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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Salud, medios y hábitos alimentarios

Enseñar cómo alimentarse bien desde las primeras edades es un desafío en la actualidad

Si se le pregunta hoy a un grupo de niños cubanos cuáles son sus alimentos preferidos, probablemente la mayoría apueste por las pizzas, los espaguetis, los alimentos fritos y los dulces.

Esto mucho tiene que ver, a juicio de los nutricionistas, con los patrones de alimentación aprendidos en el hogar y a través de los medios, los cuales privilegian los productos de fácil preparación y rápido consumo por parte de los infantes.

En opinión de la Doctora Niurka Núñez, “la alimentación es un proceso socio-cultural en el que inciden determinantemente variables como la edad, el género, la clase social, la ubicación geográfica, entre otros”.
Las creencias, nociones alimentarias y significados culturales desempeñan un papel esencial en la formación de la dieta cotidiana de los individuos, especialmente en la de los niños que dependen de los adultos para la selección y compra de los alimentos.

El bajo consumo de frutas y vegetales en la infancia no siempre obedece a problemas prácticos como los altos precios en el mercado, sino a esquemas de alimentación fuertemente arraigados en el imaginario social y cultural.

Para Chávez (2000), especialista en el tema, “estas prácticas desordenadas e incorrectas tienen antecedentes educativos; son fruto de costumbres y hábitos familiares que influyen decisivamente en la cultura alimentaria de los infantes”.

Entre las etapas que intervienen en la formación de una cultura alimentaria pueden mencionarse: la producción, distribución, almacenamiento y preparación de los alimentos.

En estas fases la niñez tiene escasos niveles de participación, por lo cual el momento de sentarse a la mesa se convierte a veces en escenario de conflictos, donde el infante decide qué se come y qué deja en el plato.

Los aspectos simbólicos y materiales transmitidos a través de la televisión, el cine y los juegos electrónicos tienen más fuerza en el imaginario social que las recomendaciones de los médicos y nutricionistas.

La merienda diaria que los niños llevan a la escuela o los alimentos que se comparten en un cumpleaños infantil son seleccionados muchas veces por el estatus social que otorgan o porque han sido previamente socializados a través de un audiovisual, y no tanto por sus propiedades alimenticias.

El cuidado alimentario durante la infancia es un tema que exige cada vez más una mirada interdisciplinaria. Las instituciones de salud necesitan hoy crear y reforzar alianzas funcionales con los medios de comunicación, en tanto existen una serie de factores sociales y mediaciones culturales que inciden y determinan aquello que los niños y sus familias comen y valoran como nutritivo diariamente.

Referencias:
  Núñez, Niurka (1995): “Diferencias regionales en las comidas tradicionales de la población rural de Cuba“, en Revista Cubana de Alimentación y Nutrición, La Habana, pp. 80.
2  Chávez Trujillo, Annalie (2000): “El cuidado alimentario de infantes obesos en Leguina, ¿tarea de toda la familia?”, en Familia, género y violencia doméstica, ICIC Juan Marinello, La Habana.

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