sáb. Ene 18th, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Espacios artísticamente productivos


La comprensión de la naturaleza comunicativa es clave en la cultura dado su carácter de proceso productor de significaciones, pues vivimos en un mundo modificado por el cine, la televisión y la web en tanto son fenómenos que aportan a la experiencia estética.

Desde la pantalla alguien nos habla con intencionalidades, motivaciones, por eso es preciso comprender, analizar, lo que se dice y cómo se dice. La complejidad de los actos de ver exige una sistemática entrega a los públicos de disciplinas y herramientas que contribuyan a la reflexión cultural. Han surgido nuevos usuarios en nuevos contextos, lo cual condiciona la necesidad de generar en la televisión tradicional contenidos y formas atractivas del espectáculo en pantalla, este favorecerá la capacidad interpretativa como concepto de apropiación de lo interesante y lo entretenido.

Dirigidos a la niñez, los programas La casa de los libros y Barquito de papel, ambos del canal Cubavisión, son concebidos para cautivar a los de menos de edad e interesarlos en lecturas, personajes, leyendas, aventuras, que contribuyen al enriquecimiento cultural desde diferentes temáticas y puntos de vista.

Estos espacios contribuyen a la apreciación de la música mediante acercamientos al acervo cultural y a la diversidad genérica, quizá poco conocida por las mayorías. Esta riqueza no se promueve o difunde sistemáticamente en la programación musical de la TV, que suele continuar ajena a las expresiones líricas, formatos de cámara, tríos, cuartetos. Solo las coyunturas: festivales, conciertos, eventos, visibilizan dimensiones de los ámbitos sonoro, rítmico, armónico.

En ocasiones suele olvidarse que pensar el entretenimiento desde la cultura beneficia lo cognoscitivo, la complacencia de destinatarios interesados en la revalorización del tiempo privado y la calidad de la existencia. Son imprescindibles los espacios artísticamente productivos de pensamientos, valores éticos y estéticos.

En nuestra TV de servicio público, que se dirige al ciudadano, su esencia es integradora de lo cultural, lo educativo, en el sentido de reconocer lo propio y activar las inteligencias lectoras desde edades tempranas.

La consulta de fuentes ha tenido una apertura con Internet y la aparición de bibliotecas digitales, que no suelen responder siempre a contextos socio-históricos y culturales, épocas, estilos, tendencias o biografías de compositores e intérpretes más relevantes.

Es indispensable aprovechar el desarrollo tecnológico en beneficio de la enseñanza-aprendizaje, las construcciones mediáticas son mediaciones de procesos entre los sujetos sociales y sus realidades, conocerlos permite entender lo que realmente pretende el fenómeno de la banalización, el cual intenta tragarse al mundo y ganarle la batalla a la inteligencia.

De acuerdo con el profesor Ignacio Ramonet: “Desde hace cierto tiempo, la influencia del estilo spot está alcanzando al propio cine y a las películas norteamericanas que obtienen los mayores éxitos en el mundo entero, son hijas naturales de la propaganda televisiva y de los seriales. De esta manera, en la misma trama de las imágenes se difunde la americanización”.

Ningún relato es una suma de proposiciones, sino jerarquía de instancias, comprenderlo no es solo pasar de una palabra a otra, exige profundizar en diferentes niveles, en cómo actúan cada personaje o tipo, ellos son los encargados de seducirnos y no siempre lo consiguen.

Como advierte el guionista, profesor y actor Aleksandr Mitta: “¿Qué conecta al espectador con la pantalla? Un hombre en una situación dramática. Sucede casi inconscientemente. Cuando veo a un hombre en desgracia, vivo un estrés imaginario, pero me coloco a su lado y, junto a él, busco una solución. Si mi contacto con la pantalla es bueno, este hombre me será más cercano y comprensible”.

Ningún elemento audiovisual queda fuera de esta relación: músicas, imágenes, escenografía, maquillaje, peluquería, dirección de arte. Según precisa el director José Ramón Artigas, Premio Nacional de Televisión, “todo lo visibilizado en la escena tiene una connotación en el relato que se cuenta, ya sea musical, dramático o de otro género”.

Considera el maestro Leo Brouwer: “nada puede molestar a la historia que narra el filme, la serie u otros espacios, ni siquiera una buena música puede interferir en lo que se cuenta, tanto compositores como intérpretes, guionistas, directores, debemos velar por la riqueza y la expresividad del lenguaje audiovisual”.

Sin duda, la comunicación no es un movimiento exterior, cerrado, excluyente, por el contrario sirve de apertura a otras culturas, lo cual influye en la propia. Hay que estar alertas.

Tomado del boletínComunicarTV 37 / Mayo 2019, disponible en el Portal de la TV Cubana (www.tvcubana.icrt.cu)


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