20 de abril de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

De nuestro ayer. UN MOMENTO TRASCENDENTAL: 1492

El Gran Almirante, una figura presente tanto en los libros de historia como en series televisivas.
los libros de historia

El día dos de enero Boabdil, rey moro de Granada, entrega su ciudad, llorando. Entre los espectadores se halla un marino llamado Colón.

      En un campamento militar, a las afueras de Granada, se firman las Capitulaciones de Santa Fe. Antes de encontrar la América, ya los Reyes Católicos están disponiendo de ella. (“Se repartieron la piel del oso antes de cazarlo”, ha comentado un historiador). A Colón todo le prometen: desde el uso del “don” hasta ganancias y poder inconmensurables. Los inescrupulosos Reyes Católicos, cuando les convenga, harán papel mojado del célebre contrato.

      Parte Colón de Palos. Escala en Canarias, antes de adentrarse en Mare Tenebrosum.

      Alejo Carpentier evalúa a los expedicionarios: “…la marinería era mala. Más cristianos de reciente bautizo, granujas huidos de la justicia, circuncisos amenazados de expulsión, pícaros y aventureros, que gente de la iza y de la orza, gente de oficio…”.

   Cuba, primera tierra importante que Colón visita. A través del tiempo, se han propuesto innumerables lugares de desembarco: Puerto Padre, Samá,  Bahía Naranjo,  Baracoa. El tan traído y llevado Washington Irving escoge a Nuevitas. Pero hoy casi todo el mundo está conteste en la opinión de que tocaron tierra en Bariay. (Todavía en 1830 la Sociedad Patriótica de La Habana, que agrupaba a los mejores cerebros de la época, en un documento nos habla de “la llegada del almirante D. Cristóbal Colón al puerto de Nipe”).

    Haciendo gran alarde de pretensos conocimientos  geográficos, Colón exhibe los instrumentos de marear, para concluir ubicando a Cuba en los 42 grados norte, latitud en que hoy se halla nada menos que Boston.

   Bajan a tierra, y en ella se adentran dos bragados exploradores: Jerez  y Torres, este último un judío converso que hablaba caldeo, árabe y hebraico (lo cual de bien poco le serviría para comunicarse con los indocubanos). Iban a ser los primeros europeos que viesen fumar tabaco.

   El Almirante bautiza a Cuba como Juana, adulando a los Reyes a través de su hijo Juan, Príncipe de Asturias. Pero el intento –al igual que el de llamarla Fernandina – iba a ser fallido, pues la Isla conservaría su nombre aborigen.

   Año decisivo en el mundo hispánico, con los más opuestos signos: desde la Gramática inaugural del sevillano Nebrija, hasta la expulsión de los judíos, una de las causales para la ruina de España.

   Y, además, año en que Colón nos “descubre”. (¡Como si aquí no hubiese habido gente, sino sólo almiquíes y jutías!).

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