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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

¿Ver e imaginar?

Acercamiento a temas y estéticas que se promueven en la TV durante el verano

En la actualidad se abre paso una nueva posición frente a la imagen, apoyada en la nueva historia cultural que recupera la oralidad, como fuente de conocimiento, y en el carácter estratégico de las tecnologías.

Sin duda, la comunicación deja de ser un movimiento exterior a los procesos culturales para convertirse en un movimiento entre culturas.

El medio televisual no puede estar ajeno a estas realidades. Durante el verano crece el desafío de complacer a los públicos que se mantienen ansiosos ante la pantalla con múltiples expectativas. Canales nacionales y telecentros intentan enfrentar el complejo reto.

Como se sabe, el medio siglo de historia del documental latinoamericano apenas se conoce. Poéticas, filosofías y experiencias, quedan relegadas en los archivos o carecen de oportunos destaques, sobre todo en horarios estelares.

Un acierto del diseño de la programación es el Ciclo de documentales de realizadores cubanos (Multivisión, sábado, 7:20 p.m.). Los más jóvenes desconocen una buena parte de obras y nombres de directores valiosos. Según ha reconocido la documentalista Niurka Pérez: “Para mí es importante la no ficción como expresión de la verdad. Se trata de unir valores de raíz, conceptos fundadores a nuevas posibilidades de expresión artística”.

Diferentes temáticas y estéticas lideran durante el período estival en la TV. Una mirada reclama la danza, sus coreógrafos e intérpretes. No olvidemos que esta manifestación recibe los influjos del arte dramático, de sus textos y dramaturgia. Todos los acontecimientos por muy literales que sean privilegian un hecho escénico, en el cual se expresa el pensamiento del coreógrafo y establece un puente de comunicación con los públicos.

Así lo patentiza el espacio ¡Bravo! (Canal Educativo, lunes, 9:00 p.m.) al transmitir la temporada que presentó Danza Contemporánea de Cuba en febrero pasado.

No lo olvidemos, las tecnologías construyen un nuevo sujeto digital, pues cambia la participación asumida como una práctica cultural en la apropiación y los usos de todo tipo de mercancías.

Un enfoque abarcador de realidades, conflictos, situaciones y personajes privilegia Una calle, mil caminos (Cubavisión, sábado, 2:00 p.m.), en cada emisión se promueven diálogos y reflexiones con jóvenes de diferentes edades.

En opinión de la destacada actriz Andrea Doimeadiós, “revelar valores mediante la ficción enriquece a los humanos en todas las edades. También el género dramático motiva en los jóvenes el interés hacia la literatura, ya sean cuentos, novelas o puestas teatrales”.

Promover las jerarquías artísticas con intencionalidad no puede ser solo una prioridad del verano. Constituye un propósito del programa Un palco en la ópera (Canal Educativo, viernes, 9:00 p.m.) que conduce el profesor Manuel Vázquez Millares. Es legítimo formar el gusto por la buena música, transmitir legados de valores y normas de conducta indispensables para toda la vida.

Por doquier pulula la conjunción de pantallas, ordenadores, video juegos, estos familiarizan a los espectadores con disímiles modos digitales de acercarse al mundo, a lo cual se añade la conciencia de pertenecer a una región más amplia que al país propio.

Sobre todo durante el período vacacional, para “desconectar” del estrés cotidiano, viajan por diferentes vías el peor reality show, la impúdica invasión del espacio privado, la vulgarización. Para contrarrestarlos se requiere actualizar la mirada acerca de la praxis del arte, estudiar los procesos culturales sin estancos ni olvidos. Los públicos establecen vasos comunicantes entre imágenes, sonidos, y vida cotidiana, lo cual puede situar la producción televisual en una situación movilizadora, menos vertical, en búsqueda de simetrías en las relaciones de diálogo para mover ideas en el escenario social. Otras veces, diálogos almibarados, violencias de todo tipo, adormecen el pensar.

Los públicos inteligentes, participativos, deben estar atentos para ver e imaginar, conocer y disfrutar lo valedero de las culturas nacional e internacional que promociona la TV, una práctica cultural que merece larga vida, pues beneficia a todos los humanos.

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