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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Fernando Hechavarría: “Formar actores es lo máximo”

Acercamiento al destacado actor de teatro, cine y televisión apasionado con la docencia
Fernando Hechavarría

Fernando Hechavarría

Quizás porque sabe que solo compartiendo el hombre logra perpetuarse en la memoria de quienes le conocen, Fernando Hechavarría disfruta enseñar tanto como actuar. Así lo confesó a En Vivo durante una breve entrevista que ofreciera minutos antes de evaluar a sus alumnos en el curso que recién concluyó este año.

Con disciplina y puntualidad, dos de los mejores valores de los periodistas y los actores, todos llegamos al teatro bajo la lluvia, en una mañana de diciembre, al teatro El Trianón.

Aunque distinguido por el tono dulce y dicción perfecta, además de una sonrisa encantadora, a Fernando se le notaba una leve agitación, pues esperaba encontrar en sus pupilos la enseñanza aprehendida, y así como lo hace él, enriquecida durante cada aparición en escena, atendiendo siempre a las complejidades del medio audiovisual y teatral.

Al inicio de la entrevista apunta que sus inicios no fueron en la actuación, sino en 1972, cuando estudia artes plásticas, diseño, pintura y escultura en la Escuela Provincial de Artes Plásticas de Holguín. Aunque me aclara sonriente que nació en Santiago de Cuba. Entonces tenía 13 o 14 años.

Un día uno amigo a quien admira mucho descubre en él dotes histriónicas y lo embulla para que se presente a las pruebas de aptitud con el fin de ingresar en la Escuela Nacional de Arte (ENA). Así comienza “a amar la actuación”.

Cuando ya estaba por graduarse, en 1976, tenía que escoger un grupo de teatro y conoce a Sergio Corrieri, quien estaba fomentando la Compañía Teatral Escambray. Fernando toma la decisión de incorporarse a este colectivo, “donde verdaderamente me gradué como el actor que es hoy día, ética y profesionalmente”, valora.

Entre 1978 y 1994 actúa como parte de esa experiencia del teatro comunitario desarrollado en la región montañosa ubicada en el centro de Cuba. Junto a Corrieri hizo teatro y varios cortometrajes para la televisión.

Luego de cumplir los años de trabajo en el grupo, se traslada a La Habana e ingresa en el Teatro El Público, con el director Carlos Díaz. Desde 1995 ha sido muy reconocida su labor, valga destacar su desempeño en los role protagónicos de Calígula (escrita por Albert Camus), El Rey Lear (de William Shakespeare) o El Público (de Federico García Lorca).

Su entrada a la televisión fue con la novela Cuando el agua regresa a la tierra, que atrajo a los televidentes de manera increíble y le valió el Premio a la mejor actuación masculina en televisión, otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en 1992.

Fernando asegura que de esta novela guarda increíbles recuerdos y habla encomiosamente de Mirta González Perera, a quien agradece mucho de su carrera actoral.

Luego alcanzó una gran popularidad por su interpretación de Nacho Capitán en Tierra Brava, con guion original de Dora Alonso. Para esta puesta en pantalla, el actor compartió con notables artistas como Alina Rodríguez, Rogelio Blaín, Enrique Molina, Luisa María Jiménez, Odalys Fuentes y otros.

Destaca que tuvo el placer de trabajar con un elenco de primera y la magnífica dirección de Xiomara Blanco, inolvidable no solo para los actores sino para todo el pueblo. También formó parte del casting de la telenovela Las huérfanas de la Obrapía, entre otras propuestas dramatizadas.

En 1973, realizó su primera actuación para el cine, en la película La tierra y el cielo, dirigida por Manuel
Octavio Gómez. En su filmografía destacan las participaciones en las cintas Amor vertical y Pon tu pensamiento en mí, dirigidas por Arturo Sotto, que fueron estrenadas en 1997. Por su desempeño en este último largometraje recibió el Premio a la mejor actuación masculina en cine, concedido por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Asimismo actuó en Camino al edén (2006), de Daniel Díaz Torres; Ciudad en rojo (2009), de Rebeca Chávez; Trocadero 162, bajos (2010), de Tomás Piard.
Intervino en varias coproducciones entre España y Cuba (Sabor latino, Cuba, El misterio de Galíndez, Pata Negra), además de producciones exclusivas ibéricas como Malas temporadas, estrenada en 2005. Componen su filmografía más de una decena de películas.

Ha participado en casi 30 festivales internacionales de teatro y cine en países como España, Venezuela, Brasil, Estados Unidos de América, Suiza, Inglaterra, Alemania, Dinamarca, Noruega, Finlandia, México y Panamá.

Cuando le pedimos concluir el diálogo refiriendo sus mayores satisfacciones, mencionó sentirse realizado como actor, padre y esposo, y terminó afirmando: “tanto como actuar, me siento como pez en el agua al asumir la docencia”, pues para él “formar actores es lo máximo”.

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