Un coro de voces indispensables: el legado femenino que forjó la cultura cubana
Con la sabiduría serena de sus 81 años y la mirada aguda de quien ha dedicado su vida al periodismo, Ángela Oramas nos entrega una obra fundamental: La consagración de veinte mujeres. Este libro es mucho más que una colección de biografías; es un acto de justicia histórica y un homenaje íntimo a un grupo de cubanas cuyas vidas, entrelazadas con los medios y la cultura, han modelado el perfil profesional y ético de toda una nación. Publicado en circunstancias de notable escasez material, el volumen es ya un testimonio de la misma resiliencia que busca documentar, gracias al esfuerzo de editoras como Norma Gálvez Periat, una de las 20 protagonistas.
El mérito central de Oramas reside en su trabajo de arqueología afectiva. Con paciencia y una escucha profundamente empática, reunió los testimonios de estas profesionales que, durante décadas, operaron en un entorno no siempre favorable. El libro es el resultado de ese minucioso rescate: un mosaico coral donde cada pieza es una vida dedicada a vencer obstáculos, romper techos de cristal y consagrarse a su oficio con una pasión que trasciende lo personal.
Oramas nos presenta a estas mujeres no como figuras aisladas, sino como un colectivo pionero que, desde la radio, la televisión, el cine, el periodismo, la literatura, la edición y la gestión cultural, tejieron la memoria audiovisual y narrativa de Cuba.
Entre ellas encontramos a las que abrieron caminos donde antes solo había exclusiones como la primera locutora de la radio nacional y la primera mujer en alcanzar la vicepresidencia del organismo rector de los medios. Junto a estas, destacan, además, las creadoras polifacéticas que brillaron simultáneamente ante las cámaras, en las tablas y tras los micrófonos, así como las periodistas e investigadoras que, con mirada crítica y compromiso social, defendieron desde sus espacios la equidad y la justicia.
El libro también recoge las voces de aquellas cuya trayectoria es un ejemplo de superación personal, habiendo forjado su destino desde realidades marcadas por la adversidad, para convertirse en referentes de independencia y tenacidad. Y no faltan las guardianas de la memoria institucional que desde la edición y la investigación aseguran que esta historia, la de todas, no se pierda.
A través de entrevistas íntimas y semblanzas cuidadosamente elaboradas, Oramas logra algo extraordinario: humanizar la leyenda. Sin revelar los pasajes más íntimos que son el tesoro de la lectura, la autora perfila a estas 20 mujeres en su dimensión completa, mostrando no solo sus éxitos públicos, sino la textura de sus luchas, sus dilemas y la fibra de su carácter. El resultado es una narrativa que evita el simple panegírico para ofrecer un retrato complejo y conmovedor de un «camino de rosas y espinas» compartido.
En este texto, Ángela Oramas demuestra su capacidad de humanizar la leyenda pues nos muestra la dimensión completa de sus protagonistas: sus sueños truncados, sus duelos, sus amores complejos y su lucha constante por un espacio propio en un mundo profesional que no les regalaba nada.
La consagración de veinte mujeres es, por tanto, un documento histórico de valor incalculable, un manual de resiliencia y un homenaje tejido con la urgencia del afecto. Es un libro esencial para entender la construcción de la cultura cubana moderna y un faro de inspiración para las generaciones presentes y futuras. Una lectura imprescindible.
He aquí los veinte nombres que protagonizan las páginas de este testimonio colectivo: Rosalía Arvales González, Yosuvara Blanco González, Josefa Bracero Torres, Zaida Casas Rodríguez, Aurora Pita Alonso, Soledad Cruz Guerra, Lourdes de los Santos Manos, Norma Gálvez Periat, Heidy González Cabrera, Gladys Goytisolo Sinué, Virgen Gutiérrez Mesa, Caridad Martínez González, Ania Ortega, Mirta Rodríguez Calderón, Arleen Rodríguez Derivet, Piedad Subirat, Sara Más, Esther Suárez Durán y Lázara Lizette Vila Espinosa.