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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

La escritura y la edición dedicada a la radio

Gracias al esfuerzo de Roberto Rodríguez Menéndez, Luis Carlos Frómeta, Norma Suárez y otros profesionales de la Editorial En Vivo, la calidad literaria que salvaguarda las historias del patrimonio radial cubano, se encuentra en las mejores manos

Entre las publicaciones de la Editorial En Vivo que persiguen la intención de preservar la memoria histórica y el quehacer de las personalidades de la cultura cubana, vinculados a la radio y la televisión, se encuentran dos libros del escritor y guionista Roberto Rodríguez Menéndez.

Estos volúmenes son Sentir la radio, que reúne 15 entrevistas y 15 artículos sobre distintos aspectos de la realización radial y Palabras que regresan, el cual ofrece impresiones del autor sobre 35 personalidades vinculadas a la radio, la televisión, el cine y el teatro, presentado en la reciente 30 Feria Internacional del Libro de La Habana.

La publicación de estas obras contó con la mano maestra del Premio Nacional de Edición, Norma Suárez, a la que me sentí urgida de conocer, debido a la importancia de su especialidad profesional, frecuentemente ignorada.

Visitar a Norma es adentrarse en una habitación llena de libros entre los que guarda con celo los editados por ella en las editoriales Ciencias Sociales, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello y En Vivo.

Una vez en su hogar descubrí la belleza de la juventud en una foto en que viste el uniforme verde olivo, acompañada por sus compañeras del Batallón Femenino Lidia Doce, del que fue jefa de compañía. Como periodista no podía desaprovechar la oportunidad de escuchar sobre la disposición a tantas tareas y cómo la labor editorial ha ido a la par con su compromiso social.

Ávida de superación, la joven Norma ocupó variados puestos de trabajo como meca-copista, secretaria, correctora y redactora, hasta graduarse de Sociología y especializarse como etnóloga en la obra de Fernando Ortíz. El estudiar a profundidad el pensamiento y las investigaciones del intelectual, la impulsó a rescatar valiosas figuras ausentes del espacio público.

“Un editor, ante todo, tiene que respetar al autor. En temas como las ciencias sociales, se convierte en una especie de co-autor porque tiene que contribuir a hacer comprensible la temática de investigadores que no son escritores”, afirma Norma Suárez.

Actualmente la reconocida profesional continúa su relación con la Editorial En Vivo, al trabajar contenidos que involucran a la radio, por lo que acompaña al escritor y periodista manzanillero, Luis Carlos Frómeta Agüero, en la edición de su libro La radio nuestra.

El también guionista radial y televisivo, realizador radiofónico, dramaturgo y diseñador gráfico, ha sido merecedor de más de medio centenar de premios en diversos Festivales de la Radio Cubana, de ellos tres nacionales y tiene también en preparación el título Estampas del último sábado, con Ediciones Caserón de Santiago de Cuba.

Luis Carlos Frómeta se inició como colaborador de Radio Granma, en Manzanillo y al haber estudiado Artes Plásticas en Santiago de Cuba comenzó a reportar sobre esa temática, abordando otros tópicos de interés general. Durante 15 años estuvo al frente del semanario La Demajagua, órgano informativo de la provincia de Granma y también se desempeñó como corresponsal del periódico Trabajadores, resultando Vanguardia Nacional y Trabajador Laureado del Sindicato de la Cultura, hasta presidir el Comité provincial de la UNEAC desde 2014 hasta el 2019.

Acerca de su dedicación, que lo hizo merecedor del Premio Provincial de Periodismo Cultural en 2020, el avezado periodista compartió con En Vivo: “No se trata solo de reportar un evento determinado, es preciso ofrecer valoraciones, señalar y sugerir cuestiones que otros, por determinadas razones no lo hacen, de lo contrario faltarán elementos a tu labor profesional y serás menos creíble”.

Al estudiar la contribución de su región al ámbito radiofónico, Frómeta señala: “Manzanillo es un pueblo con muchos aportes artísticos y culturales, aquí se cubanizó el órgano oriental, nació la poesía de Manuel Navarro Luna, Alex Pausides, el verbo de Francisco López Sacha, el canto de Carlos Puebla, la fuerza actoral de Enrique Santiesteban y Miguel Benavides; también las raíces del son cubano, la orquesta Original de Manzanillo y Cándido Fabré”.

“Quiso Bayamo tener voz propia y de igual forma entró a los hogares de su región el 10 de octubre de 1937, con la dedicación manifiesta de Santiago Palacio Castellano y Luis Ángel Jerez. Los reclamos se multiplicaron y surgieron: Radio Portada de la libertad, en Niquero, (1995), Jiguaní (2003), Ciudad Monumento (2006) y Sierra Maestra, en Guisa, (2008). En este medio se desarrollaron infinidades de sonidistas, actores y locutores que hoy prestigian a la radio y televisión cubanas como Marzo Enrique Rivero Bertot, Luis y Marlon Alarcón Santana, su descendiente Marlon Marlon, Ibrahim Aput, Jorge Ibarra Zabaleta, Yazmina Iglesias Nuevo, Lin Hing Chang y la actriz Maykel Amelia Reyes”, afirma Frómeta.

El autor granmense ha reunido su investigación en el libro La radio nuestra, con el propósito de preservar la memoria histórica de personalidades que dejaron sus huellas o se encuentran en el fragor de la radiodifusión en la provincia de Granma. Ofrece en sus páginas oportunos consejos, anécdotas e historias de valiosos exponentes de este medio, muchos de ellos colocados a nivel nacional y aunque no constituye un documento teórico ni metodológico, propicia la lectura amena y, sobre todo, deviene material de consulta para reflexionar sobre el medio.

Gracias al concienzudo esfuerzo de Roberto Rodríguez Menéndez, Luis Carlos Frómeta, Norma Suárez y la Editorial En Vivo, la calidad literaria que salvaguarda las historias del patrimonio radial cubano, se encuentra en las mejores manos.

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