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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

¿Rompes el silencio?

Series y mensajes televisivos no son suficientes para promover la igualdad de género

Recientemente el canal de la familia cubana Cubavisión estrenó la serie «Rompiendo el silencio», producto comunicativo con una excelente factura audiovisual, un elenco actoral de lujo y lo más importante, buen guión.

A propósito quisiera recomendarles que si desean repetir la oportunidad de verla, pueden acercarse al Joven Club de Computación y Electrónica cercano a su comunidad y adquirirla mediante el proyecto Mi Mochila o pueden descargarlo en la siguiente dirección: mochila.cubava.cu.

Rompiendo el Silencio tuvo buena repercusión en la sociedad cubana en general, debido a que mostró ante nuestros ojos una realidad poco tratada en nuestros medios de comunicación. Digo poco y no nula, pues creo que es meritorio reconocer el esfuerzo anónimo, y en ocasiones sin apoyo institucional, de colegas periodistas, asesores y especialistas para abordar estas temáticas por las diferentes vías de comunicación con los públicos.

No pretendo realizar una valoración en cuestiones técnicas de este material televisivo pues respeto mucho a los profesionales del medio de comunicación, que con pocos recursos hacen magia para alcanzar el éxito en cada una de las emisiones.

Para lograr la realización de una serie que recoja los tipos de violencia que se manifiestan a diario en nuestra sociedad, requirió precisamente de asesoramiento especializado, del criterio de investigadoras sociales y periodistas con años de experiencia en el tratamiento del género y su diversidad en el ámbito nacional. Y ahí está dirigido mi punto de reflexión, es poco probable llamar la atención de un público conocedor como el nuestro si desconocemos las particularidades de la temática.

Aunque nos parezca simple de abordar, requiere de horas de investigación y de contar con la valoración y capacitación, que cada año ofrece el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, con el auspicio de instituciones, Organizaciones No Gubernamentales, proyectos y redes sociales, académicos, medios de comunicación y las redes de la Campaña Únete en Cuba.

Según datos ofrecidos por la Coordinadora Residente del Sistema de las Naciones Unidas en Cuba, Mirta Kaulard, a partir del año 2014 existen 143 de 195 países en el mundo que garantizan la igualdad entre mujeres y hombres en sus constituciones. Sin embargo, la discriminación contra ellas persiste en muchos ámbitos, directa e indirectamente, mediante las leyes y políticas, estereotipos por razones de género, así como de normas y prácticas sociales.

En la educación, aspecto esencial en el desarrollo intelectual de un individuo como la alfabetización, la tasa ha subido de 76% en 1990 a 85% entre las personas adultas. Pero las mujeres siguen representando el 60% de los analfabetos a escala mundial.

En cuanto al derecho de ejercer un trabajo y a su vez adquirir un correcto pago del esfuerzo desplegado, alrededor del 50% de las mujeres de todo el mundo tienen un empleo remunerado, lo que supone un incremento respecto a la cifra del 40% de la década de los 90. Sin embargo, ganan entre un 10% y 30% menos que los hombres por realizar el mismo trabajo.  

Si repasamos los datos de salud, ha habido 45% menos de muertes maternas que en 1990, pero todavía mueren mujeres cada día por causas relacionadas con el embarazo y que pueden evitarse. El 99% de esas muertes se producen en países desarrollados.

En cuanto a la presencia de las mujeres como protagonistas en noticias en la prensa escrita, radio y televisión solo ha aumentado al 24% en el 2010 desde el 17% en 1995. Y el 46% de las historias refuerza los estereotipos de género, mientras que solo el 6% los cuestiona.

Y si de manifestaciones agresivas contra las mujeres hablamos, en 1993 la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, estableció un marco de acciones para luchar contra esta pandemia. Más de 20 años después, 1 de cada 3 mujeres sigue sufriendo de violencia física o sexual, principalmente a manos de un compañero sentimental.

Estos datos que comparto muestran cómo la violencia de género hacia las mujeres y niñas no es una cuestión que le concierne solo a la familia, se ha convertido en un problema social, del cual debemos estar alertas e informados para denunciar y romper el silencio de las víctimas que, en muchos casos, las encontramos más cercanas pero no las hemos visto.

Lamentablemente nuestras instituciones estatales no ofrecen apoyo suficiente para multiplicar el experimento que viene realizando el Fondo de Población de las Naciones Unidas en Cuba, mediante la aplicación de una encuesta de Género que permita conocer en profundidad el bienestar de las cubanas en su diversidad generacional. Ojalá se concrete la idea.

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