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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Paradigmas y sociedad en los medios

Se confunde la difusión del hecho cultural con su promoción mediática
Noticiero Cultural

Noticiero Cultural

Pese al alto promedio del nivel educacional de nuestra población, existen percepciones sociales que minimizan y distorsionan una parte importante de la realidad concreta de multiplicidad de procesos y prácticas sociales, no obstante ello se redimensiona por su reflejo en los medios de comunicación.

La cultura –como una de las expresiones más visibles de nuestra identidad– es el alma, el escudo y la espada de la nación; de gran atractivo y tradición en toda la población cubana.

A nuestro ya tradicional sistema de educación básica, diversificada red de enseñanza básica y artística, sistema de instituciones culturales se suman hoy; un mare magnum de escenarios y proyectos comunicativos-culturales:
Las emisoras y canales de televisión simultanean la emisión de sus programas en tiempo real en el éter e Internet, proliferan los espacios y plataformas virtuales, proyectos comunitarios, grupos artísticos profesionales o de aficionados, academias privadas de artes escénicas y músicos famosos tutelan festivales y pululan  variopintos  coloquios, congresos y eventos anuales o bienales.

Pese a  nuestro vasto1 espectro de tradiciones, prácticas culturales y artísticas y del pensamiento se ha instalado una tendencia reduccionista en variadas dimensiones.


Una de ellas es dar prioridad al canto, la ejecución musical, la danza y la actuación por encima de otras expresiones académicas o populares.  Lamentablemente, aunque en nuestro país el acceso y disfrute del arte y la cultura es por principio integral, pese al esfuerzo realizado esto no se refleja así en la radio y la televisión.

La confusión de la difusión del hecho cultural con su promoción mediática2 se potencia por la proliferación de espacios similares, la ausencia de organización sistémica de los contenidos y funciones de los proyectos y otros factores.

Por mucho tiempo la promoción mediática de los eventos no organizados por la radio y la televisión fue escasa en el éter. Hoy es excesiva y caótica3 y desplaza al propio ejercicio artístico, al análisis histórico y de las tendencias de géneros y contenidos.

Ahora la promoción de eventos y figuras supera con creces a los de la propia radiodifusión, sus efemérides y escasos cónclaves.

Al carecer de una cartelera cultural en los medios, la promoción cultural permea toda nuestra programación incluyendo la noticiosa-informativa.
El Noticiero Cultural (Cubavisión, lunes a viernes, 7:00 p.m.) dio la oportunidad de rediseñar la promoción cultural en todo el sistema audiovisual, pero nuestros noticieros, espacios grabados y el vasto sistema de revistas informativas en vivo continuaron actuando como feudos independientes. La resultante: más de lo mismo.

Nuestra preocupación rebasa las disciplinas, los formatos, los gremios, especialidades o profesiones y llega a los contenidos y a los paradigmas sociales que nuestros medios de comunicación reflejan o refuerzan en la sociedad.

Tenemos una educación estatal gratuita, más de un millón de universitarios, enseñanza primaria obligatoria y adolescentes incorporados a variados niveles-modalidades estudiantiles, además del nivel universitario, estudios de posgrado y grados científicos.

No obstante, los paradigmas sociales de las profesiones y los empleos que generamos no incentivan y motivan la anulación de la pirámide invertida; el aumento de la natalidad para generar la fuerza productiva que sostenga nuestro desarrollo futuro, el envejecimiento poblacional y la migración de jóvenes.

Poseer nuestra monumental riqueza cultural-artística no significa que solo debemos formar artistas, cantantes, instrumentistas musicales, bailarines, actores, actrices y periodistas5. Impone formar trabajadores agrícolas, manuales y artesanales, obreros, técnicos, pensadores, humanistas, maestros, historiadores y profesionales diversos que, mediante la ciencia y la técnica, innoven y produzcan valor agregado y diversifiquen nuestra matriz productiva.

El equilibrio de ambas zonas de los paradigmas sociales es responsabilidad de la superestructura del Estado, los ministerios y la familia.

La radio, la televisión, la prensa escrita y los sitios digitales reflejan, en sus contenidos y prácticas, a la sociedad. Por el gran volumen y continuidad de sus mensajes en los más diversos géneros de programación, marcan significativamente la configuración y consolidación del imaginario simbólico, la percepción social y los paradigmas individuales y colectivos.

El equilibrio entre el paradigma artístico y el manual, técnico y científico es determinante para el futuro de nuestra nación.

Notas:
1 Las editoriales por mucho tiempo privilegiaron la poesía, la novela y el cuento. Relegaron la investigación histórica cultural. Una de las más olvidadas ha sido la mediática, parte relevante de la sociedad. En los medios de comunicación, con multitud de profesionales de las más diversas especialidades y perfiles, pareciera que solo hay periodistas.
2  Pese al incremento de los últimos años, siguen siendo excepciones en la televisión los coros, la música de cámara o sinfónica y hasta los teatros, cuentos y aventuras.
3 Los mismos artistas y eventos aparecen tres veces al día en canales nacionales para anunciar un concierto de cualquier nivel y los canales nacionales promueven actividades locales que no son de primer nivel propios de televisoras provinciales.
4 Pese a su denominación, esta es una revista  donde excepcionalmente, además de informar y promover, se analizan profundamente nuestras prácticas culturales más polémicas.
5 Profesiones de gran atractivo por su imagen y notoriedad pública, viajes, ingresos, facilidades, etcétera.

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