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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Un cascabel para el teleperiodismo en Cuba

El libro de Maribel Acosta, Doctora en Ciencias de las Comunicación y Premio Nacional de Periodismo en Televisión, brinda enfoques sobre el periodismo televisivo cubano

Tanto para el público, como para muchos profesionales de la información y la comunicación televisiva un tema suscita perennes debates. De hecho, capítulos como la calidad, la veracidad, el ajuste con la realidad, los alcances y las posibilidades del teleperiodismo cubano parecen vivir en perenne revisión. El público, sus hacedores y no pocos especialistas que se enfrentan al estudio de esta compleja entidad creativa, renuevan constantemente sus miradas sobre este asunto. Ahora mismo, en medio de las muy complejas circunstancias que vive la Isla y en especial a partir de ese auge de opiniones que representan las redes sociales, este diálogo cobra reiterada vigencia.

En este contexto son muy necesarios los enfoques que analizan nuestro periodismo televisivo y todo lo objetivo y subjetivo que rodea su quehacer. Por ello, un libro como ¿Tiene cascabel el gato? Miradas al teleperiodismo de la Revolución introduce significativos aportes a este debate. De la autoría de la periodista y profesora universitaria Maribel Acosta Damas, el título que publicó la Editorial En Vivo en el 2013, se basa en una investigación y varias entrevistas, que poseen valores y argumentos nada envejecidos, en especial desde el recuento histórico.

La escritora, reportera de nuestros medios televisivos y profesora titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana, es Doctora en Ciencias de las Comunicación y Premio Nacional de Periodismo en Televisión. Maribel Acosta también posee también diplomados en estudios macroeconómicos y en comunicación audiovisual, por diversas facultades de altos estudios, tanto en Cuba como en Ecuador. También ha desempeñado diversos cargos de dirección en la Unión de Periodistas de Cuba y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, entre otras instituciones. Con tales cartas credenciales, huelga detenerse más en sus conocimientos sobre el tema abordado.

En otros textos de esta sección hemos hecho hincapié en lo necesario del rescate de la historia de nuestros medios. Todavía la televisión no cuenta con el mismo bagaje bibliográfico que otras producciones mediáticas cubanas, como el cine, por sólo poner un ejemplo. De ahí que este libro suma un buen paso más de ese camino. Por otro lado, un viejo adagio reza que quienes no conocen el devenir de sus errores, están condenados a repetirlos. Tal vez esa sea una de las principales enseñanzas que deja la lectura de este texto.

Por una parte, hay un bien documentado y ágil recuento de la historia y los contextos del teleperiodismo cubano luego de enero de 1959. Los hitos como el nacimiento del Noticiero Nacional de la Televisión cubana y sus pasos fundacionales; el establecimiento de directrices y políticas editoriales; los mimetismos y diferencias, a lo criollo, que en los años setenta lastraron o ayudaron en los predios de la información televisiva y su estructuración y orden institucional; las intenciones, mejoras tecnológicas y aperturas de los ochenta y luego la llegada de los años noventa, con la caída del campo socialista y el asentamiento de lo más crudo del llamado periodo especial, conforman esta sección.

La segunda parte del texto es un material jugoso y de sumo interés. Una serie de entrevistas a periodistas, directivos, ora fundadores ora continuadores, pero participantes directos todos en esa misma historia, sube la cota de aportes del libro. Dagoberto Peñalver, Renaldo Infante, Freddy Moros, Antonio Resillez, Antonio Moltó, Francisco Villanueva, Rodovaldo Díaz Oliveras y Froilán Arencibia, brindan sus criterios. Las memorias, las políticas editoriales, las censuras, los aciertos y desaciertos de años de labor, se diseccionan sin tapujos. Un destaque para el cuestionario insistente, que profundiza, y que busca hasta el último resquicio de los hechos y argumentos en cada respuesta.

Como afirma Freddy Moros en el prólogo, el texto se atreve y “analiza los sucesos, examina el ejercicio desde una mirada más ancha que él mismo, o sea, desde el devenir de la Revolución Cubana. Por tanto, es memoria e interpretación, hallazgo y nuevos enigmas…”. Queda hecha así la invitación a la lectura de este título. Las pantallas de papel de ¿Tiene cascabel el gato?… esperan por ser abiertas.

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