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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

La movilidad de servicios de Radio Instituto de Cultura Popular

Fue una instancia de comunicación cultural con sentido utilitario y valor comercial

El Radio Instituto de Cultura Popular, para beneficio de sus asociados y como contribución al progreso social del hombre, según los tres aspectos que sus doctrinas perseguían: físico, moral e intelectual, debía mantener en la medida que sus medios se lo permitiesen los siguientes servicios:

A- Una biblioteca circulante exclusivamente para sus asociados.
B- Un cuadro de honor en las páginas centrales de su órgano oficial en el que aparecerían los nombres de los alumnos distinguidos por su dedicación al estudio, disciplina y buen comportamiento, concediéndole premios a los mismos pertenecientes de las instituciones docentes asociadas al Radio Instituto de Cultura Popular como miembros cooperadores.
C- Cada tres meses discernía entre los niños de las escuelas o centros docentes asociados como miembros cooperadores, tres premios consistentes en medallas de oro, plata y bronce, que se otorgaban a los que mayor puntuación hayan obtenido en sus respectivos planteles y cuyos nombres estuvieran por tal distinción entre los publicados en el “Cuadro de Honor” de la revista de la institución en los tres meses anteriores a la fecha de su discernimiento.
D- Cada año concedía un premio especial que llevaba el nombre de la institución y consistía en una cuota de plata con el nombre del ganador grabado en la misma y un premio en efectivo, cuyo monto se acordaba oportunamente, y que se entregaba al niño o niña que mayor cantidad de puntos hubiese alcanzado entre todos los que se presentaban durante el año escolar en el “Cuadro de Honor” de la Revista.
E- Anualmente, en mayo y como estímulo al amor al verso y al propio tiempo como homenaje a la mujer en el más sublime de sus aspectos, el de madre, y en conmemoración de la fecha de la fundación del programa que diera nombre y base a la institución y a la primera de sus obras, más trascendentes, convocaría a un concurso de sonetos en Homenaje a las Madres de América, discerniéndose tres premios para los mejores sonetos, el primero de los cuales llevaría el nombre de Carlos Alberto Fonseca, el gran poeta peruano, ganador del primero y tercer premios en el citado concurso original, y el segundo se denominaría Odybreijo, ganador del segundo premio de sonetos y el tercer premio ostentaría el nombre de Isabel Margarita Ordetx, que presidió el primer Jurado que discernió los premios en el referido concurso que prestaba al mismo valioso apoyo desde sus inicios hasta la entrega de los galardones.
F- Mensualmente celebraba un concurso de superación individual, bien artística, cultural o de cualquier otra índole entre sus asociados.
G- Celebraba también cada mes, en la segunda quincena, una conferencia sobre temas acorde con sus doctrinas, por miembros del mismo o por personas invitadas para sus asociados y completamente gratis.
H- En los primeros días de mes, también gratis para sus asociados, pero pudiendo vender el sobrante de las localidades, celebraría un concierto a la función teatral, en la que tomarían parte exclusivamente los artistas miembros de la institución, y tendría efecto en un teatro o local adecuado, procurándose celebrarla siempre en distintos lugares o barrios de La Habana  o fuera de ella, de modo que cada día pueda ser más amplio su radio de acción y más conocidas sus actividades.
I- Para uso de sus asociados exclusivamente, mantenía un cuerpo de traductores de los cuatro idiomas que se mencionaban en el Inciso F del artículo XXXVII.
J- También para uso exclusivo de sus asociados conservaba un apartamento de consultas sobre materias artísticas, culturales y económicas atendido por personal idóneo.
K- Un programa semanal de radio en el cual intervenían los elementos con que la Institución contaba, tanto en la parte artística como en la didáctica.
L- También organizaba un programa semanal por artistas aficionados en el cual tomarían parte los miembros de la institución que aspiraban a obtener oportunidades en el arte, y para estímulo de los cuales se procuraría ofrecer premios a los que tomen parte en el mismo. En este programa se preferiría que la mayor parte de los que actuasen sean niños de ambos sexos.
M- La institución mantenía un fondo de beneficencia para aplicarlo a llenar las necesidades de sus asociados y también mantendría conexión con los distintos médicos de la institución para la atención facultativa de los asociados, así como contaba con farmacias entre sus miembros pertenecientes a la Sección mencionada o que solamente eran miembros de la institución. Si era preciso la hospitalización, la institución procuraba por todos los medios a su alcance llenar dicha necesidad en clínicas u hospitales donde los miembros que necesitasen dichos servicios obtuvieran el máximo de atención y cuidados.
N- Todos los miembros de la institución recibían gratis, y con frecuencia mensual, un número de la Revista, órgano oficial de la misma, no obstante, los cooperadores podían adquirir para su distribución entre empleados, clientes, alumnos, etcétera, la cantidad que emitieran necesaria y que se le entregaba al mismo costo que resultase para la Institución la impresión de la misma.
O- La Institución recababa en los miembros cooperadores dedicados a la enseñanza, bien de modo particular, o como colegios, academias, etcétera, la donación de becas de estudios especiales, tratando de incrementar la cantidad posible cada año, de manera que ellas constituyeran un premio que se denominó José Martí y que era otorgado en julio entre los hijos de sus miembros de número que concurrieran a las escuelas públicas. Para optar por este premio se sometía a los aspirantes a pruebas de capacidad que se acordaban por la Sección de Cultura y Publicidad conjuntamente con la de asuntos Femeninos e Infantiles. Los alumnos que resultasen becados comenzaban a disfrutar de sus estudios en el siguiente curso escolar.
P- También se organizaba un servicio de enseñanza elemental nocturna, confidencial, para alumnos adultos analfabetos. Este servicio especial de cursillos individuales se denominaba “José de la Luz Caballero”.
Q- Los miembros del Radio Instituto de Cultura Popular podían exponer en su local toda clase de trabajos, bien artísticos, manuales, o de cualquier naturaleza. Estas exposiciones debían constituir un estímulo para el esfuerzo individual de superación de cualquier aptitud.
R- Para mayor éxito de sus actividades la Institución organizaba un cuadro radio-teatral, una orquesta o banda, una estudiantina y cuantos otros medios de expresión artística necesarios.
S- Una vez que sus medios se lo permitieran, instalarían un laboratorio para investigaciones científicas de cualquier naturaleza que pudieran ser precisos a sus miembros, un archivo que suministrara los datos que se necesitaban para las consultas que le podían ser sometidas por los mismos y en campo para el cultivo de los deportes y la cultura física.

