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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Las imágenes televisivas: valioso legado para el futuro

Hoy contamos con un gran proyecto estatal para preservar, conservar y rescatar las imágenes en variados soportes

Desde octubre de 1950, las imágenes en movimiento en los hogares generaron un impacto comunicativo, ideológico, simbólico y cultural de monumentales dimensiones. Casi setenta años después, aún no hemos identificado, caracterizado y divulgado muchos de sus  procesos, relaciones, prácticas,  aportes y singularidades.  

Durante la III Convención de Radio y Televisión -celebrada en junio pasado en Varadero- debí ofrecer una conferencia sobre la preservación del patrimonio televisivo1, pero un accidente familiar  me impidió hacerlo.

Hagamos un poco de historia:  
Por su profusión de sus obras, horas de emisión y públicos, los aportes históricos, artísticos y culturales radiales-televisivos se consideraron meros soportes de las artes escénicas y plásticas, la dramaturgia, el diseño,  la información y la comunicación. Desde los años sesenta pasados, el francés Edgar Morín2 identificó estas creaciones como “la más novedosa forma de la cultura” que durante su concepción, creación, producción y emisión forjan una expresión cultural peculiar.  

Hasta 1958 nuestra radiodifusión lideraba el universo mediático en habla hispana.  
La televisión fundacional de la primera década alternaba el uso de gigantes cámaras con la producción realizada en soporte fílmico cinematográfico, que por su composición físico-química imponía un laborioso proceso para lograr el producto final. Las usadas en la televisión3 eran reversibles y constituyen uno de los soportes más vulnerables del patrimonio histórico-cultural moderno.   

La reconversión del modelo de radiodifusión cubano de servicio público entre 1959-1960,4  potenció extraordinariamente la educación, la cultura, la formación ciudadana e instauró una nueva visión ideológica de la sociedad.

Desde 1961, el  bloqueo económico, financiero y tecnológico de Estados Unidos, nuestro  principal proveedor tecnológico y de contenidos, impactó el quehacer cotidiano aquí.  

A fines de los años 50, técnicos norteños habían experimentado las grabaciones del beisbol cubano con la cinta magnética –video tape–, sistema reproductor de las imágenes en movimiento, generalizado en la década posterior en las principales televisoras de América Latina.  

El desfalco de la dictadura batistiana dejo a Cuba casi en bancarrota y los retos sociales eran tan ingentes que era imposible renovar toda su tecnología mediática en otros países5.  Gracias al ingenio de nuestros técnicos, ingenieros y especialistas –con esa obsoleta tecnología norteña– mantuvimos nuestras señales durante décadas.

En consecuencia, prácticas de la televisión fundacional (como la difusión directa y la reproducción de imágenes en kinescopios fílmicos) se prolongaron excesivamente, atentando significativamente en la conservación de sus obras.  

Ello implica que la producción fílmica televisiva cubana no abarca solo la década del 50, sino hasta los años 70, etapa de evolución y adecuación de nuestros géneros electrónicos del modelo comercial al público.   

La preservación, conservación y restauración de imágenes también quedaron afectadas por el severo clima y los factores subjetivos.

La fundación del Instituto del Arte e Industria cinematográficos (Icaic) antes que el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), en 1962,  generalizó la percepción errónea de que las producciones fílmicas –animados, documentales, cortometrajes y largometrajes– solo existían en el Icaic.

Pocos conocen que tras la intervención estatal de la televisión todos los bienes del Canal 12 (Telecolor) fueron asimilados por el Icaic; que tras el triunfo revolucionario copió muchos de nuestros fondos cinematográficos televisivos.   

Junto al video tape, la televisión introdujo otras tecnologías para conservar las cintas en sobres herméticos, pero la falta de piezas de repuesto interrumpió el proceso. El entorno económico, siempre crítico,  hizo perder valiosas obras.

Lo salvado a sangre y fuego debe mucho a la creatividad y esfuerzo de los trabajadores de nuestros archivos, verdaderos hacedores de milagros.   

Hoy contamos con un gran proyecto estatal para ampliar y modernizar instalaciones, equipamientos y ambientes orientados a preservar, conservar y rescatar las imágenes en variados soportes. Además existen grupos especializados en nuestro patrimonio audiovisual.
 
La preservación de las imágenes televisivas también son impactadas por:  
•   Los continuos cambios de tecnología de grabación, reproducción y conservación6.  
•   La dispersión de los fondos en diversas áreas institucionales, privadas e individuos.
•  La jerarquización del valor patrimonial para todos los géneros, formatos televisivos y programas de décadas anteriores.  

Hoy, cuando se anuncia la adquisición de nuevas tecnologías de reproducción de cintas de imágenes y de sonido, necesitamos una visión más abarcadora del patrimonio y la suspensión inmediata del nocivo borrado de casetes viejos.
 
Nuestro patrimonio audiovisual pertenece a las nuevas generaciones de Cuba, América e  Iberoamérica. Nuestro compromiso es preservarlo.

Notas:
1  Integrado por las imágenes en movimiento, las fotos, los guiones de programas, el registro impreso, la historia de vida de sus protagonistas, otros registros impresos y la memoria oral de todo un pueblo.
2  Líder de la Teoría Culturológica. Investigó las producciones de la Industria Cultural contemporánea.
3  Usadas en las noticias, los anuncios, para grabar imágenes en exteriores insertadas luego en la emisión directa al aire de programas. Así, algunos teatros, novelas y programas cómicos se comercializaron en la Región. Durante su  primera etapa,  las copias se difundieron en otras provincias de manera diferida. Al surgir la emisión por microondas, el kinescopio siguió usándose como copia de trabajo hasta acumular miles de pies.
4 Monumental proceso de continuidad-ruptura que reconvirtió sus precedencias.
5  Los primeros equipos japoneses de video tape se insertaron en la producción audiovisual  en la medianía de los años 70, fundamentalmente para los géneros educativos.
6 Las sucesivas  generaciones de formatos y equipos de cinta magnética instalaron la nefasta práctica de borrar para grabar; descarte de imágenes inmisericorde, acrecentado por la limitada visión cultural-patrimonial de nuestros contenidos, discursos y estéticas precedentes.
 

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