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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Radio Chic: un ejemplo definidor de su época

Publicación que contribuyó a analizar el mundo radiofónico cubano en la década de los cuarenta del siglo pasado

Radio Chic constituyó una de las revistas más importantes del mundo periodístico de la época de la República, en la década de los cuarenta del siglo pasado.

Esta publicación, de carácter mensual, ve la luz cuando el periodismo nacional parecía haber alcanzado un alto grado de desarrollo, tanto en el orden de su técnica como en el de la organización de sus componentes.
Dicho medio surge con la ardua tarea de confeccionar un periódico, al ser la hija menor de una gran revista, CHIC, con una vasta experiencia ante las dificultades para mantenerse con decoro y dedicarse informar.

Desde el primer número, en febrero de 1945, tuvo un carácter mensual y estuvo dirigida por Yolanda Martín, la cual destacó en la sección Nuestro Saludo:
Radio Chic saluda, con la más cumplida de las genuflexiones, al gran público que será su lector, a la prensa hermana y a todos en general, declarando a la vez que aspira a “ser una más”, nunca a “llenar un vacío, una necesidad”, pretensión in modesta con que salen casi todas las pequeñas publicaciones. Y también declara RADIO CHIC que en sus pequeñas páginas hallarán nuestros lectores las más bellas y escogidas canciones, así como todo lo relacionado con el ambiente radial, cinematográfico y musical, tres motivos que constituyen exigencias para el gran público de este siglo.1

Dentro de las excelencias musicales presentadas en la publicación estaba Nilda Espinosa, quien era una de las intérpretes de los ritmos rioplatenses. Intérprete de tango. Trabajó en RHC Cadena Azul, escenario de sus mejores triunfos. Comenzó a laborar ante el micrófono cuando todavía era una niña. Ello tuvo lugar en la Corte Suprema del Arte, programa que se trasmitía por la CMQ, cuando Goar Mestre no pensaba que algún día sería dueño de las importantes emisoras de Monte y Prado.

Después se trasladó, en calidad de solista, a la Orquesta de las Hermanas Álvarez, que actuaban en uno de los muchos cafés al aire libre que existían en la calle Prado. Cierta noche, Amado Trinidad, entonces Presidente de la RHC-Cadena Azul de Radio, la escuchó; entonces, la potente estación Mil Diez, Radio Popular, reclamó sus prestaciones. Así pasó Nilda al nutrido elenco de estrellas con que contaba la popular radio emisora.

Esta cantante le gustaba al público cubano por ser muy joven, bella y alegre. Además de su sencillez, sinceridad e ingenuidad. Por su encantadora voz, de gratísimo timbre, por su “estilo” único e incomparable, y por el sentimiento que ponía en la interpretación de un triste tango, o canción romántica.

Cantaba obras de Humberto Rodríguez Silva: “Te Esperaré”, “Te dije adiós” (canción-blues), “Amor Tropical” (habanera), “Clavelitos”, “Encarnado” (pregón), “Canto a la luna” (serenata), “Misa de Amores” (habanera). También hizo conocidas las canciones: “Que contento estoy”, “Inútilmente”, “Noche”, “Esperándote”, de Gabriel Ruiz; así como “Un gran amor”, de Gonzalo Curiel.

Además, insertaba en su repertorio temas del compositor Osvaldo Farrés: “Acaríciame”, “Dentro del alma”, “Todo una vida”, “Para que sufras”, “Y estamos en paz”, “No te perdono”, “Estas equivocada”, “Quiero ser tuyo”, “Hasta que digas que sí” y “Nunca te he jurado”.

Mary Mondadeyra, “Rocío de Granada”, es otra de las estrellas en el baile y la canción de quien se publicó en la revista. Actuó en La Habana. Tuvo un contrato cinematográfico en México. Chic la cataloga como: “rocío de miel, sangre y arena, sutileza del Trópico, emoción de la España Inmortal”. Cubana por nacimiento, pero española por los lados maternos y paternos.

Radio Chic esbozó a Carlos Irigoyen, un joven productor de radio que durante 1944 rindió una brillante jornada en el Circuito CMQ. Irigoyen fue llamado por Goar Mestre, cuando se renovaron los cuadros de la emisora de Monte y Prado. Escritor y productor de radio, organizó varias audiciones, dos de las cuales animaba como maestro de ceremonias: La Batalla de los Sexos y El Desquite lo da piedra, ambas de gran audiencia.

Fue colaborador inmediato de la nueva gerencia de la CMQ. Se ausentó de Cuba para trabajar con Sterling Products International, la prestigiosa firma cuya oficina principal radicaba en Newark USA y que tenía agencias en toda América Latina. Se encargó de las oficinas de propaganda y radio en la América del Sur. Visitó México y Venezuela donde aplicó sus experiencias sobre la radio-publicidad.