Para disfrutar de cualquier servicio que prestara la Institución a sus miembros, debía formularse la solicitud por escrito a la Dirección General, que disponía lo que debía determinarse en relación con la misma, sometiendo más tarde su resolución a la Mesa de Gobierno, salvo cuando se trataba de servicios que la hicieran innecesaria, bastando solo en dichos casos el recibo y carnet.

En cuanto a los fondos de la asociación, se estipulaba que todos los ingresos por concepto de cuotas sociales, anuncios en la Revista, proclamas en las audiciones de radio, utilidades por inversiones o de otra naturaleza, estaban bajo la custodia de la Sección de Tesorería y Asuntos Económicos, siendo responsable directo de los mismos el Director de dicha Sección que no podría disponer de ellos sin la autorización previa de la Dirección General, y mediante orden escrita que suscribían ambos. De todos los ingresos de la Institución se reservaba siempre el 10% pasaba a integrar el fondo de beneficencia de la misma.

Cuando los fondos alcanzaban una suma mayor de cien pesos moneda nacional, se abría una cuenta corriente en una entidad bancaria de responsabilidad, y se formulaban todos los pagos por medio de cheques que llevarían la firma del Director General y del Director de Tesorería, cuando se trataba de pagos pequeños se tomaban de una cantidad que se señalaba en la primera sesión de la Mesa de Gobierno y era considerado como caja chica destinada a estas acciones.

La Sección de Tesorería y Asuntos Económicos llevaba un libro de Caja, en el cual se anotaban todas las operaciones de ingresos y egresos de la Institución. Dicha Sección debía practicar balance cada mes y someter el mismo a la Mesa de Gobierno, así como cada semestre el resumen de los mismos durante dicho período a la Junta General, para su conocimiento y aprobación.

Para su mejor desenvolvimiento económico, la Institución nombraba tantos cobradores o recaudadores como le fueren necesarios y estos tendrían que ser personas de reconocida honradez, pudiendo inclusive, si se estimaba conveniente para los intereses sociales exigirles su afianzamiento por la suma que estime la Mesa de Gobierno apta para cubrir el montante de los cobros que se desearan proteger. Devengarían como retribución por sus gestiones el 12% de comisión sobre el importe de los cobros que realizaran. Y deberían estar respaldados por dos firmas comerciales solventes.

Con el fin de lograr las más nutridas listas sociales, la Institución nombraría tantos agentes como necesitaba, estos deberían ser personas de intachable conducta y honradez, pertenecer a la Institución, y estar por lo tanto respaldados por dos cartas de miembros de la misma que los garanticen. Devengarán el 50% de comisión por cada ingreso de socio que realizaran el primer mes, el 25 % el segundo mes y 25% el tercero. En los meses siguientes que continuaban abonando los socios que hubiesen ingresado por su intervención en la institución no devengarán comisión. Es decir la comisión total que percibía un agente por cada socio era de una cuota en tres meses. La institución se reservaba el derecho de admisión en la misma o no de quienes no reunieran las condiciones necesarias para ello. Cada solicitud de ingreso debería de ser suscrita además de por el agente, por un miembro de la institución y por el solicitante, cuando se trataba de miembros de número. Cuando eran miembros cooperadores bastaba la firma del agente y del solicitante.

