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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Tratamiento de la tuberculosis en los medios radial y televisivo

Este tema suscita investigaciones para conocer la evaluación de los públicos

Los medios de comunicación masiva, en especial la televisión, tienen entre sus funciones: informar, divulgar, educar y entretener. La Televisión cubana muestra una conjunción específica de las funciones de la divulgación y la educación, lo que identifica, entre otros aspectos, a nuestra televisión si la comparamos con el resto.

Una de las directrices fundamentales de nuestras políticas públicas es la salud  y la sistematicidad de la divulgación de la información en los medios, que debe estar en correspondencia con estas políticas.

Según indican resultados de múltiples estudios, la televisión continúa siendo uno de los medios más empleados por los públicos aun cuando han proliferado los medios alternativos, por tanto, se torna plataforma imprescindible para emitir mensajes promocionales de esta índole.

La tuberculosis (TB) es una enfermedad que afecta grandemente a los países subdesarrollados.Todos somos vulnerables. Cuba cuenta con un Programa Nacional de Control de Tuberculosis1, que es del conocimiento del personal de la salud y que tiene entre sus principales objetivos: reducir la morbilidad y la transmisión de la enfermedad en el país, fortalecer la pesquisa e introducir la pesquisa activa a población residente en asentamientos críticos y en grupos vulnerables, el estudio de individuos vulnerables y la realización de terapia preventiva.

Junto a este Programa Nacional se inserta igualmente el papel de los medios de comunicación asumiendo la función de prevención de la enfermedad a partir de divulgar la información sobre esta.

El hecho de que los países con más pobreza poseen los mayores índices de la enfermedad, el desconocimiento sobre la TB que se deriva en la baja percepción de riesgo, el carácter contagioso, los estigmas, los problemas de género y la población vulnerable e invisibilizada, son situaciones reales con las que debe lidiar el Ministerio de Salud Pública, la institución que controla la repercusión de esta enfermedad, y que debe conocer la audiencia, el receptor o enfermo potencial.

Los medios de comunicación masiva deben transmitir de manera eficaz la información sobre la enfermedad para que los receptores tomen medidas a fin de prevenir la tuberculosis, que es en definitiva el objetivo primordial.

¿Los públicos poseen percepción de riesgo? ¿Son eficaces los mensajes transmitidos por los medios sobre esta enfermedad?
Se han realizado estudios en el Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de RTV Comercial, a solicitud del Instituto Cubano de la Radio y la Televisión, para conocer la evaluación sobre el trabajo de los medios en la divulgación de información sobre la TB.

La población entrevistada, excepto las personas viviendo con VIH consultadas, no tiene percepción de riesgo con respecto a la tuberculosis y pudo constatarse, en la mayoría de los casos, el fraccionado nivel de información de los sujetos con respecto a la enfermedad.

Por otra parte, los médicos y especialistas opinaron sobre la importancia de dirigir mensajes a través de los medios para toda la población vulnerable y enfatizar la significación de la responsabilidad individual ante esta enfermedad; los expertos destacaron la importancia del trabajo preventivo en las instituciones de salud; los realizadores insistieron en la elaboración de propuestas atractivas, dinámicas y  coherentes.

Todos  coincidieron  en que  la divulgación de la información sobre TB en los medios debe ser más sistemática y puede estar insertada en horarios estelares para que los públicos accedan a ella.

Lo cierto es que los espacios de orientación social Cuando una Mujer (en TV) y Por nuestros campos y ciudades (en la radio), los spots, los espacios informativos y los dramatizados en sentido general, son los  tipos  de programas, según la apreciación de los grupos más vulnerables a la enfermedad, más adecuados para transmitir  mensajes sobre TB.

Se ha constatado que más del 65 % de la población ha obtenido información a través de la televisión, más del 40 %, a través de la radio y que más del 30 % ha considerado el tratamiento del tema en los medios como “necesario, importante e instructivo”2, por tanto, debe sacársele provecho  a estos medios,  empleados por los públicos con el fin de informarse, entretenerse y contribuir a incrementar ese “conocimiento fragmentado” que aún posee la población sobre esta enfermedad.

Otro resultado que no debe perderse de vista es la incidencia de la baja percepción de riesgo de los sujetos en el comportamiento ante la tuberculosis. De ahí la necesidad de la pesquisa activa en aras de detectar a tiempo posibles casos de enfermos de TB.

Por este motivo, las palabras de orden para la divulgación de la información son: intentar pensar y actuar diferente; es importante avanzar con eficacia en la promoción de salud a través de los medios de comunicación, lo que implica mayor prevención.

También resulta vital diseñar estrategias que posibiliten: incrementar la investigación sobre el tema por parte de los directivos y realizadores, aumentar las acciones educativas, sensibilizar a los diferentes sectores de la comunidad y grupos vulnerables, evaluar las necesidades locales e identificar los posibles obstáculos que se oponen a la lucha contra la tuberculosis.

Todavía cuando la evaluación sobre la programación de este tipo es favorable en sentido general, en ocasiones, los sujetos no recuerdan los nombres de programas televisivos que tratan estos temas, este es un indicador objetivo de la situación actual.

Queda evidenciado que no siempre los contenidos y la forma en que son reflejados los temas de salud en los medios logran que las personas sean más sanas, más conscientes de la importancia de la salud y más conocedoras de lo que deben hacer para mantenerla e incrementarla.

No obstante, el tema puede explotarse bien si atraviesa estratégicamente toda la programación, teniendo en cuenta las recomendaciones de los públicos estudiados, abogando siempre por mensajes persuasivos interesantes, atractivos para la población general y los grupos más vulnerables a la enfermedad.

Que los mensajes sean precisos, simples, claros y con muy poca terminología científica. Estos criterios defienden la posibilidad de divulgar el tema fundamentalmente en spots, informativos, de orientación social y en dramatizados, hecho que puede convertirse en indicador de éxito en la transmisión de los mensajes educativos y preventivos de tuberculosis en el contexto mediático.

Continúa siendo importante fomentar la cultura de los individuos, promover los cambios de comportamiento, cualquier mensaje de salud debe tener implícitas conductas de prevención e involucrar más a la población; hacer más sistemática la estrategia de divulgación de la información de TB en los medios, diseñarla de forma más horizontal, desde las políticas públicas.

La eficacia de los medios de comunicación en la promoción de la salud depende esencialmente de  la difusión de la  «información exacta y actualizada de manera simple y convincente para que el público corriente la comprenda y actúe de acuerdo con ella”.3

* Especialista del Centro de Investigaciones Sociales de RTV Comercial

Referencias:
  Programa Nacional de Control de Tuberculosis en Cuba. Manual de normas y procedimientos. La Habana, 2010 (Segunda edición). Ministerio de Salud Pública. Dirección Nacional de Epidemiología.
2 Informe de investigación: “Algunas consideraciones sobre la temática de la Tuberculosis en los medios radial y televisivo”. Centro de Investigaciones Sociales, octubre de 2014.
3 Manuel Martín Algarra: “Las campañas de comunicación pública. La comunicación y salud como campo de estudio”.

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