12 de julio de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Del micrófono al barrio…Magdiel Pérez luce el premio de la gente

Magdiel Pérez, el locutor querido de Haciendo radio y Hola Habana, recibió el Premio del Barrio que otorga los Comités de Defensa de la Revolución.
Magdiel Pérez

Magdiel Pérez

Magdiel Pérez, el carismático conductor de radio y televisión, ostenta desde hace muy poco tiempo uno de los mayores galardones que puede recibir un comunicador: el Premio del Barrio, concedido por la mayor organización de masas del país, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

Se trata de un lauro que habla de la voluntad de ir al paso de la gente y acompañar sus logros y desvelos, pero sobre todo que muestra esa capacidad de soñar con un próximo día de luz. Magdiel, el mismo que en las mañanas regala los buenos días “Haciendo radio” y en la tarde saluda a la capital que le abrigó tras su llegada de Las Tunas, agradece su entrega.

¿Cómo defines desde el rol de comunicador tu relación con el pueblo?

“Ese rol de comunicador tiene una relación fundamental con el pueblo por su función transformadora, su poder de convertir las tristezas en alegrías, la apatía en movimiento y el inmovilismo en acción.

Tengo la satisfacción de trabajar en un programa radial que acompaña el amanecer de Cuba. Por el horario en que se transmite y esa manera en que la mayoría de su audiencia emprende el día escuchándolo, he adoptado una óptica desde el punto de vista filosófico y de sicología con el público que consiste en emprender cada jornada con una obra nueva, en función de hacer primar los sentimientos, especialmente la bondad y la unidad  entre las personas.

Mi intención es que cada despertar sea mejor y para eso me empeño en forjar un día bonito. Se trata, entonces, de hacer prevalecer el optimismo para lograr desde el punto de vista informativo una relación emocional que no sea solo un “bloque” de decir, sino una búsqueda de lo humano. En la comunicación ese aspecto resulta fundamental.

La Revista Hola Habana, por la tarde, aunque tiene otro corte, tambien tiene una dinámica sobre la línea de la alegría, la unidad, la necesidad de servir al otro, facilitar información utilitaria y de crecimiento personal. Considero que esa es la premisa que afirma mi relación, desde la comunicación, con mi pueblo”.

¿Hasta dónde un premio como este puede comprometerte con el empeño de ser voz de un pueblo?

“Indudablemente un premio como este, que se discute y tiene tanta significación, exige una dosis de compromiso superior pero no se deben cambiar las esencias.

No se trata de empoderarse y trabajar por el lauro obtenido, sino seguir haciendo lo mismo, mantener las rutinas de comunicación con el público pues el núcleo del asunto es otorgarle el valor a la gente sin distinción alguna.

Nuestro trabajo es mostrar que no haya distancias entre los seres humanos y quienes ejercemos funciones de alcance mediático (cualquiera que esta sea) debemos mantenernos junto a la gente. Creo que esta historia de ser un profesional de los medios es solo un ratico en la vida y, si uno se posiciona y posesiona de determinados hálitos de creencia o arrogancia, corre el terrible riesgo de que la soledad sea compañera.

Por tanto, el premio compromete y convida a seguir haciendo porque este sea un abrazo o un aplauso en función de hacer más y ser mejor”.

Hoy además de comunicador , asumes un proyecto comunitario. ¿De qué se trata?

“Lo cierto es que soy un invitado más de la artista Yenisey del Castillo, cuyo trabajo creo merece total reconocimiento. Ella me involucró en un acto que asumía de modo altruista para alentar y brindar apoyo a los adultos mayores postrados, que vivían solos o resultaron olvidados por la familia.

Yenisey convocó a un grupo de niños y ahora con la colaboración de la Dirección provincial de cultura, la empresa Antonio María Romeu y con cierta disponibilidad de recursos puede convocar a otras personas con el objetivo de acceder a lugares donde se evidencian tales afecciones físico y emocionales.

Es muy reconfortante entrar a estos espacios más privados y comprobar la felicidad de esas personas vulnerables al ver a los mariachis, repentistas, humoristas y a tantos de esos rostros que conocen de nuestros medios.

Lehemos proporcionado alegría a personas que se contentan con muy poco. Esto se produce una vez al mes en el municipio de Regla, aunque la idea llegó también a San Miguel del Padrón y está previsto hacerlo en Centro Habana y La Habana Vieja.

Los niños del “Patio de Teresita”, que es así como se llama este proyecto, no solo asumen dichas acciones, sino también realizan programas ecológicos y actos comunitarios. Es muy gratificante y enriquecedor estar ahí, porque se capta un cariño tan limpio y una inmensa gratitud de la gente que no tiene precio”.

En medio de su inquiero andar entre proyectos y deseos de no parar de trabajar, que es lo que mejor le queda a Magdiel Pérez, este entrañable amigo de muchos cubanos se despide con esta confesión:

“Vivo soñando día a día con lo que puedo aportar para ser y sentirme útil. Mientras haya algo que me motive a trabajar solo deseo que no me falte la oportunidad de hacerlo y menos las fuerzas para ese empeño. Ese es y será mi mayor sueño.

El otro, no menos importante, es que nunca (incluso sin querer) pueda hacerle daño a alguien porque solo aspiro a que la gente sea feliz con lo que humildemente doy.”

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