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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Los juegos tradicionales en los medios cubanos

A propósito del 28 de mayo, Día Internacional del Juego, práctica social de gran importancia

El juego constituye una temática estrechamente vinculada con múltiples esferas de la sociedad. Estudiarlo, desde una mirada multidisciplinaria, resulta útil para comprender muchos fenómenos de la infancia y de los agentes socializadores que la rodean.

Generalmente en los medios de comunicación cubanos han sido abordados los juegos infantiles, como parte de la caracterización de algunos personajes o como telón de fondo en varios espacios dedicados a los más chicos.
En este sentido muchas son las potencialidades que poseen hoy la radio y la TV  para rescatar y revalorizar la riqueza de los juegos populares tradicionales cubanos que, en su mayoría, son de herencia hispánica.

Hoy día, no solo en Cuba sino también en el mundo, el ritmo vertiginoso de la vida moderna ha ido desplazando los juegos colectivos, en lugares abiertos y de mayor interacción social, para priorizar otros tipos que privilegian la individualidad y se ejercen en sitios de carácter más privado.

No es raro presenciar la euforia con que los niños de hoy sacan de su mochila un móvil, una tablet o un PSP, con la misma alegría y sorpresa con la cual sacarían años atrás un bate y una pelota, unas bolas o unas cartas.

En opinión de Caridad Santos, investigadora del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello: “Los juegos tradicionales en Cuba ya no se juegan como antes. Es muy importante estudiar el estado actual de las manifestaciones lúdicas en nuestro país, y la influencia que sobre ellas tiene el desarrollo tecnológico, que no se puede evitar, pero tampoco puede suplantar la función de socialización entre los infantes”.

Esta autora definió una tipología de los juegos populares tradicionales cubanos, entre los que destaca los de rondas, los de pitear, de palmadas, de persecución, de adivinar, los que emplean juguetes, los realizados sobre papel, entre otros.

Como parte de los que pudieran rescatarse en nuestros medios, mediante abordajes atractivos, novedosos y ajustados al contexto actual de los niños, pueden citarse: Naranja dulce, Amambrocható, Alánimo, A la rueda, rueda, El perrito goloso, El patio de mi casa, La cojita, Burrito 21 y El capitán Cebollita.

Estos y otros muchos juegos tradicionales han recibido adiciones y modificaciones con el paso del tiempo, pero se han mantenido en la memoria colectiva.

En este sentido mucho pueden aportar los medios para consolidar aún más esta perdurabilidad y lograr que lleguen a todo el público infantil las diferentes variantes de los juegos, según el territorio donde se ubiquen.

Jugar constituye un Derecho de la infancia, expresado en el artículo 31 de la Convención Internacional de los Derechos de la Niñez. Profundizar y representar esta práctica cultural es también un modo de acercarnos a las subjetividades de los niños y a la manera en que visualizan el mundo, lo cual es una vía para pensarnos como familia, escuela, comunidad y sociedad en general.

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