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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Nora desde la mirada de Paula Alí

Entrevista a la actriz Paula Alí, Premio Pequeña Pantalla 2021

En junio hizo su debut la telenovela cubana Vuelve a Mirar en el canal Cubavisión, con un tema poco tratado: la tercera edad en el contexto social y familiar. Esta, para sorpresa de su equipo de realización, ha sido bien acogida por el público, quien cada lunes, miércoles y viernes, espera por un nuevo capítulo. La producción cuenta con un elenco de lujo, en el que encontramos a la popular y experimentada Paula Alí.

En esta ocasión Paula nos regala a Nora, un personaje cargado de misterios y rencor, una mujer fuerte y sacrificada por su familia. Con una actuación magistral, Alí, nos ha hecho sentir el temor de que un secreto sea revelado, la angustia por una vida difícil y las ansias de que su hija sea feliz.

Entre risas y en un ambiente muy cordial, la actriz cuenta un poco acerca de este trabajo y su papel en entrega televisiva.

¿Qué impresión se llevó al leer el guion por primera vez?

La telenovela tiene 80 capítulos, y por tanto 80 guiones, a medida que uno va leyendo va entendiendo lo que va pasando. Desde el principio a mí me gustó mucho, aunque tenía mis dudas acerca de que lograra tener éxito, sobre todo por el tema de la tercera edad que no es muy atractivo. Sin embargo, los jóvenes se han preocupado por los problemas de los ancianos.

A mí me gusta mucho Amílcar Salatti, él es un gran guionista, él y Joelito Infante, los dos hicieron este guion. Me impresionó muchísimo, sobre todo a partir de que empezaron a salir los conflictos, porque al principio no se entiende muy bien lo que está pasando y el porqué de las cosas.

Recuerdo que en una entrevista que le hicieron a Julio Cortázar le preguntaron la diferencia entre un cuento y una novela, y este respondió que en el cuento se gana por knock-out y en la novela por puntos. Y es así, la novela te da más posibilidades.

Usted es una mujer alegre, siempre sonriente. ¿Cuán difícil le fue encarnar un personaje como Nora, tan cargado de problemas, misterios y hasta de amargura?

En primer lugar yo no quería hacer este personaje, a pesar de que me gustaba el guion y de que considero a los directores como muy buenos, al igual que los compañeros de trabajo; pero dudaba de mí. Era mucho texto, así que pedí otro personaje, no quería un protagónico. Pero los directores Julio César Ramírez y Ernesto Fiallo me insistieron y finalmente acepté a Nora.

Al final no tuve ningún problema, con la memoria me refiero. Hay algo que me enseñó Diana Rosa Suárez y el director Jaky Ortega en la grabación de la telenovela El año que viene, que precisamente ahora está saliendo al aire nuevamente, y es a estudiarme las escenas que vaya a hacer en el momento. Yo me atormentaba, porque tenía muchas y me las quería estudiar todas y luego de seguir su consejo más nunca tuve problemas con el texto.

Esa era una técnica que se manejaba mucho en televisión, pero yo no estaba acostumbrada a ese medio, sino que había trabajado mucho en el teatro, alrededor de cuarenta años, en la televisión comencé en los ochentas. Los tres medios son completamente diferentes, cada uno tiene su técnica.

Los directores hablaron mucho conmigo sobre cómo era el personaje, su historia, todo, yo lo entendí bien y lo acepté finalmente.

Entonces, ¿pudiera decir que este personaje para usted fue un reto?

Sí, claro, porque en el teatro ya yo había hecho muchas cosas dramáticas: Aire frío, entre otras, pero en la televisión estaba más acostumbrada a hacer comedias. Fue un reto, sí, porque es un personaje complicado, con muchos recovecos y misterios. Todos los trabajos son difíciles, hasta el que parece fácil, porque siempre tú estás empezando, siempre es algo nuevo. Aquí cada personaje es desde cero.

¿Considera usted que el tema de la tercera edad es importante? ¿Cree que merecía ser el tema central de una telenovela?

Yo creo que sí, que en general todos los temas que toca son muy importantes. Hay personajes de mediana edad y jóvenes que también tienen temas muy interesantes. Por ejemplo el de Yerlín Pérez, que manipula a su padre y a todos. También la muchacha que se deja subyugar por el mundo de las fantasías, de la “pacotilla”, y alguien se aprovecha de eso, en este caso es el “chulo” que se beneficia de estas muchachas.

