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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

La complicidad con el oyente

Acercamiento a la radionovela, sus valores culturales y artísticos desde la perspectiva de la directora Caridad Martínez

¿Quién puede olvidar personajes, historias, circunstancias, sonidos, atmósferas, conflictos, recreados en un medio de comunicación que emociona por el oído y estimula la fantasía en diferentes etapas de la vida? Cada persona puede construir su propio escenario al escuchar el espacio preferido. ¿Cómo se consigue la identificación entre intérpretes y públicos?

Estas, entre otras interrogantes, despeja el libro Mirar la radionovela desde la realización (Ediciones Cúpulas), de la directora Caridad Martínez, quien ha dedicado cerca de 60 años de labor ininterrumpida a la radio cubana.

La autora ha recibido el Diploma al Mérito Pedagógico (2000), al Mérito Artístico (2002), el Premio Nacional de Radio (2008) y su obra mereció reconocimientos en eventos nacionales e internacionales, de lo que forman parte los galardones del Caracol de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de Caribbean Broadcasting Union (CBU).

Junto a su compañero en la vida y la profesión, el inolvidable maestro Alberto Luberta, entregó su talento y magisterio a Radio Progreso, La emisora de la familia cubana. “Una satisfacción que me llena de orgullo”, aseveró.

Le place hablar del proceso creativo que requiere una radionovela, lo aborda en las 95 páginas del volumen estructurado en seis capítulos abarcadores y enjundiosos, pues remiten a la valía de un género ficcional respaldado por figuras de gran prestigio como Dora Alonso (1910-2001), Iris Dávila (1918), Aleida Amata (1919-2006) y Marcos Behmaras (1926-1966).

Una amplia visión de conocedora despliega Caridad Martínez al reunir testimonios y aportes de personalidades consagradas al medio radial. Sin duda, un baluarte fue Luis Casas Romero (1882-1950), quien dio inicio a las primeras transmisiones de forma continuada el 22 de agosto de 1922, a través de la 2LC.

La directora reconocer en la radionovela, “no solo un espectáculo en el que los radioyentes disfrutan adaptaciones o versiones de grandes novelas de la literatura nacional e internacional, sino también para hacerlos reflexionar sobre problemáticas sociales y valores humanos universales”.

Insiste Caridad Martínez en una cuestión esencial: “los colectivos de programas radiales deben ser una familia casi perfecta, de la cual forman parte escritores, asesores, musicalizadores, efectistas, narradores, actores, actrices y directores”.

Ella considera que nunca se debe sacrificar ritmo por tiempo. “Esto quiere decir que si una escena requiere de la meditación, de la reflexión de lo que digan los personajes, eso tiene un tiempo, si se observa que el capítulo va quedando largo, la solución no debe ser apresurar el diálogo, pues se afectan las intenciones y se sacrifica la belleza de la conversación. Pero si se trata de una discusión o una riña y el capítulo va a quedar corto, jamás debemos pedir que digan sus bocadillos más lentos porque se echa a perder la emisión”.

Quien dirige programas radiales debe estar muy seguro de lo que busca, de lo que quiere lograr.

Martínez cierra el texto con un estudio de la radionovela Santos Remedios. “Por tratarse de un hecho cultural de gran trascendencia para nuestro país fueron seleccionadas las parrandas de Remedios como escenario de la trama principal y de las subtramas de la obra original de Ángel Luis Martínez Rodríguez, asesorada por Georgina Granda Gómez. El mundo visual que disfrutan los participantes en el festejo llegó a los oyentes por medio del sonido”, precisó.

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