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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Ni tan malos ni tan buenos

Reflexiones acerca del filme Los buenos demonios, transmitido por el Canal Educativo en el programa De cierta manera

 

Aunque para los amantes del buen arte cinematográfico y de los cines fue un duro golpe el cierre de los espacios físicos donde disfrutar muestras audiovisuales, en aras de frenar la propagación de la COVID-19, la Televisión Cubana mantiene propuestas para recrearse desde la comodidad del hogar.

Tal es el caso del programa De cierta manera, del Canal Educativo, que este jueves 18 de junio, desde las 9:35 p.m., trasmitió la cinta cubana Los buenos demonios (2017), del director Gerardo Chijona. Este largometraje ha sido descrito por la crítica como un filme cargado de emociones. Chijona, en conferencias de prensa, explicó que el centro de esta propuesta cinematográfica es un “micromundo de personajes donde cada cual tiene un concepto moral totalmente distinto (…). La película se adentra en esas zonas ocultas y si existe, de alguna manera, alguna conexión social o política está como trasfondo, pero no como protagonista”.

Planos largos y una cámara que entra poco, al decir del propio director, son elementos empleados para narrar la historia de un joven de 23 años que dejó la universidad y comenzó a trabajar como cuentapropista del trasporte. Formal, aparentemente, la vida de este muchacho se mezcla con otras como la de su madre doctora y sobreprotectora, una vecina soltera que trabaja como violinista en despedidas fúnebres y un excombatiente y militar copropietario de un restaurante, para aportarle mayores matices a la propuesta.

Sin embargo, por sí solo el protagonista es toda una figura que a veces asesina a los turistas que visitan Cuba. Contrabando de alimentos, salida ilegal del país, corrupción, burla a la prensa, crisis de valores, denuncia social se reflejan en el audiovisual. No sería ético dejar de mencionar que algunas personas cuestionan el escenario donde se desenvuelve la trama alegando que perjudicaría la actividad turística nacional por supuestos problemas de seguridad.

La visión materialista y la decisión de no planificar un futuro se funden en el filme, en el cual, según el también director de Adorables mentiras y Boleto al paraíso, conviven tres generaciones de cubanos: la fundacional de la Revolución, la intermedia y los hijos del Periodo Especial.

Su guion fue escrito por el fallecido cineasta cubano Daniel Díaz Torres y Alejandro Hernández, egresado de la Facultad de Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA) de la Universidad de las Artes, además autor de la novela que le dio la base al guion, Algún demonio.

“Respeté el espíritu del guion, lo que hice fue editar algunas cosas que estaban ya fuera de actualidad y algunos otros pequeños cambios; me parece (…) que fui lo más fiel a la película que Daniel tenía en su cabeza”, comentó Chijona en entrevistas y reconoció que el guionista hubiese querido un filme más oscuro. Mas, “yo tengo la impresión de que en algunas películas que veo el entorno es tan fuerte, que ahoga a la historia o a los personajes; se olvida que lo que se cuenta es la historia de seres humanos con virtudes y defectos, con ángeles y demonios”.

Quizás por estas diferencias de criterios el público puede decidir darle más interés al contexto, las actuaciones o los personajes, los cuales cuentan con fuertes tramas intimistas, incluso por separado. De igual manera, vale la pena aclarar que la octava película de ficción de Chijona sigue la línea crítica del cine cubano, no es un policiaco (desde el comienzo se sabe quién es el asesino), ni refleja características de psicópatas, sencillamente en ella nadie es ni tan bueno ni tan malo.

La reflexión queda en manos de los espectadores, pues no se juzga a nadie en las escenas de Los buenos demonios, con toques de comedia; así como queda en la mente del público la continuidad de la historia, pues el filme tiene un final abierto.

El elenco está compuesto por Isabel Santos, Carlos Enrique Almirante, Enrique Molina, Vladimir Cruz y Yailene Sierra. Este largometraje, producido por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) y Wanda Visión, dura 88 minutos, formó parte de la edición 39 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y ganó en el Festival de Málaga tres Biznagas de Plata: al Mejor Guion (para Díaz Torres y Hernández), a la Mejor Música (para Edesio Alejandro) y al Mejor Actor de Reparto (para Vladimir Cruz).

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