Ante las preguntas realizadas por Radio Chic a Carlos Irigoyen, por si pensaba regresar a CMQ, destacó:
No. Aunque la CMQ constituye uno de mis recuerdos más gratos, mi posición actual me alejará definitivamente de las Emisoras de Monte y Prado. He renunciado a todos los cargos que en ella tenía: Productor, Director y Animador de Programas, así como miembro del Consejo de Producción que preside el propuso Goar Mestre.

Algunos artistas van a México para actuar durante un tiempo, y luego regresan a la CMQ. Mi caso es distinto porque yo no voy a realizar una “tournée” por el extranjero, sino que me dedico en forma definitiva a prestar mis servicios en una empresa de horizontes más amplios desde luego considerando desde un punto local, el mejor negocio de Radio que puede haber es el que yo tenía en la CMQ, donde se me han dado muchas oportunidades, se ha tratado con muchas consideraciones y he desarrollado una labor retribuida.

Pero, mi compromiso actual es permanente, y creo que mi actividad será más fructífera si la oriento en un sentido panamericano. Por lo pronto estaré varios años fuera de Cuba, y por ello me acompañan mi esposa y mi hijita.2

Sobre los cambios efectuados en la CMQ, valoraba como:
[…] Goar Mestre es un hombre inteligente y dinámico y está comentando un gran negocio para el futuro, cuyos frutos inmediatos no pueden juzgarse todavía. En general, Mestre ha dado un gran impulso al negocio radial, y ha estructurado la CMQ en una nueva forma más sólida y eficiente. No ha hecho más porque-ha encontrado dos obstáculos fundamentales: poca cooperación de parte de algunos anunciantes conservadores, y falta de comprensión por parte de algunos de sus colaboradores inmediatos. Creo que algunos de los hombres que hoy están con Mestre, le traicionarán, más adelante. Otros se caerán por sí solos…Entonces le podrán dar la oportunidad a muchos elementos nuevos que merecen, y que actualmente no tienen oportunidad de demostrar lo que valen, porque no les ha dado el “chance” en la nueva CMQ.

Personalmente, solo puedo tener agradecimiento para Goar Mestre y para Gaspar Pumarejo, a quienes debo muchas atenciones. Pero eso no impide que prevea que en la CMQ habrá grandes cambios en fecha muy próxima.3
Carlos Irigoyen consideraba que Cuba estaba en la vanguardia de la industria radiofónica, tanto en lo técnico como en lo artístico. En la etapa cuando se les impedía a las industrias realizar propaganda, se había logrado sostener el ritmo de nuestro progreso radial, pues al terminar la Segunda Guerra Mundial y recomenzar las actividades el comercio de importación, Cuba había alcanzado niveles insospechados en la radio.

Es válido destacar que el medio había evolucionado en las siguientes etapas: primero, en el terreno de la técnica, se perfeccionaron equipos, antenas, etcétera, hasta poder dar un buen servicio. Esto fue completado por los hitos telefónicos, que ofrecieron asistencia nacional. En el aspecto técnico, existía un standard bastante eficiente.

La segunda etapa fue en lo artístico destacable, al alcanzar valores radiales y se desarrollaron en pocos años escritores, artistas y productores de radio, con bastante eficiencia. Un personal bastante competente laboraba en el medio radial, Goar Mestre había dado un significativo impulso a este sector, ampliando el número del personal especializado en las diversas funciones de radio.

Durante la tercera etapa, cuando terminó la guerra y se reorganizó el negocio de propaganda, no se pagaba en radio más que el tiempo. Las tarifas eran ridículas. Cuando se piensa que un actor, en Cuba, ganaba $2.50 por audición, y que un músico competente cobraba $3.00 por tocar en una orquesta de concierto, no se comprendía que hubiese quienes se dedicaran al arte aquí. De ahí que Carlos Irigoyen precisara:
El siguiente paso para el progreso de la radio entre nosotros, tendrá que ser, forzosamente, una elevación gradual de las tarifas, hasta establecer las retribuciones adecuadas, a los artistas y productores. Hoy, solo dos o tres estrellas afortunadas están cobrando lo que deben cobrar por su trabajo. Cuando se pague el “talento” a su precio razonable tendremos estabilizado el sistema, y entonces podremos lanzarnos a la conquista de los más altos niveles en este moderno arte de los sonidos.4

La publicación evidenció las coordenadas del aliento de su época desde las propuestas estéticas que denotó, así como las contribuciones que ofreció al mundo radiofónico del momento. Es una muestra del legado patrimonial musical de la Cuba republicana que ofrece incentivo para la investigación y justifican el interés de su estudio.

*Máster en Ciencias, historiadora, profesora e investigadora.
Referencias:
“Nuestro saludo”, en Radio Chic. Año 1. No. 1. La Habana, febrero de 1945, p. 3.
2 “Cuantas preguntas a Carlos Irigoyen”, en Radio Chic. Año 1. No. 1. La Habana, febrero de 1945, pp. 18-19.
3 “Cuantas preguntas a Carlos Irigoyen”, en Radio Chic. Año 1. No. 1. La Habana, febrero de 1945, p. 19.
4 Ídem.

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