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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Verónica Lynn: actriz de todos y para todos los tiempos

Aspectos relevantes de la trayectoria artística de una notable figura de la actuación en Cuba
Verónica Lynn

Verónica Lynn

Sin dudas, Verónica Lynn es una actriz integral, ya que ha incursionado en todos los medios audiovisuales de nuestro país. Esta talentosa mujer, oriunda de San Diego de los Baños (Pinar del Río), nació un 7 de mayo de una hermosa primavera.

En 1954 se presentó en el programa Escuela de Televisión, dirigido por Gaspar Pumarejo, donde había una sección para aficionados. El ganador pasaba a formar parte del elenco artístico de la programación dramática. Así comenzó a trabajar en el espacio Teatro Azul y en programas humorísticos.

Como parte del elenco de Teatro Azul, trabajó con Carmen Montejo, en “La Millona”, “El Pájaro Azul”, “Don Juan Tenorio” y “La Dama de las Camelias”.

Comienza a recibir clases de actuación con el director de teatro Andrés Castro, que procedía de la Escuela de Piscator, en New York. Su primera actuación en el teatro fue en 1955, con la obra “Amok”, le siguieron “Lluvia de Somerset Moghan”, “Ellos no son ángeles”, “La gata en el tejado de zinc caliente”, “Aniversario de bodas”, “No, por favor”, “El oso” y “Delito en la Isla de cabras”, entre muchas otras.

Durante 1960 se forman los grupos de teatro subsidiados por el Estado cubano y pasa a formar parte del Grupo Milanés, donde estrena “Tres Historias para ser contadas”, “Santa Camila de la Habana Vieja”, “Aire frío” y “La calma chicha”.

Recuerda Verónica que en esos grupos existía un plan de estudios que comprendía: Danza, Expresión corporal, Psicología, Filosofía, Historia del teatro y Actuación, materias impartidas por el director Adolfo de Luis, que también provenía de la Escuela de Nueva York.

Aunque muy vinculada al teatro, no dejó de participar en programas de radio y televisión, pero en el año 1963 es contratada por el entonces Instituto Cubano de Radiodifusión (ICR), donde actuó en todos los espacios que le proponían.

En el espacio Teatro ICR trabajó en 55 puestas en escena, entre la que destacan: “Yerma”, “Bodas de sangre”, “Celos”, “Aire frío”, en dos ocasiones, “Mesas separadas”, “Edipo rey”, “Quién le teme a Virginia Wolf”, “El carrillón del Kremlin”, “Un rostro en la muchedumbre” y “Romeo y Julieta”.

Las novelas también han tenido un rol importante en la vida artística de esta actriz, que intervino en Bertillón 166, y muchas más, que salían con el nombre del programa, como Horizontes o La novela cubana.
Protagonizó dos dramatizados escritos por Maité Vera: La peña del león y Oro verde. Además, interpretó roles en las telenovelas: “Cecilia Valdés”, “La conjura de la ciénaga”, “Pasión y prejuicio”, “Entre mamparas”, “Diana”, “Bajo el mismo sol”.

Pero la novela cumbre que muchos consideran le ganó gran popularidad fue Sol de batey, en la cual encarnó el personaje de Doña Teresa Guzmán, inolvidable para la crítica y los televidentes.

También participó en papeles protagónicos en otras producciones audiovisuales como: “Los Estados Unidos visto por los norteamericanos”, en Teatro testimonio, Qué dice aquí, Tensión, y las series En Silencio ha tenido que ser, Sueños de mujer y Tras la huella.

Trabajó en Radio Liberación en los espacios Horizontes, Teatro del domingo y novelas. Como parte del elenco de Radio Progreso actuó en: Por los campos de Cuba, tres novelas, Cuba en el Mundo y Sherlock Holmes.

Interpretó en Radio Ciudad de La Habana las obras teatrales: “Santa Camila de la Habana Vieja”, “Aire frío”, “Contigo pan y cebolla” y “La casa de Bernarda Alba”. En el programa Nocturno, de Radio Progreso leía, junto a Julio Capote, las cartas de los esposos Rosemberg y después lo hizo con Pastor Felipe.

Animó un espacio musical con Germán Pinelli, bajo la dirección de Pedraza Ginori, y fue la presentadora de la programación por el 20 aniversario del Asalto al cuartel Moncada, con su compañero en la vida el inolvidable actor Pedro Álvarez.

Esta multifacética actriz grabó para la EGREM un disco con dos cuentos infantiles: El caballito enano y Saltarín, de la autoría de Dora Alonso y la música de Graciela Hernández, dirigido por Julio Lot.

Entre sus tantas actividades en el mundo teatral, dirigió grupos de aficionados en la Universidad de La Habana y del hospital Calixto García, por eso posee, entre otras distinciones, el diploma por los 25 años de trabajo en el Movimiento de Aficionados.

Además ha sido profesora de la Escuela de actuación y formación de actores para la televisión. Es graduada del Instituto Superior de Arte, donde se desempeña como profesora, al igual que en la Escuela Nacional de Arte.

Se desempeña como directora del grupo de teatro Trotamundos, formado en 1989 bajo el liderazgo de Pedro Álvarez, a quien Verónica reemplazó luego de su muerte en 1991.

En cine, esta gran diva de las artes escénicas cubanas ha tenido actuaciones memorables en más de 20 filmes. Entre ellos valga mencionar: Una pelea cubana contra los demonios, Lejanía, Historias clandestinas, La bella del Alhambra, Estorbo, Video de familia y Las noches de Constantinopla.

Ha merecido múltiples reconocimientos: premio a la mejor actuación de teatro con La gata en el tejado de zinc caliente, en 1956; La Palma de Plata del periódico Revolución, en 1962, por el personaje de Luz Marina en Aire frío.

Asimismo recibió en 1982 el premio de la UNEAC por mejor actuación femenina en la serie Para empezar a vivir; en 1986, por mejor actuación femenina en la novela Sol de batey; en 1993, premio a la mejor actuación del reparto en la novela Pasión y prejuicio; así como el premio a la mejor actuación de reparto como Ana la madre de Aire Frío, que en su segunda puesta contó con Isabel Santos en el rol de Luz Marina.

De sus medallas y condecoraciones deben destacarse: la medalla “Raúl Gómez García”, por la Cultura Nacional “Alejo Carpentier”, el Premio Omar Valdés por la obra de toda la vida, el premio Nicolás Guillén por la obra de la vida y su significación en la cultura cubana, el Premio Nacional de Teatro 2003, el Premio Nacional de Televisión 2006, la réplica del Machete de Máximo Gómez y la distinción Maestro de Juventudes.

Además, fue nombrada Hija adoptiva de La Habana, recibió la distinción Espejo de paciencia, otorgada en Camagüey, y la Cucalambiana, de Las Tunas.

Recientemente fue homenajeada con motivo de su cumpleaños en disímiles espacios de la televisión cubana, junto a otra de las grandes divas de la actuación, Paula Alí; lo que concluyó con un espectáculo dedicado a ambas en el Teatro Lázaro Peña, de la Central de trabajadores de Cuba (CTC).

Este recorrido resalta, a grandes rasgos, la vida artística de una de las grandes actrices cubanas de todos los tiempos, que aún se mantiene trabajando, como expresa ella, para su pueblo amado.

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