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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Un oasis radial para la música anglosajona

El programa Melomanía, de Radio Ciudad de La Habana, celebra su 25 aniversario

“Es un programa que hay que cuidar”, insiste Tamara Peró, conductora del espacio que desde hace un cuarto de siglo confiere una banda sonora de excelencia a las noches radiales habaneras. “Ha sobrevivido a muchos prejuicios, incomprensiones, malas interpretaciones”, asegura. Porque ser el único en el éter capitalino que difunde solo música anglosajona sin importar géneros, además de singular constituye un reto.

Para Melomanía, El gran musical, transmitido de lunes a viernes y de 8:00 p.m. a 9:00 p.m., por las ondas de Radio Ciudad de La Habana, sus banderas han sido, por momentos, también sus molinos de viento.

“Durante mucho tiempo la radio se vio reducida a no escuchar música en inglés, debido al diferendo político con Estados Unidos. Preocupaciones en gran parte superadas, aunque no del todo por algunos”, explica Tamara, quien destaca la cuidada selección musical.

“Nuestro programa, como la mayoría en la radio, trata de educar. Es mentira que pongamos todo lo que los radioyentes solicitan. Pero sí nos nutrimos muchísimo con las cosas que piden los jóvenes, que son quienes nos escuchan en su mayoría. Como ponemos la música anglófona más actual, nos sienten como un termómetro.

“También nos retroalimentamos. Tenemos muchos colaboradores que nos aportan el último disco de algún solista o agrupación, quizás salido hace pocos días, y nos permiten compartirlo. Es un programa riquísimo, muy suelto, muy espontáneo”, asegura.

Al consultar la ficha técnica se comprueba que Melomaníaestá concebido como una discoteca. “Puede tener apoyatura de alguna nota sobre algo interesante, o damos información sobre los intérpretes o discos, pero no es lo usual; es un programa de presentar y despedir música”, aclara la comunicadora.

Tamara recuerda a los, a su juicio, “monstruos” de la locución que pasaron por el espacio, como José Luis Bergantiño, Joel Valdés o Michael O´Connor, “cada uno de los cuales le impuso su sello”. Sin embrago, es a Daniel Piña, uno de los directores, a quien agradece de manera especial, por abrirle las puertas y dejarle ser la única voz femenina que ha dialogado con melómanas y melómanos, durante algo más de ocho años.

“Piña defendió la idea de que yo hiciera Melomanía, pues no se lo permitían, por aquello de que solo habían pasado por aquí voces masculinas. Muchos en la radio se encasillaban en el plano de lo efectista, y veían a la mujer solo para programas de facilitación social o dramatizados, no para conducir uno con música en inglés y donde hablara de grupos de rock.

“En esos momentos ni siquiera era una locutora experimentada o conocida, que al menos hubiera garantizado que iban a seguir por la voz. Al final se ganó la pelea. Fue un cambio muy fuerte, transgresor”, reconoce, para luego agregar que la conducción “de un espacio como este exige características especiales, como tener conocimientos sobre la lengua inglesa”.

La entrada cuesta la razón

Así refiere uno de los spot del espacio. Y la incorporación del actual director, a juicio del equipo, supuso una nueva etapa para Melomanía, mucho más ecléctica, pues quien lleva la batuta suele imprimir su personalidad y gustos en la selección musical. Hubo quienes cargaron la mano en el rock más duro y metalero, hasta otros que se decantaron por el pop y el rock más light o “fresa”, a lo Elton John o Barbra Streissand, aducen.

Raysel Álvarez se sumó al equipo el 2 de julio de 2012. “Hice algunos cambios en la banda sonora. Aunque muchos spot son muy parecidos a los de antes, se modernizaron al incorporarles, por ejemplo, la nueva numeración telefónica para que los oyentes se comuniquen.

“Se incluyeron además segmentos como el dedicado a las bandas sonoras de películas, los martes y jueves. También está la banda de la semana, espacio dedicado a un mismo grupo o artista, del cual se coloca un tema diario. Trato de que si el intérprete o agrupación poseen varios discos, poner al menos un tema de cada uno”, explica.

Comenta que su aporte ha estado “en otorgarle una mayor variedad al programa. Propongo diferentes géneros en cada emisión, -blues, rock en sus distintas variantes o tendencias, balada, pop rock-, desde lo más moderno hasta los clásicos, de los cuales salen dos cada noche”.

Lamenta, no obstante, la ausencia de un asistente de dirección para recepcionar las llamadas telefónicas, “que son bastante y donde se solicitan temas, al igual que a través de los SMS o mensajes a través de la línea de móvil habilitada. Disponemos de una ficha donde se recogen nombre, peticiones o saludos, lo cual nos permite evaluar el raiting y conocer inquietudes y gustos. Durante cada emisión suelen llamar de 20 a 25 personas y recibimos de 10 a 15 mensajes”, resume.

César Hidalgo, de 34 años y residente en el municipio Cerro, es uno de esos fieles que durante los tiempos de la universidad, no se perdía emisión alguna de El gran musical. “Recuerdo que en el piso de la beca, en 12 y Malecón, nos reuníamos en el cuarto cada noche para escuchar a Metallica, Guns and Roses, System of the Down o Linkin Park. También nos gustaba la parte dedicada a los clásicos. Aunque ahora la dinámica de trabajador es otra y los tiempos libres son menos, escucho el espacio siempre que puedo, pues creo que realizan una acertada selección de los temas”, dice.

Un lugar para noveles y clásicos

Para Tamara, la flexibilidad en la concepción de Melomanía, permite incluir hasta una entrevista en vivo. Por eso reprocha que “pese a la apertura que vive el país, y cuando tantas estrellas de la música anglosajona visitan la capital, no nos enteramos de nada. Todos esos grupos o solistas pudieran venir a nuestro espacio –dedicado por entero a la música de naciones angloparlantes, recalca-, y conversar con nosotros, además de resaltar su trayectoria”, argumenta.

Echa de menos asimismo la estrecha colaboración que en su momento existió con promotores de la Agencia Cubana del Rock y el Maxim Rock, “cuando venían especialistas y disertaban sobre solistas o bandas afamadas y nos permitían conocer más sobre sus carreras e hitos”.

La locuaz comunicadora precisa que Melomanía sigue siendo la voz de eventos como el Festival Love in por la Paz y la Ecología, y se hace eco de los principales eventos relacionados con Fábrica de Arte, proyecto liderado por el músico X Alfonso.

La vasta experiencia de Armantina Almiñaque, una de las principales asesoras de la emisora joven de la capital, ofrece otras luces sobre por qué El gran musical no debe perderse.

“El rock con sus tendencias y estilos necesita un lugar en la radio, como mismo ocurre con la trova, la salsa, la canción romántica o las rancheras. Los jóvenes deben disponer de un espacio que provea novedades musicales, a la vez que eduque el gusto y muestre la grandeza de los clásicos musicales del mundo angloparlante. De lo contrario, se corre el riesgo de perder un sector importante de la audiencia, ante las bondades de los diversos dispositivos de reproducción de audio y video”, reflexiona.

Añade que Melomanía (ir)radia música de calidad, “bien seleccionada y acompañada de informaciones para contextualizar y aprender. Durante mucho tiempo el rock y géneros afines estuvieron muy estigmatizados por prejuicios de índole político. Todo lo que oliera a ellos era considerado herético y hubo una cruzada en su contra. Por suerte, los tiempos han ido cambiando”. Así también piensan melómanas y melómanos que cada noche, a las 8:00 pm, sintonizan Radio Ciudad de La Habana.

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