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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Renaldo Infante, una enciclopedia viva

Reseña del intenso quehacer del reconocido profesional de la radio y la televisión
Renaldo Infante, una enciclopedia viva

Renaldo Infante, una enciclopedia viva

Hace tiempo quería hacer una entrevista a este hombre que conozco desde hace tiempo, pero su modestia me lo había impedido, aunque como dice el dicho: “el que persevera triunfa”, y aquí comparto con los lectores una vida llena de interesantes aristas.

Comienza con sus inquietudes de escritor cuando asistía a la Escuela Normal para Maestros de Santiago de Cuba, donde colaboraba en la revista de los estudiantes, llamada Hosana, con diversos artículos.

Comienza a trabajar en la emisora CMKR en un programa dedicado a los estudiantes, que salía todos los días a las 5:00 p.m.; este espacio tuvo gran aceptación de la audiencia y sus asesores fueron dos destacados periodistas: Carlos Selva Yero y Núñez Estrada.

Tras graduarse como maestro, comparte la docencia en la radio con la redacción en los periódicos de la ciudad, como Diario de Cuba, Prensa Universal y el Eco de las Tunas.

Funda con otros compañeros una publicación titulada Heredia Joven y trabaja ardientemente para que se oficialice la Universidad de Oriente.

Después del golpe de estado de Batista, comienza para Renaldo una nueva etapa, pues junto a otros compañeros funda un periódico clandestino llamado Más Luz. En la columna Sin prisas pero sin tregua, criticaba al régimen. Esta publicación era mandada por correo a instituciones y hasta al mismo Cuartel Moncada.

Un suceso interesante en la vida de este hombre fue conocer a Frank País, por medio de su hermano Enzo; en este momento ya el joven revolucionario había fundado el grupo acción revolucionaria.

En 1953, año del centenario del natalicio de Martí, escribe una obra de teatro titulada “El entierro cubano de Martí”, pues coincide con la inauguración del Mausoleo del Apóstol en Santiago de Cuba. Esta obra dramatizada contó con las actuaciones de Enrique Almirante, Magaly Alou y Marcial Avellaneda.

Ya en la radio, y con la ayuda de Félix B. Caignet, desempeña varios personajes en los programas de la época como: Leonardo Moncada, La novela FAB y Lo que pasa en el mundo, entre otras, donde también trabajaban Pumarejo y Arturo Artalejo.

Por otro lado, Renaldo se dedicó a realizar entrevistas a artistas famosos como Bola de Nieve.

En 1958 tuvo que esconderse en La Habana, pues fueron descubiertas sus actuaciones revolucionarias en Santiago; el triunfo de la revolución lo sorprende escondido en la casa del escritor Félix B. Caignet.

Luego, Infante comienza a trabajar con ese grande de las letras que fue Carlos Lechuga y lo hacen jefe del puesto de mando de la emisora CMQ. Por recomendación de Cabrera Infante, lo llaman para que se haga cargo del Museo de Bellas Artes, allí descubre enormes fraudes con las obras de arte, que estaban siendo sacadas del país.

Cuando el comandante Causse llega a La Habana, le pide a Renaldo que regrese a Santiago para trabajar en el periódico Sierra Maestra, donde se desempeña como reportero y editorialista.

Vuelve a La Habana con el encargo de trabajar en las ORI, con César Escalante, como director de un boletín que contenía orientaciones políticas y tenía una salida mensual.

En 1962, cuando se produce la Crisis de Octubre, se transmite una noticia por televisión que no respondía a lo planteado por Fidel, y a él y a otro grupo de escritores, les toca desmentirla.

Al crearse el Instituto Cubano de Radio (ICR), lo nombran comisario político; fue el primer director del Noticiero de Televisión; realizó esta labor durante nueve años.

Luego pasa a realizar documentales con Rigoberto López, y posteriormente se hace director de la programación de Radio y Televisión. Cuando Nivaldo Herrera asume la presidencia del ICR, nombran a Renaldo Infante director general de televisión, atendió todo lo relacionado con la UNESCO cuando se celebra la Conferencia de los países No alineados, con sede en Sarajevo.

Con todo este ir y venir, logra graduarse en la Escuela de Periodismo en La Habana, y pasa a la UNESCO, que lo envía al CIESPAL a impartir clases por cuatro meses, experiencia que le transmite a los asesores cuando llega a Cuba.

Escribió libretos que se transmitieron en emisoras de España, Inglaterra, México y Francia, con motivo del Bicentenario del encuentro de las culturas aborigen y europea.

En su desempeño como dirigente de la TV cubana se entrevista con los directores de la televisión brasileña O Globo, México y Colombia. Como resultado de este intercambio se transmiten en Cuba las novelas La esclava Isaura, Café con Aroma de Mujer, Aguas Mansas y Caballo Viejo, entre otras.

Hasta su jubilación ocupó cargos de asesor de televisión y jefe de información. Escribió libretos para programas dirigidos a niños y jóvenes, entre los que se encuentra Sangre Mambisa.

Ostenta todas las órdenes y condecoraciones del Consejo de Estado y organizaciones nacionales, otorgadas a artistas y dirigentes de la televisión. Fue fundador de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), posee la orden Juan Marinello, la de fundador del Periódico Sierra Maestra y del Partido.

De igual modo, recibió una condecoración en Checoslovaquia y en Santiago de Cuba le entregaron la Llave de la ciudad, también ha recibido la orden de Artista de Mérito, entre otras muchas.

Como apuntamos en el comienzo de esta reseña, Renaldo Infante ha sido y es una enciclopedia viviente, porque actualmente, aún con su falta de visión, sigue escribiendo; entre sus últimas obras se destaca la verdadera historia de Frank País, titulada “Frank País, Leyenda sin Mito”.

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