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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Los dramatizados tienen su “agente especial” en la radio

Alfredo Fuentes, director de espacios radiales, aborda su trayectoria en Radio Progreso
Alfredo Fuentes Pérez

Alfredo Fuentes Pérez

Una charla sobre el ejercicio profesional de Alfredo Fuentes Pérez, director de programas dramatizados de Radio Progreso, puede resultar, sin dudas, bastante interesante. Sobre todo, si se tiene en cuenta que ha llegado a colocarse al frente de espacios radiales a fuerza de mucho esfuerzo y paciencia, entrega y tesón.

Lleva más de 20 años en la emblemática emisora cubana, y sus comienzos fueron como musicalizador. Un largo camino ha recorrido para encontrarse ahora en condiciones de dirigir un equipo de expertos profesionales, que van desde experimentados actores, locutores consagrados, o realizadores con vastos conocimientos del medio.

Sin dudas, enfrenta fuertes desafíos que lo ubican al frente de tres espacios con particularidades muy distintas y un público tan variopinto como gustos pueden existir.

Uno de sus más recientes logros fue la obtención del premio otorgado por la Caribbean Broadcasting Union, como reconocimiento a su obra “Pabellón”, la cual aborda una historia de amor, preñada de fuerte carga emocional.

En declaraciones a En Vivo, Fuentes destacó que para él ha sido una enorme satisfacción haber obtenido el galardón con una trama adaptada por Reinaldo Gálvez, y realizada “por un tremendo colectivo, incluidos actores de primer nivel como Ángel Luis Martínez, Marisela Rodríguez, Alejandro Aguilar o Lesvy Samper.

“Se trata de una historia emocionante que narra cómo la vida de una persona puede cambiar en un instante gracias a un gesto, una acción. Está cargada de poesía, con un lenguaje muy propio de la radio, música cantada y textos de Ricardo Arjona y Silvio Rodríguez”, precisó.

¿Cómo te convertiste en director de espacios radiales?
Me convierto en director de programas en Radio Progreso después de una carrera de casi 20 años como musicalizador. Me gradué en el 2002 como sonidista en la Facultad de Medios de Comunicación Audiovisuales del Instituto Superior de Arte (FAMCA), y en el 2010 Alberto Luberta me propuso la dirección de Alegrías de sobremesa.

Me aventuré en medio de la reapertura del Estudio 1 de Radio Progreso, y retomé el show radial con público y orquesta. En el 2012 dejé de musicalizar y comencé a dirigir Agente especial, Clave 8:30 y La novela de amor.

¡Pero son programas muy diferentes!
Sí, son programas distintos. No es lo mismo un policiaco que una novela. Pero un buen equipo de realización puede conseguir desplazarse de un lugar a otro. Por ejemplo, los actores son capaces de hacer una novela de época y luego hacer una cosa más actual. En tanto, los realizadores también podemos lograr esa versatilidad.

¿Lleva mucho tiempo prepararse para dirigir la emisión de un capítulo en un programa cualquiera?
Definitivamente sí. Eso lleva mucho tiempo de preparación. Yo tengo que leerme los libretos con un mes de antelación, prácticamente aprendérmelos de memoria. También tengo que estudiar a los actores del reparto y reunirme con los asesores. Pero a la hora del ensayo sale el instinto puro del realizador radial.

Cuando comenzaste a dirigir contabas, al menos, con una experiencia previa dentro de las cabinas radiales.
Eso es cierto. Tuve la suerte de musicalizar durante muchos años y pude fijarme en cómo se dirigía correctamente un programa. Al principio, como director, lo veía todo desde el prisma de la música y los efectos. Ahora me he convertido en especie de un gran editor que dirige un gran equipo que debo unir. Pero eso es disfrutable, divertido y reconfortante.

¿Cuán importante es lograr un buen reparto de actores para el éxito completo de un espacio?
Lograr el reparto adecuado no es tarea fácil. Debe considerarse que en ocasiones los actores no pertenecen a Radio Progreso, sino a la Agencia Actuar. A veces empiezo a leer los libretos y me voy imaginando los actores para cada papel, pero conciliar ese deseo con la realidad es difícil. A veces lo logro.

¿Qué significa Radio Progreso en tu desempeño profesional?
Radio Progreso es mi vida. Llevo más de 20 años en esta emisora, nunca he trabajado en otro lugar. Le debo toda mi carrera, mis estudios, mi superación. Y para mí es un orgullo dirigir actualmente el espacio más escuchado de la radio cubana: Alegrías de sobremesa.

Según las estadísticas, la audiencia del programa está por encima de los dos millones de personas. Eso nos hace superarnos cada día, estudiar más y escuchar las opiniones de los oyentes.

Sin embargo, en varias ocasiones se ha dicho que Alegrías de sobremesa saldrá del aire.

Es cierto que el programa se encontró hace un tiempo en la disyuntiva de permanecer o salir del aire. No obstante, se ha resuelto mantenerlo. Finalmente, Luberta decidió seguir escribiéndolo.

¿Tienes alguna proyección aparte de lo que estás haciendo actualmente en la emisora?
En estos momentos estoy haciendo una maestría en la FAMCA, donde abordo en mi tesis final el tema de los personajes de continuidad en los policiacos cubanos de Radio Progreso.

Creo que es una manera de homenajear los más de 40 años de Agente especial y Clave 8:30, y reconocer, igualmente, el trabajo de la persona que me preparó para trabajar aquí: Enrique Domínguez Sosa, Premio Nacional de Radio, y a Caridad Martínez, quien me dio la oportunidad de trabajar en Agente especial.

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