23 de julio de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Pasión por la preposición de

Las preposiciones son palabras del tipo II, o sea no cuentan con morfema lexical. Están solo integradas por morfemas gramaticales, clasificadas como relatores subordinantes y no podemos usarlas arbitrariamente
la preposición de

Muchas veces hemos escuchado aquello de: caballo grande ande o no ande. Esta expresión nos indica claramente la importancia que le damos al tamaño físico del caballo, del objeto o de cualquier aspecto de la realidad, sin embargo no por pequeñas las preposiciones en nuestra lengua son menos importantes y les aseguro que a pesar de esto, andan.

Las  preposiciones son palabras del tipo II, o sea no cuentan con morfema lexical. Están solo integradas por morfemas gramaticales, constituyen series cerradas y adquieren su verdadero valor cuando se las relaciona con las palabras que sí tienen morfema lexical. Están clasificadas como relatores subordinantes. Todo esto nos asegura que no podemos usarlas arbitrariamente, pero hay múltiples ejemplos de uso inadecuado de la preposición de.

Analicemos algunos de ellos. Muchas veces leemos o escuchamos:

 1.  Me dijo de que viene mañana.

 2.  Yo no comenté de que su mamá lo sabe.

En ambos casos la preposición de, sobra y hay razones de peso para demostrarlo.

En ambos ejemplos hay dos oraciones gramaticales en el primer caso, el sujeto de la principal … Me dijo, es él o ella y la oración subordinada… que viene mañana funciona como complemento directo de esa principal.

En el segundo caso también hay una oración principal… Yo no comenté y una subordinada…que su mamá lo sabe. El sujeto de la principal es el pronombre personal Yo y de igual forma la subordinada funciona como complemento directo.

Los complementos directos no suelen introducirse con preposiciones y esto vale para sustantivos, sintagmas y oraciones subordinadas. Solo la preposición a puede introducir un complemento directo de persona, objeto o animal personificado.

Ejemplos:

Vi a Mario en la playa.

Amo a mi gata.

Si no es persona u objeto o animal personificados no debemos colocar preposición alguna.

Ejemplos:

Amo mis libros.

Los bañistas vieron un enorme tiburón en la playa.

Quiero referirme también a otro error que no debe cometerse. Se trata de quitar la preposición de donde sí va. En ocasiones escucho o leo:

Tenemos poca seguridad que eso sea conocido.

Estamos seguros que esa agresión es un pretexto inadmisible.

En estos ejemplos también hay una oración principal y una subordinada, pero ahora las subordinadas funcionan como complementos del sustantivo seguridad en el primer caso y en el segundo caso como complemento del adjetivo seguros.

Si decimos en nuestro idioma … Estoy segura de eso, de ti, de tu amor y… Tenemos poca seguridad del conocimiento de ese algo, no debemos omitir la preposición de en los casos de oración subordinada, pues ellas se introducen con la conjunción subordinante que y están regidas por la preposición de, siempre. Son subordinadas que funcionan como complementos de los sustantivos y los adjetivos. Entonces debemos decir o escribir:

 Tenemos poca seguridad de que eso sea conocido.

Estamos seguros de que esa agresión es un pretexto inadmisible.

Entonces podemos estar convencidos de que la preposición de es un caballito pequeño, pero anda y anda con mucha fuerza. Nos toca a nosotros los hablantes garantizar que esa fuerza sea también limpia.

El idioma es para toda una prenda delicadísima. Debemos cuidarla.

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