Fuera de los límites de la Ciudad de La Habana y de sus barrios, así como zonas limítrofes como Marianao, Regla, Guanabacoa y Casa Blanca, la institución podía establecer delegaciones que eran atendidas por un delegado que disfrutaba de las mismas condiciones que los agentes, pudiendo además ser simultáneamente recaudadores de los fondos correspondientes a la institución en su delegación.

Los agentes no tenían atribuciones para cobrar ningún recibo de socio al extender la solicitud de inscripción, los cobradores debían realizar tres liquidaciones mensuales, una el día 10, otra el 20 y la tercera el día último de cada mes, cuando recibían recibos correspondientes al siguiente mes. Las liquidaciones las hacía a la Sección de Tesorería y Asuntos Económicos que era también la que extendía todos los recibos por cualquier concepto estipulado.

Artículo LXII. Serán los colores oficiales de la Institución los de la bandera cubana, o sea blanco, rojo y azul que utilizará en todos sus distintivos, banderas, gallardetes, etcétera. Los impresos tales como papel de cartas, sobres, etcétera deberán ser blancos con tipos negros; cuando para mayor facilidad para su manejo sea necesario cambiar el color del papel podrá hacerse en documentos de índole interior. La revista y otros impresos en que se precise la mayor belleza de impresión podrá utilizarse cualquier tinta o papel, pero siempre será lo más sobrios posibles evitándose toda estridencia en los colores.

Como emblema oficial ostentaría la institución un escudo al centro de dos alas abiertas, de forma recta, teniendo como fondo una torre antena de radio, en cuyo punto cimero se notaban unos pequeños rayos; el escudo sería de forma suiza, cortado en su parte más alta por una línea sobre la cual llevaría las iniciales R. I. de C.P. en su parte baja resaltaba los siguientes dibujos: un sol tras un libro, una esfera o mapa-mundi, una lira y un tintero con una pluma.

La bandera o gallardete poseía en su centro el emblema de la misma bordado en oro, circundando por las siguientes palabras: “Por el bien, la Cultura, El Trabajo, La Salud y El Amor”. Constaba de tres triángulos, uno azul a la izquierda, uno superior y otro inferior blanco, en el centro, y a la derecha, llevaba un romboide de color rojo, con el que remataba en forma triangular la bandera.

Los lemas eran los siguientes: “Una Institución humanista al servicio de la Humanidad”. “Por una América grande y libre para que podamos aspirar a ser siempre grandes y libres los americanos”. “Hacia una humanidad mejor, mediante la educación del hombre para el bien y el amor”. “A la Victoria por la Economía”, “Nuestro ideal: elevarnos sobre nosotros mismos, siempre mirando hacia lo alto y siempre dispuestos a servir a nuestros semejantes”.

La institución no se disolvía mientras hubiese quince miembros de la misma dispuestos a sostenerla; en caso contrario que se acordara su disolución, se nombraba una comisión compuesta de tres personas responsables que se encargarían de realizar todas las pertenencias sociales, pagando todas las deudas que tuviera la institución en dicho momento y el remanente que resultara lo entregaba a la Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana; los libros, archivos y documentos se entregaban a una persona de solvencia moral reconocida que los guardaría hasta que los entregara a quienes en forma legal desearan reorganizarla en cualquier tiempo, debiendo ser por lo menos, veinticinco socios quienes se encargaran de tal empresa.

El Radio Instituto de Cultura Popular de La Habana trasladó su domicilio en Infanta No. 476, en el Reparto Las Cañas, Cerro para Piñera No. 217, también en el barrio del Cerro. Su Director General era Wifredo Fontanals Sánchez.

Podemos situar como la movilidad de los servicios de la institución respondía a una actividad de creación, cargada de emotividad y de valores que definían las prácticas de la organización como muy intensa y constante, pero a la vez, como salida laboral en cuanto al ingreso monetario y valorizada por el público.

El contenido de la movilidad económica de la institución refleja el valor cultural, por lo cual entre ambos valores se da un flujo de retroalimentación. En la exploración del fenómeno del capital cultural, los bienes culturales son manifestaciones de la cultura de la persona o grupo que los crea. Entonces es diverso el uso que los productos culturales de la institución tendrían más allá del valor monetario. Las propiedades del capital cultural de la institución se manifestaban en las dimensiones artísticas, estéticas y simbólicas.

De ahí que los beneficios de la asociación representarían además no solo un consumo, tomado en el sentido utilitario o por su valor comercial, sino como una instancia de comunicación cultural de significados que intervendrían en la conformación de identidades de personas y grupos.

Bibliografía:
Radio Instituto de Cultura Popular. Fondo Registro de Asociaciones del Archivo Nacional. Legajo: 293.Expediente: 8413.

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