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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Reinaldo Cedeño Pineda: “Hay que cuidar la factura estética, sin descuidar la altura ética de los productos que entregamos”

El radialista realiza un programa dedicado al documental sonoro en la emisora Radio Mambí, ponderando la capacidad de expresión de ese género para contar historias de la vida real, con arte y con profundidad

Reinaldo Cedeño Pineda: “Hay que cuidar la factura estética, sin descuidar la altura ética de los productos que entregamos”

Cuando volvimos a conversar hace unos días, todavía estaba asustado por el sismo de magnitud 7,1 que sacudió a buena parte del país. No obstante, me habló con pasión de Radio Siboney y del perfil cultural de la emisora en la que trabaja hace 19 años. La originalidad de Reinaldo Cedeño sobrevive en su poesía (¡excelente!) como periodista, promotor cultural, realizador radial… Si tenemos el deseo de hacer una radio amiga del talento y enemiga de la mediocridad, entenderemos entonces la aguda visión, los consejos de quien sueña con el sonido, vive de la palabra y adora la voz.

Tu pasión por la radio, Reinaldo, ¿cómo nace y se desarrolla?

-Desde niño empezaba a bañarme con Por nuestros campos y ciudades, y a comer con Alegrías de sobremesa, ambas de Radio Progreso, antes de ir a la escuela. Eso me trae muchos recuerdos de mi abuela y de mi madre. Incluso, recuerdo Qué piensa usted, profesor, de la desaparecida Radio Liberación. Luego, Radio Rebelde me acompañó y su “ritmo de la vida”, si bien pronto descubrí que no hay un solo ritmo, por supuesto. Crecí escuchando a mi vecino, el locutor José Armando Guzmán Cabrales, a la postre, Premio Nacional de Radio. Siempre admiré mucho a la gente de la radio.

“Pero, ya el hecho de estar trabajando dentro de ella, se debe a un giro en mi vida. Los cambios tantas veces son inevitables. Tal vez por eso sienta hacia la radio un agradecimiento especial, sin ignorar la batalla que implica día por día, y la palabra batalla, creo que es la exacta. Radio Siboney se dedica en exclusiva a la temática cultural y me he sumergido dentro de ella hace casi veinte años. Ya lo he dicho: ser periodista, ser Quijote”.

¿Quién te atrapa más: la radio o la televisión?

-Trato de estar atento, sobre todo, a los espacios noticiosos (por obvias razones de mi profesión), y a los espacios cinematográficos que transmiten tantos documentales como obras de ficción; pero en general, es menos de lo que quisiera. Soy muy selectivo con lo que veo y también con lo que escucho. Sigo aferrado a la lectura, tanto en los libros impresos como de manera digital. Claro, trabajo en una emisora de radio y eso inclina la balanza. Ahora mismo, escribo y dirijo Así suena la vida, un programa dedicado al documental sonoro en la emisora Radio Mambí, y estoy muy inmerso en la capacidad de expresión de ese género para contar historias de la vida real, con arte y con profundidad.

¿Se separa el escritor del periodista o del realizador radial? ¿Esto es posible o es cosa de locos?

-Los brazos se separan si los extiendes, y se juntan cuando das un abrazo, pero ambos siguen en un mismo cuerpo. La creación se multiplica como ramas de un mismo árbol. Solemos establecer demasiadas etiquetas, cavar demasiadas trincheras. Preguntémonos en profundidad: ¿qué es un escritor y qué es un periodista? Creo que tenemos que actualizarnos mucho al respecto. Naturalmente, un artículo, una novela y un reportaje radial tienen características que son inexcusables, pero se fertilizan desde una misma línea de pensamiento, desde un repertorio lingüístico propio, desde un estilo personal, y eso acaba emparentándolo todo. Una cosa no es mejor que la otra, cada una, en su cuerda, puede lograr la excelencia o puede malograrse. Hay grandes crónicas y novelas fallidas, y viceversa. Hay programas radiales que merecen una oda y otros que merecen ser apagados al primer minuto.