Yo pienso que muchas veces son los ancianos lo que no se entregan a los jóvenes y un poco que los rechazan, y no es así. Los jóvenes tienen que mirar a lo que pasó ya para tener experiencia de la vida y todas esas cosas, y los viejos tenemos que mirar a la gente joven, porque son quienes traen lo nuevo. Hay que fijarse en los jóvenes, yo misma he aprendido mucho de ellos, incluso como actriz.

Cuénteme de algo que haya aprendido en este trabajo, alguna nueva experiencia adquirida.

Yo era una actriz de teatro, donde la voz tiene que llegar a la última fila, y en la televisión y en el cine es todo lo contrario. Es mucho más fácil, pero cuando no lo conoces cuesta un poco de trabajo no hablar en un tono muy alto. Yo fui poco a poco bajando el tono, pero en esta novela logré un tono más íntimo que en otros personajes.

¿Considera usted que esta telenovela logró retratar a la comunidad de las personas mayores en Cuba?

Bueno, no totalmente, porque las personas mayores tienen muchos problemas: la incomunicación con la gente joven, con la familia, a veces económicos.

Por ejemplo, al lado de mi casa hay un señor, no muy mayor, de unos sesenta años, que come de los latones de basura, no tiene libreta de abastecimiento y yo fui a ver al encargado del Comité para hacer algo por este hombre. Ahí me explicaron que por él se ha hecho todo lo humanamente posible: se ha llevado a un comedor, se le ha propuesto mandarle la comida, y él se niega porque cree que lo van a envenenar. Entonces hay situaciones como estas, en que no se sabe de quién es la culpa.

Yo creo que las personas de la tercera edad tienen muchos problemas: de viviendas, de soledad, de personas mayores que cuidan a otros ancianos. En ocasiones tienden a hablar solo de problemas, enfermedades y medicamentos —bromea—.

Ahora hay muchos problemas con los medicamentos, pienso que hay que buscar soluciones para que las personas mayores no tengan que pasarse un día entero en frente de una farmacia. Hay cosas que solucionar.

¿Qué fue lo que más le gustó, lo que más la atrajo de Nora?

A mí lo que más me atrajo de Nora fue la valentía que tuvo ante la vida. La botaron de su casa, no se ocuparon de ella, su familia ni la del novio, vino embarazada para La Habana. Aquí tuvo la suerte de encontrarse con Toñito, que la ayudó muchísimo. Es una mujer que se enfrentó a todo, Nora es muy fuerte porque crio a su hija, salió adelante en la vida. Toñito le consiguió cuidar a unos viejitos y ella se quedó con la casa. Es una persona que tuvo que trabajar muy duro en la vida. A mí me gusta ese tipo de personas que sale a adelante por sus propios medios.

¿Cómo se sintió en el set de grabación con el resto del equipo de trabajo?

Todos los técnicos eran muchachos muy jóvenes, a mí eso me preocupó, pero todos eran excelentes, con muchos deseos de trabajar. A veces es más importante el deseo de trabajar que la técnica que se tenga. Puedes tener una técnica espectacular, que si no hay ganas de trabajar no logras nada. Ellos todos tenían muchos deseos. Ahora yo estoy haciendo una película con Fernando Pérez y también otra novela de Fiallo, donde también he estado trabajando mucho alrededor de jóvenes y es admirable, porque a veces tenemos muchos problemas y ellos tratan de solucionarlos. En ocasiones hacen muy buenas propuestas.

Yo me sentí muy bien con el equipo, al igual que con los actores, sobre todo con los que más relación yo tenía: Yudexi de la Torre, hija de Nora, y Armandito que es un muchachito adorable, muy inteligente y bueno. En general fue una producción maravillosa en ese sentido, hubo gran camaradería entre todo el mundo.

Entonces, ¿La estaremos viendo próximamente en otra telenovela?

Sí, se llama Los hijos de Pandora. También es otra mujer que no dice la verdad y hay secretos. Pero no tiene nada que ver con Nora, esta es una mujer muy extrovertida, tiene hasta un novio, le gusta vestirse elegante, es como un mayoral, como un general.

¿Tiene alguna anécdota graciosa del proceso de grabación?

Bueno, que se me perdieron tres pares de aretes —cuenta entre risas— y nadie se ha dado cuenta, es un detalle muy simple.

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