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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

La transmisión radial en vivo de los shows de un olvidado cabaret

Desde el cabaret Tokio, Radio Lavín difundió presentaciones de artistas cubanos y extranjeros

A partir de la Ley Volstad o la Ley Seca en Estados Unidos de 1920, infinidad de industriales y comerciante, incluyendo trust de la industria  del entretenimiento, se lanzan al exterior en busca de alternativas para continuar sus negocios vinculados a las bebidas alcohólicas.

Unos van a Europa, otros a Canadá, México, Islas Bahamas y, sobre todo a La Habana, donde ya existía un creciente flujo de empresarios y turistas. De manera que el florecimiento de las radioemisoras en Cuba coincide con esta etapa de expansión hotelera, con abundante proliferación de restaurantes, bares y cabarets.

Desde el mismo inicio de la radio en Cuba, durante 1922, la música jugó un papel protagónico. Esta se vistió de gala al salir al aire y la radio, a su vez, tuvo un valioso sello distintivo con tan valioso patrimonio cultural. Al multiplicarse los teatros, a mitad de la década del veinte, es difundida a través de controles remotos de radioemisoras.

El cabaret quedó en principio un poco rezagado en cuanto a la emisión radial de sus shows, por los prejuicios existentes sobre esta institución cultural, asociada entonces inevitablemente a la bebida, el juego y la prostitución.

Uno de los primeros night clubs que surgen a la sombra de la avalancha de sedientos turistas fue el Tokio, originalmente situado en Industria y Dragones. Luego remodelaron un nuevo local con decorados a la manera asiática y una fuente en su patio interior. Reabre en 1925 pero en San Lázaro No. 99 (antiguo), en el barrio de Colón (1).

No hay dudas de que fue uno de los cabarets más reconocidos de la ciudad y anunciado como “The best in town”.

Numerosos artistas extranjeros fueron contratados para actuar en el Tokio, que rivalizó con otros dos night clubs administrados por asiáticos: el Pekin y el Canton. Como estaba muy de moda el baile del charlestón, invitaron a la afamada bailarina Jackie Cortez, a quien llamaban “La Reina del charlestón”. Igualmente a una cupletista Adria del Hort, las Perry Sisters –jimaguas originalmente contratadas en el Summer Casino de La Playa-, la orquesta de Bob Wilson y otras muchas variedades incluyendo a bailarines acrobáticos.

De los músicos cubanos se distinguieron particularmente aquí la jazz band del maestro Jesús Salomo y el Sexteto Típico Santiaguero.

El 14 de abril de 1929 ocurrió algo especial en el edificio del Tokio: el empresario radialista Francisco “Papá” Lavín, en coordinación con la gerencia del cabaret decidió establecer aquí en San Lázaro y Blanco, su emisora con el indicativo original de CMX. Esta se distinguió por ser una de las más potentes en aquel amplísimo y saturado espectro radial[1].

La instalación fue resultado de la obra tecnológica de Alfredo Gil Izquierdo uno de los primeros de la radio en Cuba, quien hizo las adecuaciones necesarias para radiar tres veces por semana los espectáculos más aplaudidos generados por el cabaret.

El pianista Chuck Howard, un estadounidense que residió por estos años en La Habana, fue un ferviente promotor del jazz. Señaló Leonardo Acosta en gran medida por el entusiasmo y la labor de Howard, el Tokio se convirtió en “el más importante centro de jazz de la época”[2].

Y según también el músico e historiador del jazz en cuba, Horacio Hernández, fue desde el Tokio donde se transmitió la primera jam session en vivo, a cargo de la jazz band de José Antonio Curbelo y en la voz de Alberto Jiménez Rebollar[3].

Numerosos cabarets pudieron difundir también sus espectáculos pero por control remoto. Se distinguieron, entre otros: el Summer Casino y el Eden Concert, en la década del 30; luego Tropicana, el Zombie Club, Montmartre, Casino Parisien y Casino del Sevilla.

La televisión, desde sus comienzos, creó un set semejando un nigth club. Fue CMQ-Televisión, en su estelar programa de variedades Cabaret Regalías El Cuño; en la segunda mitad de la década del 50, al cambiar sus patrocinadores, pasa a denominarse Casino de la alegría.

 

Nota:

(1) El gobierno promovía una política migratoria en favor de los estadounidenses, británicos, españoles, japoneses y chinos para “blanquear” la población.

Fuentes:

Acosta, Leonardo. Un siglo de jazz en Cuba, Ediciones Museo de la Música, La Habana, 2012.

Bartolomé Barguez, Carlos. Los cabarets y las victrolas en Cuba (libro en preparación).

[1] Habían entonces en La Habana más de medio centenar de radioemisoras pero menos de 50 watts. La CMX Radio Lavín disponía de 250 watts y se registraba en la banda de 325 metros y los 916 kilociclos. Luego cambió si indicativo por el de CMCW, en los 1260 kilociclos.

[2] Leonardo Acosta. Un siglo de jazz en Cuba, p. 33.

[3] Ibídem, p. 48.

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