Y del periodismo cultural en la radio de hoy, ¿qué me dices?

-El periodismo cultural cubano cuenta con tradición y con voces autorizadas, pero como tendencia hay mucha servidumbre al eventismo y no a los procesos culturales. Falta mucho el por qué y hay demasiado el qué. Se encuentra mucha información y menos interpretación. El periodismo cultural es criterio, siempre lo he asumido así.

“La radio tiene el reto permanente de hacer visible un trazo de pincel o un movimiento danzario, por ejemplo. Es muy fácil tomar la declaración de uno de los actuantes y llenar los minutos asignados. Eso lamentablemente pasa. También hay extravíos, en ocasiones, de popularidad con calidad, de lo último con lo más notable, y de lo premiado con lo mejor. Pero no soy apocalíptico, hay mucha gente valiosa, con nuevas herramientas, que bien enfocada puede aportar.

“Ese es el esfuerzo que trato de hacer en la pequeña emisora Radio Siboney, teniendo en cuenta que el intercambio ya no se produce solamente con los santiagueros, sino que internet ha roto las barreras geográficas. Quiero mucho, por ejemplo, a la revista Música y algo más, a la que estoy tan ligado y que dirige Zulima Nicolau. El momento de las entrevistas ya muchos lo esperan, porque se trata de un intercambio, de un “toma y daca”, de una inmersión. Eso es el periodismo cultural”.

Algunos dicen que en la radio las captaciones son más “objetivas” que en la televisión a la hora de buscar personas con talento… ¿Será cierto esto? ¿Crees en estos criterios?

-La palabra objetividad siempre esconde una trampa a la hora de hablar de arte, porque la creación y la evaluación de ella presupone siempre un rango de subjetividad. Creo sinceramente que en todos lados puede encontrarse el talento, y hay muchos que comparten su trabajo, tanto en radio como en televisión, con igual fortuna. Naturalmente, los criterios de selección y la exigencia en determinadas capacitaciones para entrar al sector, deben seguir perfilándose, sin exageraciones, pero también sin paternalismo ni dañinas permisibilidades. Esos filtros son imprescindibles para no extraviar, por ejemplo, el rostro agraciado con la capacidad de comunicación. Cuando se produce un desequilibrio en ese y otros factores, pagamos las consecuencias. Uno ve cada cosa por ahí.

También he visto en las redes sociales tu rechazo a todo «chiste» que denigre a quienes viven en la región oriental del país. ¿Repite la radio estos dislates o se separa de esos criterios regionalistas?

-La nueva Constitución cubana refrendó en su artículo 41 las garantías contra las formas de discriminación y decidió incluir aquellas que provienen desde el origen territorial, no por gusto. Es un fenómeno que ha tomado cuerpo y no ha sido atendido como se debe, donde subsiste mucho folclor y poco análisis. Estas expresiones no son meramente “chistes”: son una forma de discriminación, más o menos velada, más o menos explícita, impropias de nuestra sociedad. ¿Cubanos descalificando a otros cubanos? Hasta que no se admita lo lacerante de estas expresiones, no se atajará un problema que habla del reblandecimiento del tejido afectivo y espiritual de la nación cubana. Tenemos que aprender a vivir con las diferencias, sin confundir lo diferente como lo inferior.

“La arrogancia cultural y la ignorancia son factores que inciden en estas consideraciones, tal como nos expresara en una entrevista la investigadora Zuleica Romay. Lamentablemente, no hay una verdadera conciencia de esto, sobre todo, en cierta programación dramatizada o humorística muy popular. Hay que cuidar la factura estética, sin descuidar la altura ética de los productos que entregamos. No creo que sea cuestión de medir la cuantía en radio o televisión, o incluso en el teatro o el cabaret, sino de mantener el ojo avizor, siempre, en cualquier lugar”.

 

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