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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Todos los cruces conducen al símbolo

Aproximación a las relaciones del pensar y del sentir en la visualidad contemporánea

Cada vez más prevalece en la vida cotidiana un territorio vasto de prácticas de producción de significado cultural. La artisticidad trasciende el espacio reservado en la tradición al Arte-arte, pues se recuperó como patrimonio de lo social, en los procesos creativos lidera la entremezcla de géneros, soportes y mediaciones, en ellos no existen fronteras ni estancos.

Los públicos deben mantenerse atentos al nuevo sentido dado por el artista a su quehacer como espacio de investigación, aprendizaje, búsqueda expresiva, renovación y análisis de temas que preocupan a sus coterráneos.

El escenario mediático es complejo, la desenfrenada guerra mediática hegemónica, colonizadora, impuesta por el (des)orden mundial y las dimensiones financieras, políticas, informáticas y culturales, genera crecientes desigualdades en todos los órdenes de la existencia.  

Por doquier lideran lenguajes y códigos que aportan otras dinámicas a los procesos de lectura y facilitan cambios en esta práctica, pues prevalece una variación de sentido en las relaciones sociales debido al desarrollo de infraestructuras y el incremento de soportes no impresos.

En dicho contexto adquiere protagonismo el símbolo en tanto imagen que desborda la lógica habitual de los significados más frecuentes de cada objeto, propicia la multiplicidad y el carácter en apariencia inagotable de sus contenidos.

Piezas artesanales que reproducen la fotografía del Che, el valor intrínseco de la gestualidad en el arte danzario, la figuración en las artes visuales y en el punto de vista en el audiovisual, resignifican el símbolo como dialéctica de revelación, lo remiten a un contexto espiritual más amplio, en el cual adquiere otra connotación dada la finitud de lo que fue producido y la pluralidad de sentidos manifiestos en la experiencia de la obra.

De acuerdo con el doctor Manuel Calviño, la dimensión simbólica es de vital importancia en cualquier práctica profesional de la Psicología. Una buena comunicación no es tanto una tecnología que se pone en práctica, cuanto una actitud entre las personas.


El experto hace referencia al llamado de Chaplin en la puesta El Gran Dictador: “Pensamos demasiado y no sentimos lo suficiente. Tenemos más necesidad de espíritu humanitario que de mecanización. Más que de inteligencia, tenemos necesidad de amabilidad y gentileza. Solo es posible una relación comunicativa en la que dominen los sentimientos positivos”.

En el diario acontecer todos los cruces conducen al símbolo. La ficción audiovisual responde a la categoría de género cultural y como texto de artisticidad su polisemia estructural propicia el diálogo y la dinámica de nuevos textos actualizados por cada persona desde sus necesidades, aspiraciones y subjetividad.

Otro motivo propiciador de la búsqueda de indagaciones es la relación entre literatura y ficción televisiva en tanto espectáculo que establece disímiles cambios sígnicos y pertinencias correspondientes entre vínculos temáticos, ideológicos, semánticos, culturales y artísticos.

Ambos lenguajes originan transmutaciones, engarces, intertextualidades, lecturas con diferentes matices que en el relato otro deben incentivar lecturas asociativas sin la pretensión de mantener estáticos, inamovibles, maneras diferentes de descubrir, profundizar, revelar pensamientos, conceptos, imágenes icónica y verbal, en fin, los propios referentes dan la posibilidad de construir un sentido otro.

Los espectadores de menos edad, adolescentes y jóvenes, acceden a productos que pasan de mano en mano en diferentes medios tecnológicos, de ahí la importancia del aporte de la tv en la formación de un tipo de lector capaz de interesarse por lo mejor de la cultura propia y universal.

La televisión erige mundos posibles, reproduce actitudes que los públicos aceptan o rechazan cuando reciben múltiples mensajes. Desde este medio se impone la comunicación de saberes en beneficio del intelecto, la imaginación, y el disfrute de los públicos.

Como dice Stanislavski en Mi vida en el arte: ¿Cómo separarnos a nosotros y a todo lo que dentro de nosotros ocurre de los mundos de la luz, el sonido y las cosas, entre las cuales vivimos y de las que depende la psicología humana”.

No olvidemos que el impacto de la TV mantiene un papel protagónico en la escena cubana y trasciende en la sociedad como medio de comunicación, orientación, información, facilitación de cultura y entretenimiento.
Lo que no se visibiliza en la pantalla televisual, no existe, y lo construido en ese artefacto, se legitima, sin dilación deben ser prioridades impostergables el pensar y el sentir su trascendencia en la visualidad contemporánea.

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