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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Omara y sus 90 Mariposas

Evocación de la trayectoria artística de la Diva del Buena Vista Social Club

La primavera de este año 2020 ha sido diferente. Muy temprano abrimos nuestras ventanas virtuales para esperarla, para mirar a millones, para cantar junto a ellos o para llorar junto a ellos. Todos esperábamos que se abrieran las flores no solo para llevarlas como ofrendas, sino para verlas como señales ciertas de vida.

Y entonces, en esa espera desde una de las ventanas virtuales llegaron también las Mariposas, de Omara Portuondo, un disco que la casa discográfica Bis Music ha presentado en formato digital y recién recibió la nominación al Premio Grammy Latino 2020 en la categoría Mejor álbum contemporáneo/fusión tropical.

El joven cantautor Jesse Suárez ha compuesto para la Dama de la canción en Cuba un puñado de temas en los más diversos géneros, por los cuales Omara se ha paseado a lo largo de su vida musical, desde que asumía el feeling, en la década de los 50 en el siglo pasado, de ahí que se le llamara La novia del feeling.

Poseedora de un excelente oído armónico elogiado por el músico Rey Montesinos, o como escribiera recientemente otra de las grandes cantautoras en Cuba, Marta Valdés: “Omara es un modo de ser y estar que se instala en cualquier pieza cantable, sea cual sea su ritmo o su estilo. No importan los saltos melódicos hacia lo más agudo o lo más hondo. No importa dónde ni cómo puedan haberse entretejido las trampas del autor para hacer más incisiva la idea o suavizarla: en complicidad con él y sin aspavientos, como por arte de magia, ella hace transitable el camino elegido, por intrincado que sea”.

A la Diva del Buena Vista Social Club había que escucharla cuando formando parte de esa agrupación, en dueto inolvidable con Ibrahím Ferrer, cantaba por el mundo el antológico tema “Dos gardenias”, de la compositora Isolina Carrillo. Y en ese recorrido entre voces y más voces, se sabe que Omara cantó bajo la dirección de Aida Diestro, junto a su hermana Haydée, a Elena Burke y Moraima Secada en el cuarteto Las D’Aida.

Luego compartió en ese mismo cuarteto con Teté García Caturla, quien reconoce que esa explosividad que ella conserva en sus presentaciones ha sido inspirada por Omara desde aquellos tiempos cuando las animaban a subirse a bailar en las mesas de los centros donde actuaban. La Portundo recuerda con nostalgia a Moraima y a Elena, aunque no le gusta hablar de los últimos años de La Burke, tan difíciles, yendo todavía a cantar en las noches al Gato Tuerto.

Mantenemos una comunicación intermitente, pero especial. Recuerdo que en abril del 2014 coincidimos en un grupo durante el receso en una de las sesiones del Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Ella se dio cuenta que yo estaba diferente, ni yo misma lo notaba. Me llamó aparte y me dijo: “A ti te pasa algo”. Aunque se lo negué, insistió. Hacía solo unos días que mi madre había muerto. Entonces me aconsejó: “A tu mamá seguro que le gustaba la música, cada vez que te acuerdes de ella, cántale una canción”.

Omara ha compartido escenarios con Benny Moré, Bola de Nieve, Rita Montaner, Pedro Vargas, Edith Piaff, Pablo Milanés, Diego El Cigala, Julio Iglesias, Chucho Valdés, Alejandro Sanz, Compay Segundo, la Orquesta Aragón, Silvio Rodríguez, Jorge Drexler y María Bethania, entre otros.

En la voz de la diva cubana hay títulos imposibles de olvidar, como “Yolanda”, de Pablo Milanés: “Esto no puede ser no más que una canción…”, o “La era está pariendo un corazón”, de Silvio Rodríguez: “en cualquier selva del mundo, en cualquier calle”. De esta intérprete ha dicho este último trovador: “voz que es Cuba”. Voz inconfundible que se ha escuchado en los más grandes escenarios y en “cualquier selva del mundo”, así como en los barrios más humildes.

En mi libro en fase de preparación en la Editorial En Vivo, Omara relata que desde niña ella escuchaba a sus padres, nada menos que el pelotero Bartolo Portuondo y su mamá Esperanza Peláez, que cantaban a dúo desde la cocina las obras de Eliseo Grenet y Sindo Garay. Y la artista recuerda: “Mi mamá decía: «Mira, Omarita qué bien baila con los danzones». Porque me gustaba mucho escuchar la radio. Ellos cantaban normalmente a la hora del almuerzo cuando estábamos todos en la casa. Mi mamá y mi papá cantaban a dúo de forma aficionada, no eran profesionales y allí empecé a cantar con ellos. Aprendí y canté «La Bayamesa», de Sindo Garay, que fue la primera que me aprendí y después, «Veinte años»”.

Este disco Mariposas reúne 10 canciones entre las que se halla un arreglo especial para el título “El día feliz”, de la autoría de Silvio Rodríguez. Por su parte, Jesse comparte con Omara la interpretación del tema “Libre”. El disco incluye además un bonus track, un cadencioso arreglo para el tema “Mariposas blancas”.

Proveniente también de una familia musical, hijo de Narciso Suárez, cantante ganador del popular programa televisivo Todo el mundo canta, en el año 1981, el joven compositor Jesse Suárez, junto a Carlos Cartaya y Yusef Díaz han sido los productores del fonograma Mariposas, que llega a nosotros mediante plataformas digitales como Spotify en estos difíciles tiempos de aislamiento social. Son regalos musicales para el alma en la voz de Omara.

Y entonces, en octubre de este año las ventanas virtuales vuelven a abrirse para enviarle desde cada una ella nuestras felicitaciones a Omara Portuondo porque cumple 90 años. A ella llegarán flores y mariposas desde los jardines más recónditos. Estoy segura.

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