones dramatúrgicas, todo el equipo debe estar en función de la puesta”.

Para la primera actriz Corina Mestre “el trabajo actoral exige una base sólida: conocimientos, preparación, estudio, cultura general, estos no se logran de la noche a la mañana, requieren preparación, esfuerzo diario”.

Cada escena requiere preparación rigurosa. Secretos, verdades no dichas, ambigüedades, silencios, tienen una teoría filosófica implícita, la cual debe ser desentrañada de la apariencia y lo evidente.

Cuando alguno de los personajes se pone contra la pared, no solo comunica un signo, deviene un sujeto sin poder, tanto es así que el otro escapa o se aleja lo suficiente para dejarlo en libertad. También así ocurre en la vida “real”.

Cada persona debe ser consciente del sentido de la comunicación en los escenarios actuales, en ocasiones, una realidad-otra puede ser la propia, la de vecinos o conocidos.

Toda imagen subyacente implica una cadena flotante de significados, de ellos el espectador selecciona algunos e ignora otros de mayor carga afectiva, siempre agradece la capacidad de sorprender inmanente de no pocas narrativas ficcionales.

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