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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Una calle que se abre desde la televisión

En la revista Una calle mil caminos ha prevalecido este verano del 2020 una mirada joven y fresca que se sustenta en una sólida investigación en la mayoría de los temas tratados en cada emisión
Una calle mil caminos

La mirada hacia la adolescencia y la juventud contó con un espacio bien ganado dentro de la programación de verano a través de la propuesta de Una calle y mil caminos. Esta revista, que incluye dramatizados ha madurado en su conceptualización estética y el tratamiento de temáticas que no por conocidas dejan de adquirir especial connotación.

El espacio, transmitido por Cubavisión los sábados a las 2:00 p.m., exhibió seis telefilmes de estreno: Resurrección, Luna Mía, Juegos de vida, Muerto por Carol, Pasos firmes y Para toda la vida.

En la temporada estival del 2020, y a mi juicio con excelente horario vespertino de sábado, este espacio ha abordado temas como el fraude escolar, no solo desde la urgencia juvenil, sino también desde la responsabilidad cívica de profesores; las relaciones interraciales, la homosexualidad femenina, el bullying, la orientación profesional, la maternidad y la paternidad responsables en la adolescencia, entre otros temas, lo que significa que el espectro de las narraciones concebidas para las puestas en pantalla ha sido seleccionado con detenimiento y seriedad.

Actuaciones aparte, unas más logradas en historias que en otras, lo más acertado de las narraciones es el propio respeto desde el cual se aborda, sin conclusiones donde medie el socorrido y, por esa razón, a veces odiado “teque”, las insatisfacciones, los momentos de goce e irreflexión. Todos estos temas se suceden cada semana con la sutileza necesaria para que dejen un buen recuerdo en los espectadores. A esto se suma la armonía con que artistas reconocidos alternan con jóvenes actores logrando situaciones veraces de buena factura.

La vida simbólicamente representada como esa “calle” que atraviesan los jóvenes con sus padres, pero muchas veces solos sin poder contar con ellos, en este verano ha lucido para bien de la televisión mucho más ancha y con menos “baches”. Los realizadores han tenido la osadía de decir y decir bien, sin tapujos –y algo muy importante–, sin tener que acudir a lo burdo y mucho menos a lo chabacano, aun cuando los discursos han tratado de moverse por distintos estratos sociales.

Prevalece una mirada joven y fresca que se sustenta en una sólida investigación en la mayoría de los temas, y eso siempre resulta reconfortante; de ahí que el aplauso llegue a este espacio que abre múltiples posibilidades de lecturas sobre esta calle que se abre desde la televisión.

                                                           Parte del elenco del telefilme Para toda la vida.
                     Magda González Grau, a la derecha, es la directora general de la revista Una calle mil caminos.
Este telefilme dirigido por Magda González Grau y con el guion de Amilcar Salatti expone la historia de una adolescente y un joven que deben asumir, sin planificarlos, la maternidad y la paternidad responsables.

 

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