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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

¿Las músicas están llamando?

Acercamiento a programas televisuales que privilegian géneros y estilos diferentes

El espectáculo televisual lleva a las pantallas modos de seducir en una cultura conformada a retazos, en la cual las distintas piezas se unen en una red y configuran un proyecto de vida en el que muchos humanos se reconocen.

No es un secreto que vivimos en un sistema-mundo, en el cual acontecen procesos de reconfiguración dada la convergencia de novedades, las exigencias del periodismo digital, la socialización de contenidos en función de la masificación de la cultura y la educación, los usos de blogs, Facebook, Twitter y Youtube.

En todos ellos, las músicas, sí, en plural, establecen nexos comunicativos. No siempre coinciden en el panorama mediático, compositores e intérpretes de estilos, épocas, y géneros diferentes. Las ausencias causan olvidos o desconocimiento por parte de los de menos edad expuestos a una avalancha de productos seudoculturales de fácil deglución.

La televisión tradicional mantiene su novedad de llegar a los hogares con emisiones que de forma progresiva han marcado pautas en el quehacer cotidiano.

Varios espacios, entre ellos, Cápsulas del Diccionario de la música, Música y más, Un palco en la ópera (Canal Educativo), se nutren de la memoria y la contemporaneidad, visibilizan tendencias, ritmos, sonoridades, que prevalecen en un balance exquisito  de voces y maneras creativas.

Los realizadores son conscientes de una idea planteada por el maestro Leo Brouwer: “Demos diversidad para escoger unidad”. El artista reclama sensibilidad, imaginación, y la convivencia de todas las formas de cultura, que según ha reconocido: “es una manera de vivir con el conocimiento. La vida es asimilada y aprehendida a través un nuevo profesor: la televisión. Tratemos de hacer de él un instrumento inteligente, a la par que entretenido”, precisó Brouwer.

De igual modo, la era de internet genera transformaciones en el audiovisual condicionadas por los nuevos medios desde perspectivas tecnológicas. Por doquier lideran saberes controlados por videojuegos, series, musicales, telenovelas, programas de participación, estos instauran modos digitales de conectar el “mundo” y las audiencias.

De igual modo, el sistema educacional y los medios audiovisuales desempeñan papeles protagónicos en la formación de las nuevas generaciones, basada en un sistema de valores universales, en el fomento de la coexistencia de la humanidad, dado el conflictivo entorno de disparidades ideológicas, recurrentes confrontaciones bélicas, de violencia y el no entendimiento entre los humanos.

Sin duda, las músicas no están ajenas a la digitalización del mundo que transforma a gran velocidad las informaciones en forma de rápida circulación en segmentos abiertos por la red.

Frank Fernández, compositor, pianista renombrado, enfrenta la música como algo vivo. “En parte, esa perspectiva me la ha dado la música popular, la cual se fundamenta en el principio de la improvisación”. Lo alimentan valores cognoscitivos, el pensamiento de creadores de novedosas ideas estéticas, a que suma las propias.

Ningún elemento del discurso televisual tomado de manera aislada posee valor propio. La música forma parte consustancial de cada espacio, ofrece infinitud de posibilidades estéticas que la televisión pública, educativa, cultural, asume como un lugar decisivo en la construcción de las identidades y los imaginarios sociales.

Otra figura relevante, el compositor y director de orquesta, Guido López-Gavilán, presidente de la Asociación de músicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, insiste en eventos, festivales, otras presentaciones, en la elegancia, el sentido refinado para el color de las sonoridades y la calidad artística de todas las expresiones musicales.

Ha destacado que la cultura, entre otros fenómenos de la vida espiritual, tienen sus raíces más hondas en la vida social y material. Cada fenómeno, circunstancia o conflicto, debe ser entendido en esos contextos; la escucha y difusión de la música no escapa a las complejidades de la época actual signada por la guerra cultural contra Cuba y las influencias del poder global estadounidense en los órdenes de la existencia.

Por ello, profundizar en esta manifestación artística con la cientificidad que demanda resulta esencial para el mejoramiento de estilos de vida, conductas, percepciones sobre la realidad, expectativas, sueños, gustos, todo lo que influye en el ser y hacer cotidianos.

La producción ininterrumpida del mercado cultural hegemónico y colonizador continúa con el bombardeo de textos repetitivos, banales. Contrarrestarlos requiere inteligencia, saberes, profesionalismo al diseñar la programación para públicos específicos.

Textos y ritmos ponen en juego narrativas de acontecimientos, emociones, vivencias, forma parte de la memoria emotiva en todas las etapas de la existencia. La que se escucha y se promueve perdura en los oídos, la memoria, el intelecto. Lo ideal es que la mejor música nos siga llamando.

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